Cuando la pandemia de la covid va remitiendo poco a poco por toda la geografía española, un nuevo 'virus' ha entrado en las últimas semanas en las plantas nobles de la sede nacional del Partido Popular (PP): el de las separaciones matrimoniales.

Dos dirigentes de la formación de Pablo Casado están pasando por un mal momento personal mientras tramitan sus respectivos divorcios. En ambos casos, tras muchos años de matrimonio y varios hijos en común, según ha sabido Vozpópuli de fuentes 'populares'.

Los últimos meses están siendo muy exigentes en Génova en cuanto a trabajo. A los comicios del 14-F en Cataluña, le siguió casi de inmediato la presentación de las mociones de censura del PSOE y Ciudadanos en la Región y el Ayuntamiento de Murcia. Como consecuencia de ello, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, adelantó las elecciones del 4-M en la región. Así que el ritmo ha sido frenético, con jornadas laborales de sol a sol.

Además, en la dirección del PP se ha tenido que lidiar con los primeros pasos para la mudanza de la sede. Casado ya tiene en su mesa una lista con seis edificios que le ha facilitado una consultora contratada para esta operación inmobiliaria, la más delicada de las últimas décadas. Todos los potenciales emplazamientos están en la misma zona que Génova, así que el traslado no será muy lejos.

Casado anunció la salida de la calle Génova dos días después de las elecciones catalanas del 14-F y desde entonces, el PP ha estudiado la oferta de oficinas en Madrid con una premisa: que la nueva sede estuviese dentro del anillo de la M-30. Con el paso de las semanas se descartaron algunas opciones por su lejanía -caso de los barrios de Las Tablas o Sanchinarro-, pero también ubicaciones cercanas a Génova que había disponibles para entrar en la zona de Ventas o Retiro.

PP duda si comprar o alquilar

El resultado de ello es que los seis edificios pre-seleccionados por el equipo del secretario general, Teodoro García Egea, están en un radio de unos centenares de metros en torno a la histórica sede nacional. Con la salvedad de que todas las ubicaciones ofrecidas por la consultora tienen alguna 'pega'. "No se ha dado con el edificio perfecto", admiten en el PP.

Por ejemplo, en algún caso hay más metros cuadrados de los previstos para las futuras oficinas de la dirección nacional y el PP madrileño, que ahora ocupa la primera planta en Génova. Otro emplazamiento se queda un poco corto de espacio y uno de los seleccionados no dispone de todas las plazas de garaje que el partido desearía para su nueva etapa.

Asimismo, la formación de Casado aún no ha decidido si se decantará por la compra de la nueva sede -como hicieron en su día el PSOE en Ferraz o Podemos en la calle Francisco Villaespesa-, o bien optará por el alquiler siguiendo el ejemplo de Ciudadanos y Vox. El partido de Inés Arrimadas paga unos 30.000 euros mensuales por el edificio de la calle Alcalá, mientras que el de Santiago Abascal desembolsa unos 25.000 euros por el de Bambú.

En Génova quieren ahora reducir aún más esta lista de seis posibles ubicaciones a dos o tres y tomar la decisión definitiva en unas semanas, una vez que Casado regrese de su próximo viaje a Sudamérica -asistirá a la toma de posesión del ecuatoriano Guillermo Lasso- y el partido presente la convención política que el PP va a celebrar en otoño. Así que la nueva sede podría conocerse en algún momento de finales de junio o principios de julio.