Nuevo guiño de Vox al campo. La formación liderada por Santiago Abascal se ha lanzado en defensa de la dieta mediterránea frente a la "amenaza" del semáforo nutricional Nutriscore que el Gobierno, con el ministro de Consumo, Alberto Garzón, a la cabeza, espera implantar de forma obligatoria a final de año.

Tal y como publicó Vozpópuli, dos años después de su inserción de forma voluntaria, cada vez son más los nutricionistas que cuestionan este sistema de etiquetado. Pese a las bondades que también le son reconocidas, las críticas se repiten: deja en mal lugar a productos como el aceite de oliva virgen extra o el jamón ibérico y da luz verde a todo tipo de ultraprocesados azucarados o edulcorados como los Chocapic.

Vox quiere paralizar Nutriscore

Los de Abascal recogen el guante y ya han registrado una PNL en el Congreso de los Diputados contra este sistema de codificación de los alimentos, reclamando la creación de una alternativa a imagen y semejanza de la italiana. Un mecanismo que proteja a los productos Made in Spain. Durante los últimos días, el partido también ha defendido su propuesta en el Parlamento de Andalucía y en el marco de otros actos dirigidos al sector agroalimentario.

Vox quiere que se paralice la implantación de dicho etiquetado frontal en los alimentos que fue anunciado por la ex ministra de Sanidad María Luisa Carcedo y que hoy abandera Garzón. Está basado en un sistema de colores y, según la formación, "penaliza" a productos como el queso y el jamón, entre otros. Porque el Ejecutivo ya ha propuesto que el aceite no lleve logotipo al tratarse de un monoingrediente.

En sus iniciativas parlamentarias destaca que "influyentes nutricionistas han lamentado la implantación del Nutriscore". "Además, a nivel europeo no existe una posición común, ya que no todos los Estados han optado por un sistema de etiquetado frontal y no todos aquellos que han optado por uno han escogido el mismo", sostiene el partido. En este sentido, los de Abascal miran a Italia.

Apuntan al 'Nutriform' italiano

Italia, dicen, ha desarrollado su propio sistema nutricional, ya que lo consideran menos discriminatorio con algunos productos de su país como el aceite de oliva, el queso parmesano o el jamón de Parma. Se trata de Nutriform Battery, sobre el que ya informó Vozpópuli.

Este sistema tiene el símbolo de una batería e indica al consumidor la contribución nutricional de los alimentos en relación con su requerimiento diario. Destaca el porcentaje de calorías, grasas, azúcares y sal por porción individual en comparación con la cantidad recomendada por la Unión Europea.

Los defensores de este modelo dicen que es más claro y transparente que Nutriscore y no castiga a los alimentos estrella de la dieta mediterránea. Coldiretti, una de las principales asociaciones agroalimentarias en Italia, instó a la Unión Europea a no dejarse presionar por las multinacionales y a proteger los productos saludables "de sistemas engañosos, discriminatorios e incompletos que terminan paradójicamente excluyendo de la dieta los alimentos saludables y naturales que han estado presentes en las mesas durante siglos para favorecer productos artificiales cuya receta no se conoce en algunos casos". Mismo argumento del que Vox se hace eco en España.

Campaña en Andalucía

Y Andalucía es una de las regiones donde más están presionando para que el sistema Nutriscore caiga en saco roto. El Pleno del Parlamento del Parlamento de Andalucía aprobó este jueves los cuatro puntos de una Proposición no de Ley (PNL), en esta ocasión, presentada a instancia del Grupo Parlamentario de Ciudadanos para instar a la Junta a reclamar al Gobierno "una revisión del sistema que utiliza el sistema Nutriscore para una mejor categorización" del aceite de oliva, reclamación que hace extensiva a "los productos derivados del cerdo ibérico".

El parlamentario de Vox por Málaga, Eugenio Moltó, criticó duramente esta suerte de semáforo nutricional. "¿Vamos a ser tan tontos en España de continuar promoviendo la implantación de este sistema? El daño que hace esta estrategia no es solo la discriminación contra los alimentos valiosos de la dieta mediterránea sino, en última instancia, el fin de todo esfuerzo pasado, presente y futuro en la educación nutricional", planteó.

"Desde Vox proponemos que, al igual que ha hecho el gobierno italiano en defensa de su sector agroalimentario, se presente ante la Comisión Europea una alternativa española al etiquetado de Nutriscore que no categorice ningún alimento como bueno o malo", exigió.

Nuestra dieta mediterránea ha sido el fiel reflejo de una dieta saludable y el Gobierno pretende demonizarla

El portavoz adjunto de Vox en el Parlamento de Andalucía, Rodrigo Alonso -también líder del sindicato Solidaridad- se desplazó a Almería este viernes donde compareció ante los medios para cargar contra el etiquetado impulsado por el Gobierno.

"Daña la imagen de calidad de nuestro modelo agrícola y la industria agroalimentaria nacional. Cataloga los alimentos según sean más o menos saludables, penalizando el jamón ibérico, el aceite o el queso, en su conjunto penaliza la dieta mediterránea", insistió.

"Nuestra dieta mediterránea ha sido el fiel reflejo de una dieta saludable y el Gobierno de España ahora pretende implementar un sistema que la demoniza. Parece que su objetivo es priorizar los productos que vienen de terceros países y que fomentan la competencia desleal, perjudicando gravemente a nuestros agricultores", critica Alonso.

De Carcedo a Garzón

La implantación en España del Etiquetado Nutricional Frontal fue anunciada por la exministra Carcedo en noviembre de 2018, siguiendo las recomendaciones de diversas sociedades científicas y la Organización Mundial de la Salud y la Unión Europea. "Esta información permitirá que la ciudadanía pueda comparar con otros productos semejantes de forma sencilla y tomar una decisión informada y motivada para seguir una dieta más saludable", defendió.

Ahora, en medio de la polémica, el asunto ha caído en manos de Alberto Garzón, que insiste en sus intervenciones en las bondades del sistema. En un acto en Málaga, el ministro de Consumo apuntó que la polémica ha sido "absolutamente inventada" y recordó a la Junta de Andalucía que su implantación se retrotrae a 2018, antes de su llegada al ministerio. En cualquier caso, aboga por "elegir" el modelo de Nutriscore -ideado en Francia- porque es "el que cuenta con más apoyo por parte de científicos", así como de especialistas en nutrición