La UEFA se ha abierto a negociar el reparto financiero de las competiciones europeas tras la rebelión de la Superliga encabezada por Florentino Pérez. El organismo con sede en Ginebra ha admitido que está dispuesto a negociar la "distribución financiera" de las competiciones como la Champions bajo el nuevo formato, previsto, en principio, para agosto de 2024, año en el que vencen los actuales contratos televisivos.

Según ha reconocido la propia UEFA, el organismo que preside Aleksander Čeferin está dispuesto a negociar la forma en que se reparten los ingresos del torneo hasta finales de 2021. Cabe destacar que, hasta este domingo, la fecha prevista por los promotores de la Superliga era, como avanzó Vozpópuli, 2022.

El lunes por la madrugada se conoció el comunicado del 'consorcio' encabezado por el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, advirtiendo de que el torneo podría ponerse en marcha este mismo mes de agosto. Como avanzó Vozpópuli, los clubes que rompan toda relación con la empresa de la Superliga se exponen a una multa de alrededor de 300 millones de euros.

Fuentes cercanas a los promotores de la Superliga apuntaban el lunes que la alternativa financiera de UEFA con Barclays se había caído

La UEFA también ha reconocido estar dispuesta a renegociar el propio formato de la competición aprobado el pasado lunes, de 36 equipos -y más partidos, para que haya más probabilidad de choques entre gigantes- pero sin ningún cambio sustancial en las reglas de acceso de clubes ni en el reparto.

Así, el organismo europeo se ha dado hasta finales de 2021 para tomar nuevas decisiones respecto al "reequilibrio de la lista de acceso, las fechas de los partidos, el sistema de cabezas de serie, el formato de las finales, coeficientes y distribución financiera".

La UEFA cede a negociar el reparto

Como también informó este medio, el bando de Florentino Pérez y la UEFA llevaban meses negociando los términos del fútbol postcovid. El presidente merengue ha tenido de su lado la capacidad para conseguir un préstamo inmediato de más de 3.000 millones del banco de inversión estadounidense JP Morgan, y una financiación total potencial de alrededor de 5.000 millones.

Las cláusulas de salida efectiva de la empresa de la Superliga para los equipos que la integraron serían lo suficientemente fuertes como para forzar a la UEFA a dar una alternativa superadora de la que se aprobó el lunes. Y ello, sin contar con la guerra mediática que ha logrado desatar, de una u otra forma, el presidente del Real Madrid.

Florentino Pérez, Superliga
El presidente del Real Madrid y presidente de la Superliga, Florentino Pérez, en entrevista con El Chiringuito.

La UEFA, informó ya este medio, comenzó a trabajar en una alternativa de competición completamente abierta a las ligas nacionales que fuera capaz de levantar los 5.000 millones que conseguiría la Superliga. Empezó a hacerlo con el banco de inversión británico Barclays. Fuentes cercanas a los promotores de la Superliga apuntaban a este medio el lunes que la opción Barclays se había caído.

Hasta este lunes, Ceferin aseguraba que el cambio en las competiciones desde 2024 en adelante se limitaría a una ligera modificación en el formato

Las mismas fuentes estiman que actualmente la UEFA se queda con un 40% de todo el negocio alrededor de las competiciones europeas (el 20% de los derechos televisivos), y que el objetivo de los promotores de la Superliga es reducir esa cuota al 10%.

Hasta la pandemia, la Champions reportaba unos 2.500 millones solo en concepto de derechos de televisión. La pandemia golpeó los ingresos de la UEFA, que en su pasado ejercicio, cerrado el 31 de junio de 2020, registró una caída del 21%, hasta los 3.038 millones de euros en total. Mientras tanto, informó este medio, el presidente de la entidad, Aleksander Čeferin, vio incrementada su retribución un 23%, hasta los 2,19 millones de euros.

Hasta este lunes, Ceferin aseguraba que la reforma de las competiciones desde 2024 en adelante se limitaría a un ligero cambio en el formato. Sin embargo, desde el ente europeo van ahora más allá y reconocen estar dispuestos a sentarse a negociar tanto el reparto del pastel como, incluso, las reglas de acceso.