Quiere seguir desafiando los límites fuera del asfalto, pero el mítico Wrangler quiere hacerlo en un formato ecológico adaptado a las tendencias que marcan el mercado. Por ello, Jeep ha optado por introducir la tecnología eléctrica en forma de híbrido enchufable, haciendo de este "salvaje" todo terreno capaz de enfrentarse a casi cualquier obstáculo un modelo que también puede moverse sin emisiones tanto en ciudad como en campo, terrenos sin duda donde más y mejor puede aprovechar su motor eléctrico que le permite cubrir unos 50 kilómetros en formato cero emisiones.

Porque en carretera, sigue exhibiendo el potencial que siempre le ha caracterizado, 380 CV y más de 600 Nm de par máximo que llegan de combinar un motor de gasolina sobrealimentado de dos litros de cilindrada de 272 CV con dos motores eléctricos -de 145 y 63 CV- alimentados por una batería de 17 kWh de capacidad -necesita para una carga completa 2,5 horas en una toma de 7,4 kW o algo más de seis horas en un enchufe a 3,2 kW-, gestionados por una caja de cambios automática de ocho velocidades. El resultado, a pesar de su elevado peso, es muy positivo desde el punto de vista dinámico, con una sólida respuesta cuando hace falta pero también con unos niveles de consumos que pueden llegar a ser razonablemente bajos si nos lo proponemos en una conducción eficiente.

El Rubicon es la versión más extrema de la gama Wrangler.

Para ello, el sistema híbrido tiene varios modos de funcionamiento: Hybrid, Electric y e-save. El primero de ellos es el que se activa por defecto al iniciar la marcha y en el que la gestión electrónica selecciona qué motor o motores son los que utiliza en función de la demanda de potencia, de la carga de la batería o de las condiciones de circulación. En una conducción normal, sin buscar máximas prestaciones, la entrada en funcionamiento de los motores pasa prácticamente desapercibido, y solo al pisar a fondo el acelerador para realizar un adelantamiento, se percibe un cierto retardo en reaccionar y pequeños tirones.

El modo Electric mueve al Wrangler únicamente con el motor eléctrico y resulta muy agradable en conducción urbana y permite hacerlo a buen ritmo por carreteras convencionales, pudiendo llegar a cubrir cerca de 50 kilómetros si conducimos con cierta eficiencia. Por último, el modo e-save reserva la energía almacenada en la batería para ser utilizada en un momento posterior del viaje, por ejemplo al llegar a un centro urbano o a una zona off-road.

Porque a diferencia de las versiones híbridas enchufables de otros modelos de Jeep como el Renegade o el Compass, el sistema de tracción total del Wrangler 4xe son de tipo mecánico, es decir, con conexión física entre los dos ejes de ruedas y no por la presencia de un motor eléctrico sobre cada eje. El Wrangler 4xe tiene dos sistemas 4x4 diferentes, con los acabados Sahara y 80th Anniversary uno llamado Command Trac y con el acabado Rubicon otro denominado Rock Trac que permite mayores posibilidades de cara a un uso muy extremo en campo, incluido el modo 4L de tracción total con reductora que marca la diferencia entre los todo terreno y los tan de moda SUV, estos últimos sin esa opción.