El debate sobre el nuevo Estatuto de autonomía del País Vasco permanece enterrado en el Parlamento de Vitoria. Ni una sola reunión oficial en ocho meses. Ningún avance. Trabajos inexistentes. Nada de nada. Es obvio que el tema ha pasado a un segundo plano debido a la pandemia del coronavirus. De los partidos representados en la Cámara de Vitoria sólo Bildu insiste de vez en cuando en un tema que tampoco está en la agenda mediática. Ni se habla de ello.

El Parlamento vasco se constituyó el pasado 3 de agosto. En los ocho meses que van de legislatura no se ha registrado trabajo alguno sobre el hipotético nuevo Estatuto vasco del que tanto se habló durante la recta final de la pasada legislatura. Varias fuentes parlamentarias consultadas por Vozpópuli afirman que tampoco hay nada previsto para las próximas semanas. Salvo sorpresa que ahora mismo se antoja mayúscula, la reforma estatutaria continuará congelada sine die.

Es evidente que la pandemia lo cambió todo en 2020. Porque tanto a principios de ese año como sobre todo a finales de 2019 el nuevo Estatuto vasco que sustituya al Estatuto de Gernika fue una de las claves de la agenda política. De hecho, en el pacto que firmaron PNV y PSOE para investir a Pedro Sánchez como presidente del Gobierno se recogía explícitamente que a lo largo de la legislatura nacional se abordará "la negociación y el acuerdo del nuevo Estatuto de la CAV" en el marco del "reconocimiento de las identidades territoriales". 

Todo hacía presagiar que durante esta legislatura vasca el debate estatutario sería aún más clave, acaso el epicentro del debate político. Pero la pandemia lo impide al menos por ahora

Todo hacía presagiar que durante esta legislatura vasca el debate estatutario sería aún más clave, acaso el epicentro del debate político. Pero la pandemia que tanto se sufre en Euskadi lo impide al menos por ahora. Los partidos están a otra cosa. En el propio acuerdo de gobernabilidad que suscribieron PNV y PSE para formar el Gobierno que preside el lehendakari, Íñigo Urkullu, ya quedaba claro que los socios tenían otras prioridades.

El Estatuto de Gernika

En dicho texto peneuvistas y socialistas incluyen una pequeña mención a la necesidad de "defender el autogobiermo y el cumplimiento íntegro del Estatuto de Gernika y lograr un nuevo pacto estatutario para una nueva generación". La buscada inconcreción de la frase, sin fechas ni límite temporal, deja claro que el debate ha pasado a mejor vida. Además, la inestabilidad política a nivel nacional tampoco ayuda a encaminar una negociación sobre el asunto.

Lo cierto es que antes de la pandemia la reforma estatutaria parecía más que encarrilada. El acuerdo entre PNV, PSE y Podemos era casi total. Los tres partidos coinciden en la necesidad de aprobar un nuevo Estatuto. Y también en que el texto debe reflejar la "identidad nacional" del País Vasco. Sólo discrepan en la forma de articular el célebre "derecho a decidir", pero la fórmula jurídica buscada por el PNV, que como en su día contó Vozpópuli incluye un referéndum no vinculante que a su juicio cabría en la Constitución, puede ser la llave para el acuerdo.

El PNV ya cambió de socio durante la pasada legislatura. Lo que había sido un acuerdo de máximos con Bildu para un "nuevo estatus" viró en un texto estatutario consensuado con PSE y Podemos. Ahora los bildutarras son los únicos que piden más para llegar a su ansiada "república vasca", pero lo cierto es que mientras Urkullu y Andoni Ortuzar manden en el PNV, y parece que hay dupla para rato, Otegi y los suyos se quedarán solos en esa reclamación.