El mercado de los vehículos comerciales y las furgonetas lleva experimentando un notable crecimiento desde hace dos o tres años, y su recuperación tras la pandemia y las limitaciones vividas de movilidad favoreciendo el comercio electrónico apunta a que será más rápida que la del mercado de turismos. Pero si estos llevan desde hace dos años sufriendo un notable incremento de la presión mediambiental con leyes anticontaminantes cada vez más severas, las furgonetas y vehículos comerciales –estos últimos muchos de ellos derivados de los propios turismos–, han vivido una situación no tan amenazante.

Y es que la "escasa ambición" en la legislación medioambiental europea sobre furgonetas, en vías de revisión, ha provocado que este tipo de vehículos se estén quedando atrás respecto a coches y camiones en la carrera por reducir las emisiones de CO2, según un estudio difundido este miércoles por la Federación Europea de Transporte y Medio Ambiente.

"Con los objetivos de reducción de CO2 actuales, la entrega de mercancías con furgonetas debido al auge del comercio electrónico se está convirtiendo en una pesadilla para el medio ambiente", declaró el responsable de transporte de mercancías por carretera de la esa organización, James Nix.

El estudio elaborado por Federación Europea de Transporte y Medio Ambiente, conocida como Transport & Environnement, se difunde a escasos dos meses de que la Comisión Europea presente una amplia propuesta legislativa para alcanzar una reducción de emisiones de la Unión Europea en 2030 de "al menos" el 55% respecto a los niveles de 1990.

Nuevos objetivos

Esa revisión legislativa, que después tendrá que negociarse con el Consejo y con el Parlamento Europeo, incluirá también nuevas metas para furgonetas, que actualmente tienen por objetivo reducir en un 31% los gases de efecto invernadero que liberan para el final de la década, baremo que según T&E podrían alcanzar sin vender ninguna furgoneta eléctrica, algo que en el sector del automóvil resulta impensable hoy en día, con un esfuerzo de las marcas movido por esa necesidad de compensar las emisiones de CO2 con la venta de modelos eléctricos para evitar las fuertes multas de la Comisión Europea.

De cara a ese paquete normativo, T&E propone, entre otros puntos, adelantar ese objetivo a 2027 y elevarlo hasta "al menos" el 60% en 2030. Pide también que se fije un mínimo de ventas del 20% de furgonetas eléctricas para 2025, frente al 15% actual, y que en 2035 se dejen de comercializar las de motor de combustión. La organización señala que sólo el 2% de las furgonetas vendidas el año pasado fueron eléctricas, mientras que en automóviles el porcentaje superó el 10%. Y sostiene que las ventas "seguirán estancadas entre el 2% y el 8% en los próximos años".

Los vehículos comerciales ligeros o furgonetas han visto aumentar sus emisiones de CO2 desde 1990 en un 58% y sus ventas en un 57%, mientras que las emisiones y ventas de coches y camiones han progresado en torno a un 20% desde la misma fecha. El importante avance de estos comerciales derivados de turismos en tecnología, seguridad o eficiencia los ha convertido en modelos cada vez más demandados, y no sólo en facetas laborales, sino también como familiares y de ocio.