El Nustricore está en cuestión. Dos años después de su implantación -voluntaria-, son muchos los nutricionistas que critican este sistema que clasifica los productos alimenticios para informar al consumidor de la calidad de los alimentos con una etiquetado por colores como un 'semáforo'. Pese a las bondades que le han sido reconocidas, el algoritmo que determina la catalogación de los productos sigue sin ajustarse a la calidad real de los productos, y por ello alimentos como el aceite de oliva virgen extra o el jamón ibérico se encuentran en la zona roja de un marcador que, sin embargo, da luz verde a todo tipo de ultraprocesados azucarados o edulcorados.

Aunque el consenso nutricional ha contribuido en los últimos años a tumbar los falsos mitos sobre este tipo de productos ultraprocesados que son, en muchos casos, prácticamente pura azúcar, la toma de conciencia de la opinión pública no parece haberse reflejado en el Nutriscore, pilotado por la Unión Europea. Su implantación en España es imperiosa, aunque de momento no sea obligatorio para las empresas alimenticias. "Buena parte del sector ya ha anunciado su intención de adherirse", apuntan a Vozpópuli fuentes del Ministerio de Consumo.

Sorprendentemente, alimentos malsanos de poca calidad salen mejor parados con este 'semáforo' -por colores de la A a la D- con respecto a otro tipo de productos de reconocido valor nutricional. Así, las latas de aceituna -que no dejan de ser vegetales en conserva- reciben una peor puntuación del Nutriscore que un zumo de naranja azucarado. Y lo mismo ocurre con el jamón ibérico o el aceite de oliva virgen extra, lo que ha generado llevado al Gobierno a plantear una revisión del sistema de etiquetado por el importante descontento que ha generado dentro del sector y también por parte de multitud de nutricionistas.

Críticas de nutricionistass

Carlos Ríos, fundador del movimiento ‘realfooding’, ha expresado en sus canales oficiales su descontento con un semáforo que da luz verde a productos con un alto contenido en azúcar -hasta un 25% en el caso de algunas conocidas marcas de cereales, como Chocapic- mientras frena con el rojo el consumo de queso. Otro de conocido de la lucha contra la 'dietarquía' y los malos hábitos alimenticios de miles de españoles es Aitor Sánchez (@midietacojea), quien también ha cuestionado la "injusticia" del modelo, que "no distingue entre azúcar añadido y el azúcar naturalmente presente en el alimento".

Uno de los aspectos más cuestionados de Nutriscore es que penaliza a productos de un solo ingrediente, como el aceite de oliva, pues el algoritmo no tiene en cuenta la calidad de la grasa

Uno de los aspectos más criticados de Nutriscore es la medida empleada para catalogar el producto, de 100 gramos, lo que penaliza a productos de un solo ingrediente, como el aceite, pues el algoritmo no tiene en cuenta la calidad de la grasa, mientras beneficia a alimentos ultraprocesados cuyas raciones superan esa cantidad y compensan el alto contenido de azúcar con otro tipo de propiedades que, según lamentan muchos nutricionistas, no contribuyen a una mejor alimentación; todo lo contrario. De hecho los alimentos frescos, los más saludables, ni siquiera pasan por este sistema de etiquetado.

Nutriscore "está sesgando el examen en el que cuenta sobre todo no tener cosas: si no tiene azúcar, si no tiene sal...". "El agua sacaría notaza", explica Aitor Sánchez: "¿Cuál es el ejemplo? Los refrescos edulcorados". Como la Coca Cola Zero, aunque esto "no solo se ve en los refrescos light": "Un procesado cárnico bajo en grasas y sal, aunque no fuera saludable, también tendría buena nota". Sin embargo, otros alimentos saludables como el salmorejo o la tortilla de patatas se ven afectados con bajas puntuaciones: "Esta es la gran pega, permite que haya alimentos con buena nota que no son saludables".

El propio ideólogo del Nutriscore, Serge Hercberg, reconocía hace un año “las lagunas” de este sistema al etiquetar determinados alimentos, como los cereales azucarados, habituales en el desayuno de muchos niños de España, uno de los países con mayor tasa de obesidad infantil. Según justificó, aunque las principales marcas de cereales han sido catalogadas con bajas puntuaciones, no ha sido así con sus versiones ‘bio’ al considerar que “su alto nivel de fibras naturales y proteínas minimizan los elementos negativos asociados el azúcar”.

Consumo defiende el Nutriscore pero plantea "una mejora"

La presión de esos nutricionistas, por un lado, y de la industria alimenticia, por otro, ha forzado a los ministerios de Consumo y Agricultura a sacar del sistema de etiquetado el aceite de oliva porque puede confundir al consumidor: "Lo que ocurrirá con el aceite de oliva es que, al ser un monoingrediente, se permite no etiquetarlo si se considera que el algoritmo no recoge todas sus beneficios nutricionales", señala el gabinete de prensa del área que dirige Alberto Garzón, desde el que aseguran que "España está intentando" hacer "una mejora del algoritmo, introduciendo elementos que le hagan recoger su calidad nutricional mejor de lo que lo hace ahora".

Consumo defiende el Nutriscore porque "el sistema es científico y riguroso y funciona bajo un algoritmo"

"Esto sólo es posible mediante el trabajo científico", asevera Consumo, que defiende el Nutriscore porque "el sistema es científico y riguroso y funciona bajo un algoritmo": "La elección de este sistema de etiquetado se debe a que cuenta con más apoyo por parte de científicos y especialistas en nutrición, de asociaciones de consumidores y, además, es más intuitivo para el consumidor". "Ninguno de los sistemas de etiquetado existentes es perfecto pero, de momento, Nutriscore es el que mayor consenso genera", apuntan.

Alberto Garzón, ministro de Consumo.
Alberto Garzón, ministro de Consumo. EP

Sin ese cambio, de momento, otros alimentos no serán excluidos. Y otros países que cuentan con el mismo sistema no están por la labor de acometer determinados cambios. De hecho, la excepción del aceite no impedirá que más allá de las fronteras españolas el aceite pueda ser etiquetado con una mala nota. Más allá de estos casos, el Nutriscore sigue sin contentar a los expertos a la vanguardia de la nutrición, una ciencia que en los últimos años ha despertado un notable interés por parte de consumidores que demandan cada vez más información sobre lo que comen.