Emilio Butragueño catalogó en 2005 a Florentino Pérez como “un ser superior”. Una definición que el empresario madrileño ha puesto en valor en esta última semana. En escasos siete días, el presidente de ACS y el Real Madrid ha relevado de su constructora a su sucesor, ha cerrado la venta de su negocio industrial por 4.900 millones, ha convocado unas inesperadas elecciones en el club y ha lanzado una oferta de 10.000 millones por la mayor concesionaria de autopistas de Italia. 

Su semana fantástica empezó el pasado 31 de marzo. ACS confirmaba al mercado un secreto a gritos: Marcelino Fernández Verdes había perdido la confianza de Florentino Pérez y abandonaba el grupo constructor. El que fuese 'directivo mejor pagado del Ibex' y nombrado por el propio Pérez como 'su sucesor', dejaba la compañía tras 22 años “por voluntad propia”, según justificaba ACS a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). 

Según explican fuentes cercanas a la compañía a Vozpópuli, el presidente perdió la confianza en Fernández Verdes al considerarlo máximo responsable de las fuertes pérdidas ocasionadas por las inversiones realizadas en Oriente Medio a través de la filial australiana Cimic, de la que Marcelino Fernández Verdes era presidente. La participación a través de Cimic en un 45% en BICC Contracting, la sociedad mediante la cual se llevaron a cabo estas inversiones, dejó un agujero en 2019 de mil millones de euros en el balance del grupo constructor.

Su salida provocó que todas las miradas se trasladaron a José María Castillo, el consejero delegado de la filial Cobra y nuevo ‘ojito derecho’ del presidente de ACS. Pero esta posibilidad murió a las 24 horas. El jueves 1 de abril, Florentino Pérez cerraba la esperada venta de su división industrial, con Cobra a la cabeza, al gigante francés Vinci por 4.900 millones de euros. Un pacto que obligaba a Florentino Pérez a dejar marchar a su nuevo sucesor, ya que Cobra es la joya de la corona de esta venta y Vinci quería también a sus gestores. 

El presidente de ACS, Florentino Pérez, y el exconsejero delegado, Marcelino Fernández Verdes, en una pasada junta de accionistas de la compañía

El cierre de la venta sentenciaba lo que el presidente de ACS ya había dejado caer durante el último año. Su empresa quiere reducir su presencia en la construcción, hacerse un hueco entre las energéticas y dominar el negocio de las autopistas. Es decir, el histórico constructor madrileño encontraba un socio francés para revolucionar su gigante empresarial y abandonar su negocio tradicional. Con Vinci lograba, principalmente, un avance en el mundo de la energía y su golpe encima de la mesa con las autopistas iba a llegar antes de lo esperado. 

El 'trono blanco' para Florentino

No había terminado ese jueves 1 de abril y Florentino Pérez abandonaba las portadas de los periódicos económicos para saltar a los deportivos. El histórico presidente del Real Madrid convocaba elecciones anticipadas en el club. El anuncio pilló a todos desprevenidos, con todos los frentes abiertos que hay en el Santiago Bernabéu. El primero de ellos, la faraónica remodelación del propio estadio, las renovaciones de ‘vacas sagradas’ del vestuario como Sergio Ramos, una política de fichajes que debe reactivar tras la covid y las opciones de pelear las dos competiciones más grandes. 

La decisión se analiza como un movimiento de Florentino Pérez para acabar con cualquier competidor, ya que los plazos y los requisitos ofrecen un imposible a sus rivales. El único que sonó para competir el trono blanco, pocos días antes de la convocatoria, fue Enrique Riquelme, un joven empresario de 32 años con patrimonio suficiente tras su éxito con las energías renovables en Latinoamérica. 

Pero, como también recuerdan a este medio fuentes conocedoras del empresario, Florentino Pérez movería cielo y tierra si existen opciones de que otro presidente estrene el nuevo Santiago Bernabéu. Un estadio que se ha convertido en la gran obsesión del presidente y, seguramente, en uno de sus negocios más redondos tras su estreno. Lejos de unas elecciones, todo apunta a un movimiento para ratificarse como presidente del Real Madrid. 

Maqueta del nuevo Santiago Bernabéu.

Cuando parecía que el aluvión de decisiones de Florentino Pérez había terminado, e incluso parecía que el presidente se había relajado con la holgada victoria de su equipo ante Liverpool en los octavos de final de la Champions League, ACS vuelve a ocupar las portadas de los periódicos económicos. Financial Times revelaba una carta de la empresa española a Atlantia, sus socios en Abertis, para comprarle sus autopistas italianas (ASPI) por 10.000 millones de euros.

Una decisión que se precipitó más de lo que en un primer momento parece. Pérez había mostrado en varias ocasiones su interés de analizar esta operación con el dinero de Vinci. Pero no era el momento porque la operación con los franceses, si todo sale como se espera, se cerrará a finales de 2021. No obstante, como informó este periódico, Los Benettón (los dueños de Atlantia) contactaron con Florentino Pérez para que se convirtiese en el ‘caballero blanco’ que les salvase de una inminente OPA hostil que lideraba el fondo australiano Macquarie. 

Una petición de ‘ayuda’ que no rechazó el presidente del Real Madrid y que contaba también con el visto bueno del Gobierno italiano. Los Benetton tienen un conflicto abierto con su Ejecutivo. La necesidad de la venta de ASPI se remonta a 2018. El derrumbe del Ponte Morandi, donde murieron 43 personas, llevó a Atlantia al foco mediático en Italia. El Movimiento 5 Estrellas, que gobierna en Italia desde ese mismo año, ahora en el Ejecutivo de unidad de Mario Draghi, acusó entonces a ASPI de no realizar los controles necesarios y amenazó con retirar las licitaciones. Atlantia siempre ha querido evitar que esta disputa acabara con la nacionalización de ASPI y ha buscado como solución la venta de la mayor concesionaria de Italia en el mercado para generar valor para sus accionistas. Y el mejor valor para ellos llega de la mano de Florentino Pérez: mientras que los australianos ofrecen 9.000 millones, su oferta llegaría hasta los 10.000 millones. 

Una operación de enorme magnitud hasta para el propio Florentino Pérez: es similar a todo el valor de ACS en Bolsa. Y, a diferencia de otros directivos del Ibex, el presidente ejecutivo de ACS es el máximo accionista con el 12% del capital. Un operación que ha supuesto la guinda a una semana fantástica. El relevo de su mano derecha, la venta a Vinci para transformar ACS, unas elecciones en el Madrid que le refuerzan más en el cargo y la llamada de sus socios italianos para convertirse en un “ser superior” del negocio de las autopistas