Todo el mundo tiene pesadillas de vez en cuando aunque no lo recuerde. Estos malos sueños pueden producir angustia, miedo, ansiedad o terror y la mayoría se producen en la fase REM, que se caracteriza por el movimiento rápido de los ojos bajo los párpados. Además, el 4%, a los que se los denomina terrores nocturnos, se producen en la no REM. ¿Por qué ocurren? Pueden ser la manera de liberar las tensiones del día y normalmente no son un problema importante.

Comienzan a aparecer cuando tenemos unos 10 años y se producen con mayor frecuencia durante la etapa infantil, aunque esto no significa que no se presenten cuando somos más mayores. En una edad temprana, se pueden producir miedo a enfrentarse a diversas situaciones como problemas escolares, en casa, disputas con otros niños, ver películas de miedo... 

¿Qué causa las pesadillas?

Estas experiencias complejas se clasifican como secuencias de sueños que parecen reales y, a menudo, despiertan a la persona. Aunque el miedo es la emoción dominante durante las pesadillas, un estudio de 2014 publicado en la revista 'Sleep' reveló que la tristeza, la ira, la confusión, el enfado, la frustración o la culpa también eran bastante frecuentes. ¿Qué pasa cuando son muy recurrentes? Lo cierto es que podría ser un signo de problemas de salud.

El consumo de sustancias ilegales o de excitantes como el café pueden provocar pesadillas

Se estima que del 2% al 8% de los adultos no pueden descansar porque las pesadillas causan problemas en sus patrones de sueño. En particular, pueden ser un indicador de ansiedad, el trastorno por estrés postraumático y la depresión. Bea Ostalé, psicóloga, explica a Vozpópuli por qué las tenemos y qué hay detrás de ellas. "Al igual que los terrores nocturnos o el sonambulismo, estas son consideradas parasomnias, trastornos del sueño-vigilia. Son una activación del sistema nervioso autónomo, el vegetativo, lo que hace que haya una serie de desbarajustes en el sueño REM", relata. 

"La hipótesis más aceptada es la misma para todos los sueños. La función de todos ellos, incluidas las pesadillas, es reinterpretar y reprocesar toda la información que hemos recibido durante el día. Por eso muchas veces soñamos con muchas cosas que ya hemos visto, con situaciones ya vividas o personas con las que hemos estado. Es la manera que tiene el cerebro de liberar y recodificar todo", explica. 

Es muy importante llevar patrones correctos y de calidad del sueño y la vigilia. Además, es aconsejable no abusar de los excitantes

"Cuando tenemos este tipo de sueños adversos es porque nuestro cuerpo está sometido a cierto nivel de estrés agudo e intensidad a la hora de vivir ciertas cosas. Mudanzas, oposiciones, problemas familiares... cualquier cosa que nos produzca ansiedad las puede provocar. En la misma hipótesis, porque no está biológicamente probado, se dice que las pesadillas están asociadas a trastornos como el estrés postraumático", revela la especialista. 

De hecho, cuando hemos vivido algo traumático es normal soñar con esa situación que nos perturba y que nos provoca ese malestar emocional. "También pueden aparecer en fases de duelo cuando pierdes a un ser querido o a una mascota. Revivirlo en sueños en algo completamente frecuente", recuerda Beatriz. 

Trauma infantil

¿Cómo prevenir las pesadillas?

"Los factores de riesgo asociados a la aparición de los malos sueños son los acontecimientos pasados adversos, aunque no están en nuestra mano cuando se nos hacen bola. Lo que sí está es pedir ayuda profesional si vemos que van a peor. Además, pueden aparecer por la privación del sueño o llevar un patrón irregular del mismo porque las favorece. Otra de las causas es el consumo de sustancias ilegales, pero también la abstinencia. Y no solo eso, los excitantes como el café también pueden tener efectos en nuestros sueños", explica. 

¿Qué podemos hacer para prevenirlas? Lo primero, pedir ayuda profesional si fuera necesario, ya que quizá no somos capaces de resolver algunos problemas por nuestra cuenta. "Es muy importante llevar patrones correctos y de calidad del sueño y la vigilia. Además, es aconsejable no abusar de los excitantes", recomienda. 

La psicóloga además comenta que evitar las pesadillas puede ser contraproducente para nuestra salud porque la mayoría de la veces si no las tenemos, no podremos resolver algunos de nuestros dilemas morales. "Son procesos adaptativos. Es perfectamente funcional tenerlos y por eso no tienen por qué ser totalmente negativas", añade.

Parálisis del sueño

Parálisis del sueño 

Según un estudio publicado en la 'Sleep Medical Review' realizado en 2017, aproximadamente el 7,6% de la población mundial experimenta un episodio de parálisis del sueño en toda su vida, con tasas mucho más altas entre estudiantes y pacientes psiquiátricos, en particular aquellos con estrés postraumático o de pánico. Estos episodios son una incapacidad transitoria de efectuar cualquier tipo de movimiento voluntario y que tiene lugar entre el estado de sueño y de vigilia, ya sea al irse a dormir o al despertarse. Para que se entienda mejor: el cerebro esta despierto mientras que el cuerpo sigue dormido. 

Suele durar entre uno y tres minutos y no supone ningún riesgo para la vida o la salud, pero provoca una gran sensación de angustia en la persona que lo padece. De hecho, quien lo sufre está consciente y no puede moverse aunque quiera, ya que su cerebro no responde cuando debería. Pero no solo eso, algunos individuos confiesan que sienten que alguien o algo está tratando de estrangularles o que ven a alguien en la habitación que les agarra y no pueden moverse ni gritar.