Sectores de ERC están desconcertados por el 'giro' que consideran que ha hecho el rey Felipe VI en su visita a Barcelona con motivo del inicio de las jornadas sobre economía organizadas por el Círculo de Economía. Aunque la posición oficial del partido es que "el monarca no es un interlocutor válido", creen que el jefe del Estado hace la "pinza" con PSOE y los empresarios para "dar la imagen internacional que a Cataluña todo está normalizado". Y que eso es lo que venderá hoy en el acto del Liceo.

Así se expresan fuentes de la formación republicana a Vozpópuli, que añaden que "la insistencia de ir a Cataluña y hacerse la foto con el president de la Generalitat es una forma de calmar a los inversores" y promover esta "pinza" con el "establishment" contra los intereses de un grueso importante del movimiento independentista que quiere mantener el conflicto vivo. En especial, de cara a las instancias europeas.

La petición de Felipe VI a Pere Aragonès para que alargara un poco más su presencia en el evento del jueves y no rehuyera la foto descoló al Govern, que inmediatamente después salió al paso asegurando ante los medios que su posición fue de "frialdad". No obstante, hay cierto temor que la nueva etapa Pedro Sánchez se acerque al regente y que la "derecha" no se quede sola reivindicando la figura de Felipe VI.

Pese a que el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, trató de comprometer al rey con la manifestación en Colón y afirmando que si no firmaba los indultos que abdicara, temen que las jornadas en el Círculo de Economía hayan reforzado la imagen del jefe de Estado en sectores muchos más amplios y transversales de la sociedad catalana. Y hoy se reúne con 300 invitados de la sociedad civil para 'vender' los indultos.

Desgaste independentista

El hecho de que la protesta organizada por la Assemblea Nacional Catalana (ANC) fuera del hotel Vela, donde se celebraba el evento empresarial la pasada semana, no tuviera mucha participación tampoco contribuye, dentro del partido, a ser optimistas. Aunque las relaciones con la ANC están bastante deterioradas, la estrategia de ERC, tras el fin de la era de Mariano Rajoy, fue acusar a Felipe VI de ser uno de los principales arietes de la "represión" así como de propiciar la fuga de empresas de la región tras el decreto del Gobierno del PP.

El discurso del rey el 3 de octubre de 2017, tras la celebración del referéndum ilegal, se interpretó desde los círculos 'republicanos' y de Junts per Catalunya como una "legitimación del 'a por ellos'" -el lema que cantaron algunos de los policías nacionales desplazados a Cataluña durante el 1-O-. No obstante, la coyuntura ahora es otra. El deshielo institucional entre el Gobierno de Pedro Sánchez y la Generalitat puede tener consecuencias indirectas para la Casa Real.

Sánchez, con el rey y Draghi

Sin la figura de Pablo Iglesias en el Ejecutivo bicolor, y con la pretensión de Sánchez de trasladar ante Bruselas y la opinión pública la imagen de un gobierno técnico, similar al de Mario Draghi en Italia, puede rebajar las críticas contra la institución monárquica de parte de los 'morados' y sacar al rey del esquema de polarización y de la apropiación por parte de la oposición.

En este sentido, fuentes de ERC creen que es el PSOE quién debe explicarse. Los de Oriol Junqueras siguen enrocados en que "Cataluña no tiene rey". Y, en medio del desconcierto, esperan que su levantamiento al veto de Quim Torra a Felipe VI, que decidió no acudir a ningún evento donde estuviera el rey, no se gire en su contra.

El nuevo Govern presidido por Aragonès ha mostrado mayor predisposición a coincidir en algunos actos con el jefe de Estado. De forma tímida, ha abierto la puerta a 'normalizar' su presencia en la región, aunque sea bajo el argumento de que, como en el caso del Círculo, no se podían ausentar ante el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-In. Ahora solo esperan que el nuevo escenario alentado, a su juicio, por el propio rey, el PSOE y el "establishment" no perjudique a su vía amplia y 'republicanista', que engloba también el ala catalana de Podemos.