"Se ha abierto una crisis muy dura". Así resumen fuentes socialistas a Vozpópuli el periodo por el que transita el PSOE y el Gobierno tras el batacazo de las elecciones autonómicas en Madrid. A la pesada digestión de la derrota, se ha sumado ahora el caos jurídico por las restricciones que pueden o no aplicar las comunidades tras decaer el estado de alarma. "No hay agenda. Creo que todos tenemos que tranquilizarnos un poco", añaden.

Tanto la dirección del PSOE como La Moncloa mantienen la estrategia de proteger al presidente del Gobierno. Pedro Sánchez sigue de gira internacional. Y ha elegido Atenas para hacer su primera valoración sobre la victoria del PP en Madrid y el vuelco nacional que detectan las encuestas a favor de Pablo Casado. Sánchez ha dicho que encaja la derrota con "humildad", pero ha recordado que todavía quedan casi dos años para las elecciones generales. El jefe del Ejecutivo ha tratado de calmar así la tensión evidente en el seno de su partido y esas voces que hablan de que el Gobierno ha perdido la iniciativa, al menos de forma momentánea.

"Tenemos demasiados frentes abiertos y hay mucho nerviosismo", reconocen estas fuentes. "La crisis que ha provocado Madrid no se está gestionando con diligencia".

El Gobierno se enreda con la alarma

Los frentes que tiene abiertos Sánchez van desde la precaria situación en la que ha quedado el PSOE de Madrid, hasta las primarias en Andalucía. Sin olvidar la acción de Gobierno. Una tribuna de prensa del ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, ha sugerido este lunes que el Ejecutivo se planteaba estudiar una reforma legislativa para evitar el guirigay jurídico en el que se han convertido las restricciones del coronavirus, tal y como le han pedido reiteradamente partidos como PP y Ciudadanos.

El incendio de Campo lo ha tenido que apagar el propio Campo horas después en varias entrevistas. El Ministerio de Sanidad, por ejemplo, desconocía las intenciones del titular de Justicia. El Gobierno teme que la oposición tumbe el decreto que deja en manos del Tribunal Supremo la validez de las medidas autonómicas para hacer frente a la pandemia. El propio Sánchez ha defendido que las autonomías tienen instrumentos jurídicos suficientes para combatir la pandemia.

"El Gobierno de España tiene claro que ahora mismo todas las comunidades autónomas, en este estadio de la pandemia, tienen los instrumentos jurídicos suficientes para hacerle frente", ha dicho Sánchez.

Pero el coronavirus convive también con la fase final del Plan de Recuperación Transformación y Resiliencia, imprescindible para acceder a los 140.000 millones de los fondos europeos que corresponden a España. La subida de impuestos que ultima el Gobierno se ha topado con un rechazo frontal de la oposición. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, achaca a Bruselas estas medidas, que incluyen propuestas como los peajes en las autovías, gravar el diésel y los billetes de avión e incluso revisar los tipos reducidos del IVA.

Tensión en Madrid y Andalucía

En Madrid, la gestora nombrada por Ferraz para conducir el partido a su renovación se enfrenta a un ambiente interno enrarecido. A las críticas por la campaña, se suman comentarios demoledores como el del ex secretario general de la federación madrileña, Tomás Gómez. Y la expulsión del partido del único presidente socialista de la Comunidad, Joaquín Leguina, que se ha encontrado con la oposición frontal de dirigentes como Antonio Miguel Carmona.

"Lo de Leguina no es un tema que esté ahora mismo entre las prioridades de la militancia madrileña, pero es cierto que añade mucho ruido", dicen desde el PSOE-M.

A todo esto hay que sumar el arranque de las primarias en Andalucía, en las que se enfrentan Susana Díaz y el alcalde de Sevilla, Juan Espadas, que es el candidato al que avala la dirección nacional. La campaña somete al partido a una enorme tensión interna fundamentalmente en la comunidad andaluza, pero también a nivel nacional. Muchos socialistas, probablemente favorables al relevo de Díaz, no entienden que Sánchez fuerce estas primarias a la candidatura de la Junta de Andalucía sin haber hecho antes el congreso para la secretaría general, previsto para finales de este mismo año.

"Hay muchas presiones de uno y otro lado para posicionarse, y esto solo genera tensión en un momento delicado para todo el partido", reconocen.