La purga desatada en Valencia por la cúpula de Podemos, tras la sustitución hace pocas semanas de su portavoz en las Cortes, generará una alud de demandas judiciales contra el grupo político. Después de que Podemos forzara el cese de la exportavoz Naiara Davó y la sustituyera por Pilar Lima, cuatro cargos han sido destituidos y ya preparan recursos para que los jueces decidan sobre su reingreso. Otra asesora del área de feminismo ha denunciado haber sufrido "acoso discriminatorio", según ha podido saber Vozpópuli.

La tensión en Podem Valencia sube de intensidad. El cese de Naiara Davó -ordenado por la cúpula nacional- se ha expandido a cargos o asesores que se consideraban afines a la dirigente. La nueva portavoz, Pilar Lima, ha decidido prescindir de tres de los cinco cargos eventuales técnicos que formaban parte del grupo parlamentario, con la indemnización mínima garantizada por la reforma laboral de Mariano Rajoy, es decir, 20 días por año trabajado.

Esos equipos técnicos, según ha sabido este diario, quieren elevar el asunto a los jueces porque consideran improcedente el despido: Podem alega razones políticas, lo que es recurrible en los tribunales. El equipo de Lima justifica la medida porque su labor de asesoría resulta "incompatible con las actuales directrices". Pero la puesta en marcha del despido se ocultó a la mitad del grupo parlamentario para evitar un enfrentamiento o debate interno.

En la reunión del grupo político del pasado lunes, la portavoz evitó comentar su plan de despedir a los trabajadores. Lo hizo según fuentes de Podemos para evitar que se filtrara la información o que los cuatro diputados afines a Davó intentaran impedir la medida. El cese llegó con nocturnidad y los aludidos quieren recurrirlo.

Control del dinero

La batalla interna sacude un partido en el que las desavenencias van a más. Pablo Iglesias y la dirección madrileña quieren reducir el poder del sector de Davó por su cercanía con los socialistas en el gobierno del Botanic. Lima se hizo con la portavocía para marcar un perfil duro frente al ejecutivo de Ximo Puig, aunque de momento no se aprecia un cambio sustancial de línea política. Fuentes del partido morado sostienen que el relevo también se debe a la voluntad del equipo de Lima de hacerse con los recursos públicos recibidos por las Cortes.

En medio de la polémica, una carta está circulando por el partido con duras acusaciones contra el equipo de Lima. Se trata de una misiva enviada por una trabajadora del área de feminismo, que denuncia haber sufrido acoso por su apoyo a la candidatura de Governar Unides de Davó. Y que esa situación la ha obligado a presentar su dimisión.

Habla de "empeoramiento de las condiciones de trabajo" para todos los cargos técnicos vinculados con la candidatura de Davó en las primarias del pasado mes de julio. En la votación, la candidata de Iglesias (Pilar Lima) se impuso sobre Davó por tan solo 38 votos y algunos miembros de Podemos sospechan que no se hayan contabilizado algunos votos alegando razones técnicas poco solventes. Hubo al menos 180 votos en blanco.

Pilar Lima (en tercer lugar) y Naiara Davo (en primer plano) en las Cortes. /EP

Salto cualitativo

La asesora denuncia la imposición del silencio en las comunicaciones internas del grupo parlamentario, falta de información, bloqueo de todo tipo de iniciativas, y otras situaciones que califica de "acoso discriminatorio por omisión y falta de prevención de riesgos psicosociales". Fuentes conocedoras del caso sostienen que la afectada ha sufrido "problemas de salud" y tuvo que ser medicada. Y acusa al partido de forzar su cese. El caso tiene más relevancia porque se desarrolla en el área de feminismo, una de las secciones estratégicas para el partido.

La purga en Valencia es la última lanzada por la dirección, aunque Podemos suma quejas y casos judiciales abiertos. En marzo de 2019, los despidos afectaron al grupo político en el Congreso de los Diputados. También en ese caso, Podemos optó por echar a 11 empleados con 20 días de indemnización. En ese caso, la purga afectó a los trabajadores considerados afines a Íñigo Errejón. Luego llegó la polémica en Andalucía, con el sector anticapitalista que acusó a Podemos de querer quedarse con los fondos públicos. Las nuevas purgas de los sectores pablistas considerados críticos implican un salto de cualitativo de la dirección para consolidar su poder organizativo.