En política, nada ocurre por casualidad. Cada vez que un acontecimiento surge, se puede estar seguro que fue previsto para llevarse a cabo de esa manera”. Esto ya lo dijo Franklin D. Roosevelt, así que, siete décadas después, haríamos bien en no sorprendernos por lo que está sucediendo estos días en las calles de Barcelona, Madrid o Valencia con el aliento de Podemos.

No es casualidad que las calles se incendien justo cuando los tribunales, como ha venido contando Vozpópuli, estrechan el cerco sobre la cúpula de Podemos por el caso Neurona. La violencia en las manifestaciones, organizadas por grupos de ultraizquierda como Movimiento Antirrepresivo de Madrid cercanos a Podemos en tiempos recientes, son directamente proporcionales a los problemas judiciales de Juan Carlos Monedero, fundador de Podemos y efímero candidato a la Alcaldía de Madrid, imputado ya por el juez por una supuesta malversación de fondos y citado a declarar para marzo en una causa en la que también está imputado el números dos del ministerio de Pablo Iglesias, Juanma del Olmo.

No es casualidad que las calles vuelvan a incendiarse apenas 48 horas después de que las urnas en Cataluña estén a punto de dejar allí fuera del Gobierno de la Generalitat otra vez a los Comunes, pese a los esfuerzos ímprobos de Gabriel Rufián en Madrid y de Pablo Iglesias por que triunfara la operación Illa y sacar adelante un tripartito de izquierdas en Cataluña entre ERC, comunes y la CUP con el apoyo externo de los socialistas. Algo que repetiría el modelo de Gobierno de Madrid.

Podemos y el choque en el Gobierno

No es casualidad que los incidentes en las manifestaciones –tras meses de calma y paz social para Pedro Sánchez- vuelvan a reproducirse cuando los choques entre el PSOE y Podemos en el Gobierno se multiplican a cuenta de la ley del Alquiler, la 'ley Trans' o las políticas sociales a las que los ministros ‘económicos’ de Sánchez ponen freno un martes sí y otro también en los Consejos de Ministros de Moncloa.

Pintadas aparecidas en sedes socialistas de Bizkaia tras el encarcelamiento del rapero Hasel PSE-EE . EUROPA PRESS

No es casualidad que vuelvan los saqueos y las quemas de contenedores al mismo tiempo que el presidente del Gobierno vuelve a llamar a Pablo Casado para desencallar la renovación del CGPJ y otros órganos de consenso con el anuncio de que estaría dispuesto a negociar la línea roja del PP que no es otra que Podemos no esté en la negociación.

No es casualidad que la ‘kale borroka’ vuelva a los pocos días de que el vicepresidente Iglesias denuncie el poder de quienes controlan los medios de comunicación y que estos se conviertan en uno de los objetivos preferentes de los manifestantes, como sucedió con la sede de El Periódico en Barcelona.

Hasel, el 'feminista'...

No es casualidad que la campaña en contra del encarcelamiento de Pablo Hasel llegue una semana después de que Iglesias se enfrente a medio Gobierno por sus denuncias de que España no es una “democracia plena”. Poco importa tampoco que el elegido para defender la libertad de expresión profiera sentencias como "Escribo poesía, sí, y también puedo decirte vete a comer pollas hija de la gran puta".

O “bukkake para todas esas piradas que nos pintan a todos los hombres como maltratadores en potencia y les gustaría que solo hubiera mujeres”. ¿Han leído las mujeres de Podemos estos tuits del rapero…? ¿Lo leyó la joven que perdió un ojo en Cataluña por una pelota de goma de la Policía mientras su compañera lanzaba botellas a los agentes?

Podemos sigue controlando la calle, y si los tribunales, los ministros económicos, las feministas del PSOE, el giro al centro o los medios de comunicación echan un pulso a los morados, se acabará la paz social"

No es ni mucho menos casualidad, en fin, que el portavoz de Podemos en el Congreso, Pablo Echenique, aliente a los jóvenes encapuchados -¿quién se manifiesta pacíficamente encapuchado?- mientras incendiaban Sol. Su mensaje tiene un único destinatario y se sienta todos los martes en Moncloa al lado de su jefe, el vicepresidente Iglesias.

No es casualidad, no. Es el ‘apreteu, apreteu’ de Torra a los CDR: Podemos sigue controlando la calle, y si los tribunales, los ministros económicos, las feministas del PSOE, el giro al centro o los medios de comunicación echan un pulso a los morados, se acabará la paz social. Las casualidades, no existen en política. En la España de hoy, mucho menos.