Kia y Renault son dos de las marcas generalistas que más y mejor trabajan la electrificación, ya sea en sus modelos 100% eléctricos o en los cada vez más demandados híbridos enchufables. Estos últimos convirtiéndose en muchos casos en alternativas a los motores diésel, ahora en horas bajas, ofreciendo consumos muy ajustados si se aprovecha el potencial eléctrico sobre todo y unos precios ya muy próximos a sus respectivas versiones de combustión, frente a los que además juegan con las ventajas que otorga la etiqueta Cero de la DGT de cara a las mayores facilidades de circulación en las grandes ciudades.

Y sobre modelos como el Ceed o el Mégane en sus versiones de carrocerías familiares aportan además una notable versatilidad como turismos perfectamente adaptados al día a día urbano pero con los que poder viajar con un alto nivel de confort y dinamismo por todo tipo de carreteras.

Sus sistemas híbridos resultan muy similares en su configuración pero con matices. Aunque ambos cuentan con un motor de gasolina atmosférico de 1,6 litros de cilindrada –de 105 CV el de Kia y 91 el de Renault–, el Ceed lo combina junto a un solo motor eléctrico de 61 CV mientras que el Mégane lo hace con dos motores eléctricos de 49 y 22 CV que sustituyen al embrague y se encargan de igualar la velocidad de giro del cigüeñal del motor y la de los ejes de la caja de cambios, por lo que cuando inicia la marcha lo hace siempre a través de los motores eléctricos. En el Ceed PHEV, la caja de cambios es de tipo doble embrague de seis velocidades y su funcionamiento es, digamos, más convencional en la respuesta al acelerador, más directa.

El Ceed PHEV tiene hasta 50 km de autonomía en modo eléctrico.

Las baterías que alimentan a los motores eléctricos son de casi 9 kWh en el Ceed y cerca de 10 kWh en el Mégane, y una vez a plena carga –tarda menos de cinco horas en enchufes domésticos de 2,4 kW– permiten recorrer algo menos de los 50 kilómetros que homologan ambos, llegando a los 40 kilómetros con algo más de regularidad el Mégane E-Tech, siempre en una conducción digamos eficiente, que sí puede llegar a cumplir con la cifra homologada con más facilidad que el Ceed.

Si no lo hacemos, dan para poco más de 30 kilómetros como mucho. En modo eléctrico, en general el Mégane se muestra más eficiente, con una autonomía ligeramente superior y una respuesta algo más dinámica. Además, cuenta con la función e-Save de la que carece el Kia que permite preservar la batería entre el 40 y el 50%. Una vez que se agota la batería y entran en modo híbrido, las diferencia en la conducción son más evidentes por lo que a los motores se refiere –también por la puesta a punto de los bastidores–, pero sobre todo marcadas por las diferentes cajas de cambio.

El Méganer E-Tech supera al Ceed PHEV en autonomía eléctrica

La del Mégane E-Tech, sin embrague, los motores eléctricos gestionan las cuatro marchas que Renault señala que tiene configuradas, y a baja velocidad sin grandes aceleraciones funciona de manera muy suave y agradable. Pero cuando pisas a fondo el acelerador, el sistema híbrido no resulta tan “redondo” como el del Ceed, y el motor de gasolina llega a generar demasiado ruido en el proceso de ganar velocidad y sin dar la sensación de un empuje superior al del Ceed a pesar de sus 20 CV más, aunque sí resulta ligeramente en la práctica más rápido cuando buscamos el máximo rendimiento de los motores.

En el Ceed PHEV, el sistema trabaja de una forma más regular en todo momento, sin tantas diferencias entre conducción relajada a baja velocidad o cuando exigimos el máximo. La caja de tipo doble embrague gestiona los cambios de marcha con rapidez y suavidad sin evidenciar cambios estridentes de sonido del motor en plena aceleración. Es ligeramente más lento que su rival, pero en carretera sobre todo a ritmos medio/alto en largas distancias resulta más agradable. Los consumos en carretera favorecen ligeramente al Mégane, que da la sensación de apoyarse en mayor media que el Ceed en el motor eléctrico, y que le lleva a un consumo de 6,1 l/100 km frente a los 6,6 del modelo de Kia.

En lo que sí supera el Mégane e-Tech al Ceed PHEV es en la eficacia del bastidor, sobre todo en este acabado R.S. Line que aporta suspensiones más firmes y una dirección más directa que invita a moverse entre curvas con más deportividad. La dirección del Ceed no transmite tanta precisión como la del Mégane, y en recorridos muy virados el Mégane se mueve con mucha más viveza y a ritmo superior, una sensación más deportiva sin duda.

Como familiares que son, a la hora de viajar la mayor suavidad de amortiguación del Ceed Tourer impone un confort de marcha algo superior, filtrando mejor las irregularidades y aislando a los ocupantes en mayor medida de las mismas. También supera al Mégane e-Tech en capacidad de maletero, este con 389 litros de capacidad, 132 menos que las versiones de combustión de la gama Mégane Sport Tourer debido al espacio que ocupan la batería y el hueco dedicado a los cables de carga. Un volumen pequeño en comparación con el del Ceed Tourer PHEV, que llega a casi 440 litros, que pierde, eso sí, más volumen que el Mégane respecto a sus hermanos diésel o gasolina.

FICHAS TÉCNICAS:

VERSIÓN Ceed Tourer 1.6 PHEV e-Motion; MOTOR Gasolina, 4 cilindros + eléctrico de 61 CV; CILINDRADA 1.580 cm3; BATERÍA 8,9 kWh; POTENCIA CONJUNTA 141 CV; PAR MÁXIMO 265 Nm; VELOCIDAD MÁXIMA 171 km/h;  ACELERACIÓN 0-100 KM/H 10,8 s; CONSUMO EN RECORRIDO PRUEBA 6,6 l/100 km; AUTONOMÍA 560 km; DIMENSIONES 4.605 / 1.800 / 1.465 mm; NEUMÁTICOS 225/45 R 17; PESO EN VACÍO 1.608 kg; MALETERO 437 l; PRECIO 32.100 €

VERSIÓN Mégane ST E-Tech R.S. Line; MOTOR Gasolina, 4 cilindros + 2 eléctricos de 67 y 34 CV; CILINDRADA 1.598 cm3; BATERÍA 9,8 kWh; POTENCIA CONJUNTA 160 CV; PAR MÁXIMO N.D.; VELOCIDAD MÁXIMA 183 km/h;  ACELERACIÓN 0-100 KM/H 9,8 s; CONSUMO EN RECORRIDO PRUEBA 6,1 l/100 km; AUTONOMÍA 639 km; DIMENSIONES 4.626 / 1.814 / 1.457 mm; NEUMÁTICOS 205/50 R 17; PESO EN VACÍO 1.678 kg; MALETERO 389 l; PRECIO 34.200 €