Motor

El cambio al coche eléctrico requiere en España 20.000 millones en plantas de baterías

El presidente de la marca española Seat, Luca de Meo, estima que para poder cumplir con los objetivos de CO2 de 2025 van a tener que matricular un 25% de coches con emisones cero, lo que implicaría una millonaria inversión en fábricas de ensamblaje de baterías en España, por encima de los 20.000 millones de euros

Coche eléctrico.
Coche eléctrico.

Las ventas de coches eléctricos en España representan actualmente apenas un 0,3% del total de matriculaciones, una cifra todavía irrisoria teniendo en cuenta que, para el actual Gobierno, el diésel, y en general los motores de combustión tradicional, tienen fecha de caducidad. Según la marca española Seat, como ha señalado su presidente Luca de Meo, para lograr los objetivos de CO2 en 2025 van a tener que matricular un 25% de coches con emisiones cero, principalmente eléctricos o de hidrógeno, aunque esta última tecnología va todavía más retrasada en cuanto a infraestructuras se refiere.

Las cifras que maneja Luca de Meo son muy claras: “Hemos calculado que vamos a necesitar 40 fábricas de ensamblaje de baterías en Europa. La de Tesla ha costado 4.000 millones de dólares, por cuarenta son 160.000 millones de dólares, unos 140.000 millones de euros", ha estimado. A su juicio, un país fabricante como España, debiera tener la ambición de contar al menos con cinco o seis de esas factorías, ya que las baterías tienen que estar al lado de las fábricas.

De Meo ha pedido colaboración público-privada para afrontar estas inversiones porque "todo el mundo habla, pero nadie aporta soluciones”. En España hay que invertir más en I+D, ha reclamado. Lo ha explicado con una anécdota de la propia fábrica española: "Queremos facilitar a nuestros trabajadores la compra de un coche eléctrico. La situación es ideal, son quince mil personas, están ocho horas en la fábrica y mientras están se carga el coche; hemos sacado una licitación para poner una electrolinera, y al final lo vamos a tener que hacer nosotros, porque nadie quiere invertir".

A pesar de ello, De Meo ha insistido en que los fabricantes no tienen que tener miedo al futuro. Incluso ha aventurado cómo será la situación dentro de treinta años, cuando las calles de las ciudades "se cerrarán al tráfico privado". Además del transporte público, se tendrá un coche pequeño para movilidad individual y una furgoneta para cinco o seis que es la que te llevará, pero no habrá coches para entregar mercancías, el reparto será por drones", ha augurado.

Coches más caros

El presidente de Seat, que ha intervenido en una jornada organizada por el clúster vasco de automoción, Acicae, ha explicado también, como recoge Efe, que en los próximos años, con las inversiones ecológicas que van a tener que realizar los fabricantes, los costes y el precio de los coches van a subir, aunque a la larga luego deberían bajar.

Ahora están notando "el paso bastante brutal de diésel a gasolina, que tiene un impacto fuerte para todos". Aunque en Alemania hay un repunte del diésel, De Meo ha opinado que puede ser un efecto de que haya más disponibilidad de coches diésel, y, por tanto, mejores ofertas. "Ahora es muy conveniente comprar un diésel", ha señalado.

En la misma jornada, el vicepresidente de la asociación de fabricantes Anfac, Mario Armero, ha lamentado que por la incertidumbre en la regulación de los diésel en España se haya perdido este año un 8% de ventas. En cambio, se venden más coches viejos: "El año pasado se vendieron más de 170.000 coches de más de quince años, los que deberían estar achatarrados. Según Armero, mucha gente piensa en comprar un coche viejo por si prohíben el acceso al centro de la ciudad. "¿Cuándo saldemos de este impasse? cuando salga la ley de cambio climático y se despeje la duda de si hay prohibicionismo o no de los coches diésel", ha zanjado Armero.



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