El choque entre Nadia Calviño y Yolanda Díaz por la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), congelado ahora en 950 euros, dirige los focos de forma directa hacia el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que tiene la pelota en su tejado. Frente a los planes de Economía de no subirlo al menos hasta 2022, a la espera de ver cómo evoluciona el empleo en la segunda mitad del año, Trabajo rechaza renunciar al que fue uno de los puntos fuertes del acuerdo de Gobierno.

Con el informe del comité de expertos en la mano, que recomienda incrementar el SMI entre 12 y 19 euros este año para llegar a una horquilla de entre los 1.011 euros y los 1.049 euros en 2023, la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, está manteniendo ya las conversaciones de forma directa con Sánchez, que tendrá que decantarse en las próximas semanas de forma clara por una de las dos opciones: terminar el año con el mismo SMI, como pide Calviño, o subirlo ya, como reclama Díaz.

Se trata de una decisión que el presidente del Gobierno tiene que tomar con la crisis de Gobierno a punto de estallar. Lo que decida Sánchez marcará no solo la posición de Podemos dentro del Ejecutivo, siendo la subida del SMI una de sus líneas rojas, sino la imagen de Díaz. La ministra de Trabajo no está dispuesta a tirar la toalla con el SMI, menos aún con la negociación de la reforma laboral en marcha.

Díaz es consciente de que se juega su imagen como negociadora con la patronal, así como el apoyo de los sindicatos. "El presidente tendrá que decidir", sentencian fuentes del ministerio consultadas por Vozpópuli, que recalcan que Trabajo no va a cejar en su empeño de incrementarlo.

De hecho, los sindicatos presionan ya a contrarreloj para que la propuesta de Díaz, avalada por el comité de expertos constituido por el ministerio, siga adelante. UGT y CCOO preparan protestas el miércoles por toda España para protestar por esta subida, como vienen haciendo los días 11 de cada mes. "Me parece que es justo, razonable y que se puede y debe subir el SMI", recalcó el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, el pasado lunes, tras recordar que no hay ningún país de la Unión Europea que tenga salario mínimo que no lo haya subido este año.

La ofensiva presiona a Sánchez en un momento en el que prepara un cambio de Gobierno, y tras desautorizar en público al ministro de Consumo, Alberto Garzón, en la polémica por la reducción del consumo de carne.

Díaz espera que la CEOE ceda

Además del conflicto abierto por la subida del SMI, Trabajo continúa con las negociaciones de la reforma laboral en la mesa del diálogo social, donde ya ha recibido el primer revés de la CEOE por su propuesta para reducir los contratos temporales.

Este jueves, los órganos internos de CEOE y Cepyme rechazaron por unanimidad la "inaceptable" propuesta para reformar la contratación de Trabajo, con la que se pretende que el contrato fijo sea el tipo de contrato ordinario, "porque parte de la desconfianza y la sospecha hacia la empresa". Desde el ministerio que dirige Yolanda Díaz sentencian que, frente a la postura de la patronal, Trabajo "agotará todas las posibilidades de alcanzar un acuerdo y cree firmemente en su capacidad para alcanzarlo".

Antes de que acabe el año, la ministra de Trabajo pretende haber aprobado estos cambios, con el SMI también subido. "Son compromisos claros", recalcan.