Macro Matters

¿De la “casta” a la secta?

Saben aquel que diu… que un chorizo, un incompetente y un pirao querían gobernar un gran país y cuando los dos primeros lo llevaron al borde del precipicio, vino “el cambio”; pues eso. Hablar de castas y sectas en una misma frase es hablar de política en nuestro país y, como existe una seria preocupación y una alta probabilidad de que España descarrile, hoy exploraremos el lado oscuro de uno de nuestros extremismos.

Sistema electoral e implosión sistémica

El sistema electoral lo hemos tratado en multitud de ocasiones. No entraremos en todos sus defectos y solo diremos que al ser de listas no tiene representación del elector, genera liderazgos mediocres (quien hace la lista evita competidores), produciendo mala gestión y corrupción (que se agrava con la no separación de Poderes); adicionalmente, al ser proporcional, prima la ideología sobre los intereses de los ciudadanos, exacerbando idealismos en vez de soluciones prácticas. Las sucesivas listas traen peores líderes y más ideología, una espiral que se agrava con la crisis.

Lo deseable es purgar de forma civilizada nuestro mesianismo político, “espíritu” de esta Era

En mayo de 2011 preveíamos para España dos opciones radicalmente opuestas: una, la buena, la “tecnocrática” regeneracionista para 2012-2030, con su corolario estatal; “tecnocrática” por estar liderado por políticos que entendieran este fin de Ciclo Económico Largo y de Ciclo o Era Generacional, que ocurre casi cada cien años (este 1930-2030) y al final del cual surge un nuevo orden cívico. La otra alternativa era la aparición entre 2012 y 2016 del paroxismo ideológico, opción suicida de sectarismo político que produciría la voladura del sistema, con un cambio de orden cívico más o menos violento de resultado totalmente incierto.

Lo deseable es purgar de forma civilizada nuestro mesianismo político, “espíritu” de esta Era. Hay dos casos paradigmáticos de ese proceso, uno exitoso, el de Estados Unidos, por su capacidad de autocorrección, y otro malo, el de Rusia-URSS, que como todos los mesianismos políticos solo podía caer por implosión o por las armas (Nazismo). Lamentablemente, como era de esperar y como ya ocurrió en Italia, Alemania y España, entre otros, en el anterior cambio de Ciclo Generacional (1918-1936), el mismo sistema electoral ha vuelto a hacer ganador al mesianismo político en sus nuevas formas, más radicales e igualmente perversas, de neo-nacionalismo y neo-comunismo, con su irracionalidad y sectarismo político, con la anomalía española de que la izquierda (radical) está supeditada al nacionalismo (radical).

El “cambio” hacia el abismo

Podemos y sus satélites están dominados por una cúpula a cuyos tres líderes principales se les han perdonado unos temas dinerarios que, al lado de la experiencia venezolana de dos de ellos, es verdadera peccata minuta. La estrategia de estos personajes, paradigma de la ley de hierro de los partidos, que se aprovechan del 15M, la conozco, es una variante de lo comentado en  “La experiencia chilena” y la combatí en Latinoamérica.

Digámoslo claramente: cuando, como informaba este medio (ver enlace), unos políticos, Iglesias & Cía., han estado contribuyendo a la represión de demócratas, de unos estudiantes en huelga de hambre que se cosían los labios para evitar la alimentación forzosa, lo normal sería someterle a un vacío político absoluto, que debió empezar dentro del propio Podemos. Lo que ocurre es que en España, no solo en su izquierda, el “cordón sanitario” se aplica a los demócratas.

Un español normal, como muchos de los que militan en Podemos o le votan, que hubiera presenciado semejante violación de los derechos humanos, en vez de hacer de mamporrero, habría combatido aquello hasta pararlo o que le echaran del país. Pero no, para vergüenza de todos, Iglesias & Cía. optaron por servir a su credo. ¿Y si hubieran sido etarras?

Entre los que mejor han descrito a Pablo Iglesias y a sus compañeros de aventura están García Trevijano, en sus clases diarias de Política, y su gran amigo, el profesor Centeno, quien recientemente nos ha dejado una excelente prospectiva de los planes del sujeto en cuestión. Todo esto sin olvidar su conexión Iraní, algo que le viene por las alianzas del neo-comunismo latinoamericano; y mientras, una vez más, las feministas de izquierdas (como estas) sin decir ni mu, otra derivada de lo mismo en la que no entraremos.

¿Por qué la izquierda radical tiene un comportamiento tan perverso? Para responder a esa pregunta hemos de dirigirnos a uno de los monstruos de la Revolución Francesa: los jacobinos

El lado oscuro en la izquierda

¿Por qué la izquierda radical tiene un comportamiento tan perverso? Para responder a esa pregunta hemos de dirigirnos a uno de los monstruos de la Revolución Francesa: los jacobinos, mafia política por la que en España y Latinoamérica algunos sienten simpatía debido a ciertos aspectos de su ideario, olvidando su sectarismo fanático; es algo parecido a lo que ocurre con el PCE, que por haber sido, en un tiempo –durante la clandestinidad antifranquista–, oasis a personas sensatas defensoras de la libertad, olvidamos los métodos violentos y la ruina general de su ideología; es simplemente algo que tenemos pendiente de superar.

La mejor referencia sobre los jacobinos nos la da George Washington, quien, respondiendo a un clérigo preocupado por la infiltración jacobina en las Sociedades Democráticas y logias de francmasones en Estados Unidos, explicita el fondo perverso de dicha secta política. Las cartas son, como todas las suyas, de gran interés y las pueden consultar en este enlace de los archivos oficiales de los padres fundadores de EE.UU. En una de ellas, el ilustrado presidente califica sus principios de diabólicos, tranquilizando al mosén por no haber peligro de infiltración, que él neutralizó impidiendo que el país descarrilara.

Del jacobinismo a la barbarie del neo-comunismo

No lo haremos por razones de espacio, pero se puede demostrar la trazabilidad entre jacobinismo y comunismo - y anarquismo -; así que solo daremos unas pinceladas con dos de sus principales profetas. Por un lado tenemos a Bakunin, con su torcida arenga de que Lucifer, en su auto-exaltación, fue el primer revolucionario; algo que podría aceptarse como un exabrupto. Caso muy distinto es la oscuridad espiritual de Marx en “El violinista” o en obras como “Orgullo Humano”, “El Último Juicio” o su breve “Invocación del Uno en la desesperación”, que cuando incrusta “la conquista del Cielo” en su carta a Kugelmann homenajea la auto-exaltación de Nimrod, el primero en alzarse en armas contra Dios y asaltar el Cielo para matarle según el libro de Jasher, porque resulta que en estos piraos la negación de Dios es una forma distinta de ateísmo, la irracional. Tenemos así un credo irracional cuya moral conforma una ideología política que es un desastre sin paliativos y cuyos seguidores, ignorantes o no, son unos sectarios.

Podríamos seguir caso tras caso, desde la cooptación sectaria del vicepresidente Wallace (con Roosevelt) al fetichismo estelado de neo-comunistas y neo-nacionalistas, o distraernos (o caer en paranoias) con el 666 del logo de la Sexta, con su exaltación de Iglesias y guiños al rojo vivo, cuando lo importante no es que una asociación, empresa, partido político o agrupación religiosa se deje abducir por el sectarismo, allá ellos y los tontos útiles que les sigan, sino que el sistema político fomente y financie que el sectarismo político asalte el poder o, por el contrario, promueva la civilización.

A ver que dicen ahora nuestras elites, desde los asépticos del “marco regulatorio estable” a los transicionistas mórbidos, casta nacionalista incluida

A ver que dicen ahora nuestras elites, desde los asépticos del “marco regulatorio estable” a los transicionistas mórbidos, casta nacionalista incluida, con su sistema ruinoso y corrupto de listas de partido, que tanto han parasitado, esos que creen que un gran país lo puede gobernar una camarilla de listillos cuando, tras la manipulación descarada de un electorado cabreado, asalte el cielo otra camarilla, una de okupas piraos que, bajo el señuelo de cambiar al conserje, lo que pretenden es demoler el edificio en la creencia de que se puede reiniciar el sistema como si fuera un videojuego.

Sin duda nos espera una experiencia difícil, al final de la cual, tal vez, lo más duro será conocer la respuesta a la pregunta de si en realidad somos demócratas, personas civilizadas. ¿Lo es Usted? Espero que sí.


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