OPINIÓN

Sin hucha, los jubilados podrían dejar de subvencionar a las empresas

Una demografía exhausta, que de ninguna manera va a garantizar la tasa de reposición de la población, unos pensionistas mayoritariamente sanos, con mucha vida por delante y unas cohortes de nuevos trabajadores con sueldos tan bajos que han alarmado incluso a los responsables económicos menos sospechosos de rojerío, forman un cóctel amargo que amenaza con ser el que tengamos que apurar.

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