Leer, sea en la cama, en el transporte público, en el salón, en el baño o en cualquier parte siempre será un ejercicio saludable. No importa prácticamente el qué, ya que los beneficios de la lectura son de sobra conocidos, como mejorar nuestra memoria, nuestra capacidad de concentración, potenciar nuestra creatividad e incluso hacernos más felices.

Ahora que abril está al alza y que el Día del Libro y Sant Jordi copan portadas, firmas y novedades literarias, también es un momento ideal para respirar, revisar nuestra biblioteca -sea digital o física- y redescubrir todo lo puede hacer por nosotros leer en la cama.

Más allá de las consabidas virtudes de la lectura, siempre asociadas el desarrollo intelectual, hay algunas ventajas más que nuestras queridas letras pueden brindarnos, sobre todo a la hora de dormir. Así lo afirman los expertos de Cátedra del Sueño de la Universidad de Granada – LOMONACO, que indica que "leer un buen libro antes de irnos a dormir ayuda a reducir el estrés e induce la relajación".

Una práctica sana, saludable y muy barata que además sirve para corregir los hábitos adquiridos en los últimos años con la proliferación de smartphones, una intensa fuente de luz azul, que se convierte así en enemiga de nuestro descanso.

La batalla de la luz azul

No somos pocos los que nos despedimos del día revisando redes sociales, echando un último vistazo al mail o incluso acostándonos con nuestros actores y actrices favoritos -con una serie-, pero en la mayoría de casos estaremos haciéndole un flaco favor a nuestro organismo. Esto se debe a que las pantallas de cualquier dispositivo (monitores, televisiones, teléfonos, tablets...) generan luz azul artificial.

Por sí sola, la luz azul no es mala, sobre todo cuando es natural, porque interviene en los correctos ritmos circadianos (relación del ciclo de sueño y vigilia del ser humano), pero a la que estamos extendiendo durante largas horas con las pantallas.

Simplificándolo mucho, nuestro organismo pierde así la referencia natural de cuándo es hora de recogerse e irse a dormir. Algo de lo que nos habla el doctot Alejandro Guillén-Riquelme, miembro de la citada cátedra: "Todos los dispositivos que emiten luz azul, van a dificultar la iniciación al sueño, porque activan la segregación de melatonina, que es una hormona vinculada tanto con el despertar, como con los ritmos circadianos".

Entonces, ¿qué pasa con los ebooks?

Llámales libros electrónicos o llámales ebooks, o Kindle, como se ha popularizado el dispositivo de Amazon, pero son en el fondo lo mismo y, por fortuna, no corremos el mismo riesgo con ellos que el que corremos con el resto de dispositivos digitales por una sencilla razón: las pantallas de tinta electrónica.

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La denominada tinta electrónica de los ebook favorece el descanso. ©Gtres.

Algo que aclara el doctor Guillén-Riquelme para que cualquier lector techie no altere su rutina de presueño o se alarme por ello. "Esta luz está pensada para favorecer el descanso, sobre todo si la regulamos a intensidad muy baja", asegura.

Las claves para leer bien en la cama

Más allá de disfrutar del placer de la lectura, nuestro organismo también extrae ciertos beneficios de esta rutina, como explica el doctor. "Puede ser un elemento clave en nuestro ritual de noche", comenta, ya que lo podemos "convertir en un hábito que nuestro cuerpo asocie con el sueño", identificándolo así con "un momento de relajación".

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Para nuestro organismo no es igual leer en papel que hacerlo en una pantalla. ©Gtres.

En cualquier caso, es una buena herramienta para desconectar, disminuir el estrés y relajarnos, aunque también hay que saber hacerlo para no perjudicar a nuestro cuerpo. De hecho, leer antes de dormir es una buena idea, pero no lo es tanto el hecho de leer expresamente en la cama. Algo que podemos sintetizar en seis errores habituales que nos cuentan desde la Cátedra del Sueño de la Universidad de Granada-LOMONACO.

Es evidente que la lectura puede forzarnos a malas posturas, incluso trasladadas a la cama, ya que no siempre sabemos cómo colocarnos. Por eso, recomiendan recurrir a "una silla o sillón ergonómico que cuide nuestra postura y, cuando terminemos, meternos en la cama a dormir". Si aún así no os convence, o sois más de utilizar la cama para algo más que dormir, hay ciertas pautas a tener encuenta.

  • No a las posturas forzadas. Seguro que más de una vez te has visto haciendo ciertos malabares con el cuello, los hombros o la cadera para encontrar la forma más indicada. Esto es un error, aunque podemos sintetizarlo en tres fases claves: evitar posiciones que nos hagan doblar el cuello, como tampoco es conveniente leer boca abajo o de lado. ¿Las razones? Evitar sobrecargar a hombros y cervicales.
  • Sí al cabecero. Buscar un respaldo firme asegurará la posición de nuestra espalda, que podemos hacer más cómoda para nuestra cabeza si ponemos una almohada detrás de ella. Por lo cual, la mejor opción para leer será sentado y apoyado en el cabecero.
  • Buscar la distancia adecuada. No nos peguemos mucho al libro, ni lo pongamos a tanta distancia que nos complique la lectura. Los expertos mencionados recomiendan tener el libro a unos 35-40 centímetros de nuestros ojos, aunque no será la única importancia de estos, como verás a continuación.
  • Una luz correcta. Quizá sea lo más complicado de tener, ya que es habitual que recurramos a lámparas de noche cuya luz no se proyecta directamente sobre la lectura, sino de forma vertical, convirtiendo la estancia en un lugar no muy luminoso. Si tenemos la suerte de poder modular la luz, es conveniente que venga de detrás de nuestra cabeza y que no incida directamente sobre los ojos. Al final, tener una mala iluminación provocará malas posturas -buscando esa luz necesaria- o forzando nuestra vista.
  • Bases articuladas y reclinables. No es habitual, pero puede ser que pasemos muchas, muchas horas en la cama leyendo, y en este caso nos puede venir muy bien recurrir a una cama articulada para tener siempre una posición ergonómica, que permitirá adaptar el respaldo a voluntad. Si nos parece 'demasiado', siempre podremos comprar una base de lectura en la que apoyar el libro y así no castigar nuestros antebrazos con la lectura o hacer una pequeña 'montañita' con cojines para apoyarlo allí.

Ahora que sabemos cómo dormir y cómo leer en la cama, ¿has pensado ya en cuál será tu próxima tentación? Si buscas ideas, aquí te dejamos unas cuantas.