Son objeto de polémica y debate desde hace tiempo. La convivencia de ciclistas con los turismos y las motocicletas son fuente de problemática asegurada, sobre todo, cuando llega el fin de semana y la fiebre por este deporte invade las carreteras de media España. Se trata de un colectivo que goza de no pocas prebendas por parte de la DGT, que los autoriza a circular en carretera sin las cargas y obligaciones que sí tienen que cumplir tanto coches como motocicletas.

De hecho, circulan por vías públicas en las que tanto los vehículos a motor de dos o cuatro ruedas están obligados a llevar matrícula, carné adecuado al tipo de vehículo y un seguro obligatorio para posibles accidentes del que carecen las bicicletas. Una falta de legislación que no hace sino generar muchos problemas de convivencia con un colectivo que no deja de crecer en España y que en algunos trazados llegan a generar un verdadero caos circulatorio.

Son muchos los colectivos que desde hace años piden cierta regulación para su circulación por la vía pública, y ha sido ahora el turno de una de las instituciones del motor con más peso en España, el Real Automóvil Club de Cataluña. A través de su presidente, Josep Mateu, ha planteado la necesidad de fomentar la formación y el conocimiento de la normativa de circulación urbana entre los ciclistas. Proponen la creación de un carné obligatorio que acredite un mínimo de aptitudes para poder circular con las mismas garantías que coches o motos.

Mínimos conocimientos

"Creemos que necesitamos más formación en normativa de circulación urbana. No en normativa solo ciclista, sino también, ya que convivimos con todos los otros medios, más formación en circulación urbana", ha considerado Mateu, que ha explicado que trasladará esta propuesta a la Dirección General de Tráfico (DGT), al Ayuntamiento de Barcelona y al Servei Català de Trànsit.

En la presentación del III Barómetro RACC del Ciclista Urbano en Barcelona, Mateu ha subrayado que, según el informe, un 38% admite que no conoce la normativa de circulación y que, a pesar de no estar permitido, un 36% usa los auriculares y un 24% el teléfono móvil.

El mundo de la bicicleta, refractario

"No sé qué puede ser, si aquel tipo de 'titulín' que había en la náutica, que era un mínimo de conocimientos náuticos para poder llevar una embarcación. Ya que tenemos que convivir todos, pues que haya este mínimo de formación para todos", ha apuntado el presidente del RACC. Aunque ha señalado que el mundo de la bicicleta es muy refractario a la obligatoriedad del casco, el seguro o la matriculación, Mateu ha defendido que estos conocimientos mínimos sí lo sean.

"Pedimos que se haga esta formación, que podría acabar en un carné o no, pero sí que se pidiera este tipo de formación para poder circular por la ciudad", ha insistido Mateu. Al respecto, ha apuntado que "parece extraño que un ciclomotor que va a poca velocidad tenga que tener una licencia", mientras que los patinetes y bicicletas eléctricas, que también pueden alcanzar velocidades relativamente altas, "no tengan la necesidad de cumplir ninguna norma".