Primer choque en el marco de la negociación para modificar la reforma laboral. Gobierno y empresarios se enfrentan ya a sus primeras discrepancias, relacionadas con la propuesta de Trabajo de limitar los contratos temporales y dar preferencia a los fijos-discontinuos, una medida que lastraría el empleo y dificultaría la labor del heterogéneo tejido productivo español, según CEOE.

La propuesta, a la que tuvo acceso Vozpópuli con antelación, se ha presentado a la mesa de diálogo social esta semana y la patronal ha mostrado un "rechazo frontal" a esta medida "tal y como está diseñada", explican a este medio fuentes conocedoras de las reuniones, ya que sería muy difícil de implementar en todos los sectores cuya actividad es muy estacional (como la hostelería y la agricultura), aumentaría los costes de las empresas y los trámites burocráticos, restaría flexibilidad al mercado laboral y, en definitiva, provocaría una menor creación de puestos de trabajos.

Según el plan del ministerio que dirige Yolanda Díaz, los contratos temporales podrán tener una duración máxima de seis meses, prorrogables hasta un año, y sólo estarán justificados en las empresas que experimenten incrementos ocasionales e imprevisibles de la actividad empresarial que no puedan ser atendidos por la plantilla habitual de la empresa.

Para el resto de casos, en los que el incremento de actividad sea "esperado y previsible", como puede suceder en un bar costero en verano, el Gobierno se inclina por la utilización del contrato fijo-discontinuo, que, como su nombre indica, está regulado para realizar trabajos que sean estables pero discontinuos en el tiempo y es, en base, un tipo de contrato indefinido.

La hostelería y la agricultura, las más afectadas

Entre los sectores a los que más repercutiría este cambio en la ley se encuentra el hostelero, que habitualmente incrementa sus plantillas en temporadas altas tanto en restaurantes como en hoteles, sobre todo en lugares de playa y montaña.

"Nuestro sector no es homogéneo respecto al trato de los temporales y fijos-discontinuos", cuenta el secretario general de Hostelería de España, Emilio Gallego, en conversación con este periódico. Según explica, el contrato fijo-discontinuo está más relacionado con el sector hotelero. "Son hoteles vacacionales que suelen trabajar con altos índices de programación: ventas programadas, numerosos contratos con turoperadores (actividad previsible y anticipada). Por lo tanto, la figura del fijo-discontinuo obedece a que es un fijo pero con temporadas de actividad discontinuas a lo largo del año", apunta Gallego.

No obstante, para el secretario general de la patronal hostelera el caso no es igual si se habla de bares y restaurantes. "La temporalidad tiene un elemento de causalidad, porque ningún segmento está exento de puntas de actividad, desde el turronero al juguetero", asegura. A su juicio, "para esto que denominamos temporadas existe un tipo de trabajo y trabajador que es temporal. Y por más que le demos vueltas al diccionario y al estatuto, lo que es temporal tiene que tener una figura contractual temporal".

Además, aunque el sector hostelero conozca que en ciertas etapas del año aumenta la actividad, es imposible saber con exactitud a priori cuántos efectivos necesitará adicionales a su plantilla. Un problema que comparte con el sector agrario, para el que resultaría muy difícil hacer contratos fijos-discontinuos a unos trabajadores que, en la mayoría de los casos, vienen como temporeros de otros países para trabajar en el campo español.

Uso fraudulento de los contratos temporales

La propuesta del Ministerio busca reducir la elevada temporalidad del mercado laboral español, que está además en el punto de mira de Bruselas, y reducir también el uso fraudulento que se da al contrato temporal. La CEOE, sin embargo, está buscando medidas alternativas para lograr estos dos propósitos, como podría ser fijar unos porcentajes máximos de trabajadores temporales por sectores.

Para el organismo que representa a todos los bares y restaurantes españoles, "no se puede confundir la utilización indebida de contratos temporales (concatenando sobre un mismo puesto y para un trabajador), que es evidente que hoy ya hay vías de actuación por parte de la inspección, con la causalidad del contrato, que hoy es un hecho que es un factor de protección".

Los contratos temporales en España vienen a sustituir rigideces, burocracias y costes de reestructuración que tiene el indefinido"

Explica, además, que esta limitación de los contratos temporales provocaría falta de flexibilidad y mayor burocracia. "Estoy seguro de que si el modelo de reestructuración sobre los indefinidos fuera más ágil y sencillo de lo que es, no tendría el empresario ningún problema en firmar indefinido para un trabajador. Como se han reducido los periodos de prueba, los temporales sirven para hacer un periodo de prueba más extenso", argumenta Gallego.

"Los contratos temporales en España vienen a sustituir rigideces, burocracias y costes de reestructuración que tiene el indefinido. Venimos de décadas con despidos muy voluminosos", añade.

Pese a las diferencias desde el inicio, esta patronal tiende la mano a Trabajo. "Estamos dispuestos a hablar de todas las connotaciones que hay alrededor de las tipologías de los contratos. Pero vamos a pedir flexibilidad, capacidad de ajuste". "La propuesta tal y como la ha lanzado el Gobierno ha sido de rechazo desde el primer contacto", recalca.

Más costes para las empresas y menos empleos

Otro de los efectos colaterales que tendría este cambio normativo para las empresas sería un encarecimiento de los costes laborales, ya que las indemnizaciones por despido de los trabajadores con contrato fijo-discontinuo -que no se producen cuando acaba su periodo de actividad, sino en caso de extinción del contrato- serían muy superiores a las del contratado temporal.

Abogados laboralistas explican a este medio, además, que el uso del contrato fijo-discontinuo implica que las empresas tendrían que contar siempre con los mismos trabajadores, sin posibilidad de reajustar plantilla en caso de que un trabajador no haya funcionado correctamente, y tendrían la obligación de delimitar desde el inicio cuándo se producirán sus campañas de máxima actividad.

La limitación de la contratación temporal va a perjudicar especialmente a los colectivos menos cualificados y restará competitividad a sectores como el turístico"

Esto último resulta muy difícil en muchos sectores, apuntan, que además podrían tender a ser cautos con las contrataciones futuras y reducir el número de contrataciones, al no tener la flexibilidad de poder contratar trabajadores temporales en tiempo real a medida que crece la actividad.

En este sentido, Gregorio Izquierdo, director general del Instituto de Estudios Económicos (IEE), señala a este periódico que "la limitación de la contratación temporal va a perjudicar especialmente a los colectivos menos cualificados, y con ocupaciones más estacionales y/o ligadas a proyectos de duración determinada, que como consecuencia de la misma verán limitadas y reducidas sus posibilidades de empleo".

Izquierdo advierte también de que, más allá del efecto negativo que puede tener en los demandantes de empleo, la medida podría restar competitividad a los sectores más dependientes del contrato temporal, como el turismo: "Existen actividades con una fuerte componente de estacionalidad, como las vinculadas al turismo, en las que la contratación temporal es la que mejor se adapta a la naturaleza de la actividad. Limitar la misma va a suponer una pérdida de competitividad que a su vez va a reducir su nivel de empleo en relación a la situación actual".

Los sindicatos apoyan la propuesta

Frente al enfado del empresariado, los sindicatos están más cercanos a la propuesta de reforma laboral que se ha hecho hasta ahora y apoyan la limitación de los contratos temporales.

"Ha habido mucho fraude en el tema de los fijos-discontinuos. Ni siquiera en labores de temporada se les ha hecho la figura del fijo discontinuo, se les ha mantenido como temporales", explican fuentes de CCOO, que hablan de campañas de agricultura en las que "los que vienen a trabajar son los mismos de siempre".

"Lo que no se puede hacer es extender el modelo de precariedad que ha habido en nuestro país, agravado con la reforma de 2012 que ha permitido la laxitud en el incumplimiento de las normas y en frenar la temporalidad", lamentan.