El líder del Partido Popular, Pablo Casado, ha anunciado este martes ante la plana mayor de su partido que su formación abandonará la tradicional sede de los populares en la madrileña sede de Génova, cuya reforma se está juzgando ahora en la Audiencia Nacional. Además, ha anunciado una convención nacional del partido que se celebrará en otoño. "Queremos que vuelvan los que se han marchado", ha explicado en una intervención en la que ha incidido en su apuesta "por el centro político".

"Cambiaremos la sede nacional del PP de ubicación pues considero que no debemos seguir en un edificio cuya reforma se está investigando esta misma semana en los tribunales", ha anunciado en un mensaje a la militancia del PP. Además, su formación creará "un nuevo departamento de compliance" que establecerá mecanismos "de transparencia, rendición de cuentas y un canal anónimo de denuncias con absolutas garantías, por supuesto". El objetivo, según sus palabras, es imitar a los mecanismos internos de las grandes empresas.

Casado ha subrayado que "defender al partido no es justificar las conductas individuales que hayan podido cometer personas concretas al margen de los órganos de dirección y del interés de los afiliados", en referencia al extesorero.

"Desde hoy, esta dirección nacional no va a volver a dar explicaciones sobre ninguna cuestión pasada que corresponda a una acción personal, que no haya sido en beneficio del partido o, incluso, haya podido perjudicarle", ha insistido Casado. "Sencillamente, no nos lo podemos permitir más con el calendario judicial que se avecina", ha apostillado.

Caída "a plomo" en Cataluña

El líder de los 'populares' ha admitido que el coste electoral por los casos de corrupción "ha sido y es tremendo" y el daño para "la urgente alternativa que necesita España, inasumible". En el caso concreto de Cataluña, ha reconocido que el PP perdió la mitad de los votos en la campaña electoral, al caer "a plomo" en las encuestas por culpa del juicio en la Audiencia Nacional con Bárcenas en el banquillo.

"Hay que dejar de preocuparnos por nuestro pasado y ocuparnos del futuro que preocupa a los españoles. Las hipotecas en política no son hereditarias, no lo han sido para ningún otro partido y no puede serlo para el nuestro", ha insistido.

A renglón seguido, ha advertido de que los populares no pueden seguir asumiendo "facturas de cuestiones que ni conocemos ni tienen nada que ver con un legado impecable de defensa de la libertad y de España que costó la vida a 24 compañeros". Por ello, ha dejado que cualquier conducta no ejemplar "no forma parte del patrimonio a defender del PP".

"Sin actitudes inquisitoriales"

Casado ha argumentado que su partido debe apostar “por una regeneración justa sin actitudes inquisitoriales" y ha asegurado que el PP nunca más dará explicaciones sobre actuaciones personales del pasado, en una clara referencia a la etapa de corrupción que se investiga ahora en el caso de 'los papeles de Bárcenas'.

Ante dirigentes y barones del PP, Casado ha dicho que reafirma como “hoja de ruta” el discurso que pronunció en la moción de censura de Vox contra Pedro Sánchez, cuando rompió con Santiago Abascal, y ha defendido que el proyecto del PP es “de centro derecha moderado y transversal”.

El PP ha analizado este martes en el Comité Ejecutivo del partido el mal resultado cosechado en Cataluña, donde el PPC y su candidato, Alejandro Fernández, han tocado un nuevo suelo electoral con tres diputados, no han logrado atrapar los votos perdidos por Ciudadanos y han sido adelantados por Vox. 

Dirigentes del PP consideran que el presidente del PP, Pablo Casado, "sale tocado" tras el batacazo electoral del partido en Cataluña y que ese mal resultado debería "tener consecuencias" a nivel nacional. Aunque no cuestionan su liderazgo, sí le piden hacer autocrítica, reforzar su Ejecutiva con "pesos pesados" y perfiles "más políticos" y, sobre todo, escuchar más a los territorios.

La debacle del PP en Cataluña, más dolorosa tras el amplio 'sorpasso' de Vox, ha encendido las alarmas dentro del partido. La mayoría coincide en que el avance de los de Santiago Abascal les obliga a reaccionar y analizar de forma sosegada por qué el PP no ha logrado rentabilizar el hundimiento de Ciudadanos en Cataluña y Vox ha generado "más ilusión" entre los votantes constitucionalistas.

Varios dirigentes coinciden en que el primer problema "está dentro del PP" porque siguen sin superarse las fracturas internas del congreso extraordinario de julio de 2018 tras el proceso de primarias. Además, algunas fuentes consultadas afean a 'Génova' dedicar casi todas sus energías a la "renovación territorial" de los congresos provinciales y no a la estrategia de oposición al Gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

Un plan estratégico para el PP catalán

El propio Casado ha admitido que "es más necesario que nunca" que el PP reconstruya su proyecto en Cataluña, "reforzando nuestra estructura de partido pueblo a pueblo, volcándonos todos en una presencia continua allí, y manteniendo nuestra oferta de estabilidad política, prosperidad económica y concordia civil que ha basado nuestra actuación, también en campaña".

Por ello, ha anunciado el encargo al Comité de Dirección nacional y autonómico para que elaboren "un plan estratégico de recuperación" del espacio electoral en Cataluña, donde ya había pasado de 19 a 4 diputados en apenas 5 años, o lo que es lo mismo de los 471.000 votos con Alicia Sánchez Camacho a 185.000 con Xavier García Albiol.

Aquella caída provocó una pérdida del 60 por ciento de apoyos sin que "nadie pidiese entonces autocrítica", ha subrayado Casado, para quien perder ahora otro escaño -hasta quedar en 3 con poco más de 100.000 votos- "es una mala noticia que asumimos, pero que no va a debilitar nuestro proyecto".