Más Madrid, la formación política de Íñigo Errejón, ha intentado reclutar a algunos cargos intermedios y afiliados de agrupaciones del PSOE de Madrid, según ha sabido Vozpópuli. Errejón trata de aprovechar el tirón de su sorpasso al PSOE en las elecciones autonómicas del 4-M. La debilidad de la federación madrileña tras su mal resultado en las urnas es una oportunidad para Errejón, que según las fuentes consultadas necesita una estructura de partido a todos los niveles para consolidar su proyecto.

El PSOE madrileño afronta un período convulso. Y Más Madrid quiere pescar en río revuelto. Errejón trata de seducir a una militancia socialista muy descontenta con el enésimo fiasco del PSOE en la Comunidad. Más Madrid busca consolidarse como alternativa al PP en Madrid, y para eso necesita algo más que una candidata como Mónica García. "No tienen estructura, ni suficientes cuadros", explican estas fuentes. "Por esto miran hacia un PSOE en horas bajas".

Esta operación vuelve a contraponer -como ya ocurrió en la campaña electoral- los intereses de la federación madrileña y La Moncloa. Vozpópuli ha informado del interés que tiene el entorno de Pedro Sánchez por contribuir al crecimiento de la marca Más Madrid en toda España. El objetivo es impulsar a Errejón para que se haga con el espacio de Unidas Podemos. El presidente del Gobierno piensa en una futura coalición estable con Más País en la próxima legislatura.

Errejón frente al calvario del PSOE-M

Uno de los problemas que detectan afiliados del PSOE madrileño ante esta opa de Errejón es la fuga de afiliados de la Juventudes Socialistas. En su opinión, la cantera del partido está "muy decepcionada" por lo ocurrido en las urnas y la manera de conducir la federación. "Están viendo que esto es una agencia de colocación y su papel pierde todo el sentido ideológico", dicen.

El PSOE-M vive un calvario desde su batacazo electoral de mayo, que provocó la dimisión del secretario general, José Manuel Franco, y la renuncia al escaño del candidato Ángel Gabilondo. Nadie en Ferraz o el Gobierno ha asumido responsabilidad alguna en forma de dimisión por lo ocurrido.

El partido está controlado por una gestora afín a Ferraz y Sánchez que gobierna con mano de hierro la federación. La gestora, que preside la diputada Isaura Leal, es la encargada de preparar el congreso regional de la renovación que tendrá lugar a finales de este año.

Este diario ha revelado las dudas que genera la campaña de afiliación lanzada por el equipo de Leal. Algunos cargos del partido sospechan de que el plan solo persigue controlar el censo de cara al congreso. Otro caso significativo del poder que ejerce Leal ha sido el de los alcaldes socialistas de Getafe, Fuenlabrada y Alcorcón, que firmaron una carta conjunta pidiendo un giro en el partido. La gestora "aplastó literalmente" lo que consideraba una rebelión. Y advirtió a los regidores de las consecuencias de "salirse del carril" que marca Ferraz.

"El ambiente es muy tenso", reconocen fuentes críticas con la gestora. "Hay grupos reuniéndose por todas las partes, midiendo fuerzas, buscando apoyos".

Lobato y la oposición a Sánchez

El candidato que impulsa Sánchez para ocupar la secretaría general del PSOE-M es Juan Lobato. Según estas fuentes, Lobato ya se está moviendo a todos los niveles para buscar apoyos. El diputado autonómico dejó la alcaldía de Soto Real para centrarse en su labor parlamentaria y, supuestamente, la gestión del partido.

Otros grupos, por su parte, tratan de organizar una alternativa a Lobato. Son distintas corrientes que comparten "malestar" con la dirección socialista y La Moncloa por sus "injerencias" en el reciente proceso electoral. Son perfiles "variopintos", señalan estas fuentes, en el que hay exdiputados que han quedado fuera de las listas, críticos con Sánchez e incluso miembros de las plataformas que se involucraron con el presidente en las primarias del 2017 y que ahora se sienten decepcionados.

"Son gente que proviene de entornos muy distintos, a los que une su oposición a las injerencias de Sánchez en la federación", dicen. "Gente que vio como La Moncloa cambiaba la oficina electoral creada para el 4-M y que relegaba al comité elegido por el PSOE de Madrid solo para pegar carteles".