La reaparición pública de José María Aznar por el 25 aniversario de su llegada a Moncloa no ha sentado bien en las filas del PP catalán. La debacle electoral que ha sufrido la formación de Alejandro Fernández en Cataluña así como el sorpasso de Vox siguen muy presentes y la referencia del expresidente del Gobierno sobre la conveniencia del Pacto del Majestic de 1996 con Jordi Pujol se ha visto como una desautorización al liderazgo de Pablo Casado.

"Defender el Majestic es censurar a Casado. Lo que pretende la actual cúpula del PPC es desligarse de aquel pasado y renegar de él", explica una fuente del partido. Esta voz no es residual dentro de la organización, sino que muestra el sentimiento generalizado tanto de los cuadros intermedios como de la dirección después de que el exjefe de Gobierno reiterara este pasado martes que aquel acuerdo llevó al partido a lograr el "máximo histórico de votos".

Otra fuente del partido coincide en que se sintieron "traicionados", porque el equipo de Casado siempre ha dejado claro que "no caería de nuevo en el error". "El plan de Casado es todo lo contrario a los gerifaltes tradicionales que ha tenido el PP en Cataluña", añade.

No reniegan del legado del expresidente, pero desde distintas corrientes del partido de Fernández ven en sus palabras cierta "incapacidad" para corregir lo que el partido hizo mal en el pasado. Aunque el actual líder popular quiere recuperar el centro -y desde hace unos meses ha endurecido su discurso contra Vox- creen que las cesiones de PP y PSOE al nacionalismo explican el alumbramiento de Ciudadanos en la región así como el auge del partido de Santiago Abascal.

El cese de Vidal-Quadras

Este enfoque que ve el Pacto del Majestic como parte del progresivo declive del PP en la región no es nuevo. Y va más allá de la posición del partido en la región. En 2020, el exdiputado Sergio Gómez-Alba publicó el libro 'Los años de Aznar' (Almuzara), donde ya analiza el papel que tuvieron los dos grandes partidos nacionales en que el expresidente de la Generalitat Jordi Pujol avanzara en su plan rupturista de forma gradual.

En el capítulo sobre el Majestic, el autor habla con Aleix Vidal-Quadras, quien fue cesado como líder del PP catalán por petición de Pujol y afirma que mientras el exmandatario catalán siempre tuvo como "objetivo" la creación de un Estado catalán y abrazó la "estrategia" del "gradualismo" para ir dando pasos hacia ese fin, "la contraparte, que serían los sucesivos gobiernos nacionales, los dos grandes partidos nacionales, nunca la tuvieron".

Constitucionalismo catalán

Las palabras de Aznar tampoco han pasado desapercibidas dentro del constitucionalismo catalán. Xavier Pericay, fundador de Ciudadanos, explica a instancias de Vozpópuli que si bien el partido naranja salió por la "complicidad del PSC con el nacionalismo", si en el PP no se hubiera producido una "complicidad parecida" muchos votantes catalanes "se habrían refugiado en esa opción". "La necesidad de un nuevo partido ni siquiera se hubiera planteado", remacha.

Pericay reivindica también la figura de Vidal-Quadras: "El refugio en el PP de Vidal-Quadras no era ideológico, en el sentido de centro derecha. Era instrumental. Como ahora. Se trataba de la única opción no nacionalista".

Ferran Toutain, miembro del Club Tocqueville, también señala la "defenestración de Vidal-Quadras como efecto lamentable" del Pacto del Majestic: "Era la única oposición real al nacionalismo. Libre de este enemigo interno y sabiendo que el gobierno de Aznar dependía de su voluntad, Pujol encontró el camino libre para tirar adelante su proyecto de nacionalización".

Otras figuras de la órbita del constitucionalismo, como José Domingo, presidente de Impulso Ciudadano y exdiputado de Cs, recuerda que las "multas lingüísticas" empezaron tras ese pacto: "Aznar no tiene motivos para presumir del Pacto del Majestic. Pujol le tomó la medida a Aznar y éste se plegó a los intereses del nacionalismo catalán. CiU aprovechó la coyuntura para aprobar la ley de política lingüística que elevó a rango de ley la inmersión lingüística y las multas lingüísticas".

Juan Antonio Cordero, quien también formó parte del nacimiento de Cs, apunta a la soledad que sienten los constitucionalistas catalanes ante afirmaciones como las de Aznar: "Lo que me parece es que hay una persistencia en Madrid en no entender qué pasa en Cataluña, y no reconocer errores nunca. Lo de 'sostenella y no enmendalla' sí que es universal en este santo país".

Por su parte, el presidente de Societat Civil Catalana, Fernando Sánchez Costa, dice que "Aznar hizo seguramente lo único que podía hacer en ese momento", aunque la "moneda de cambio fuéramos los constitucionalistas catalanes. Sánchez Costa considera que la coyuntura actual es otra y que no ha lugar a reivindicarlo para ahora como ha hecho el expresidente del Gobierno: "Lo que hay que intentar es precisamente que deje de pasar lo que entonces ocurrió y lo que hoy sigue pasando: la carpeta catalana sometida al chantaje nacionalista".