La mayoría de nosotros queremos adelgazar. Con la buena fe y energía de los primeros meses del año, nos apuntamos al gimnasio dispuestos a perder todos los kilos ganados durante los últimos meses (y años).

Sin embargo, vamos, sudamos la gota gorda, y al final no conseguimos adelgazar apenas nada. Incluso a veces nos sentimos más hinchados y aumentamos de peso. ¿Por qué sucede esto? ¿Es posible que el deporte nos haga engordar en vez de adelgazar?

Por qué el ejercicio te puede hacer subir de peso: cinco razones

Hay varios supuestos que pueden hacer que el ejercicio en vez de hacernos perder peso nos haga coger unos kilos y vernos más hinchados. Esto causa una gran desesperación en quien se está intentado cuidar, pues ve que todos sus esfuerzos en vez de hacerle progresar, le boicotean.

Sin embargo, este aumento de peso, a veces, suele ser transitorio y no real. Veamos en qué casos el entrenamiento nos puede hacer subir números en la báscula.

1) Retención de agua

Te 'matas' una hora en spinning y luego te sientes hinchadísimo, te pesas y ves que has cogido kilos. Esto se debe a la retención de agua en el cuerpo, que puede hacerte subir hasta 4 kilos de peso de repente.

El agua representa aproximadamente del 65 al 90% del peso de una persona, y la variación de su contenido en el cuerpo puede hacernos variar de peso. Esta es una de las principales razones por las que los diuréticos son tan populares: eliminan el agua del organismo, lo que resulta en una "pérdida" de peso a corto plazo, pero no ayuda a hacer desaparecer la grasa acumulada. 

[No estás gordo, estás hinchado: cómo eliminar la retención de líquidos]

Retención de líquidos

2) Aumento de peso tras el entrenamiento

Las personas estamos formadas por músculo, grasa, hueso, cerebro, tejido, sangre, gas intestinal, orina y aire. Y después de una rutina de ejercicios, el porcentaje de cada uno de estos factores puede cambiar hasta un 15%

Los entrenamientos intensos causan esta variabilidad debido a factores como el estado de hidratación, la inflamación causada por la reparación del daño muscular o el volumen de orina y sangre, entre otros. Es transitorio, no te estreses.

3) Tienes más músculo

Existe la teoría urbana que asegura que el músculo pesa más que la grasa, pero no es cierto: un kilo de grasa pesa exactamente lo mismo que un kilo de músculo. Sin embargo, el volumen del músculo es más denso, por eso es más pesado

Cuando uno comienza a cambiar composición de su cuerpo con entrenamientos de fuerza, sobre todo, tiende a desarrollar una masa muscular más densa y a disminuir la grasa corporal. Esto puede hacer que el peso que ves en la báscula sea más elevado, pero en realidad estás perdiendo grasa

Más músculatura

4) Puedes estar comiendo de más

Muchas personas comen más calorías cuando comienzan a hacer ejercicio, y de este modo acaban engordando. Así lo comprobó este estudio de la Universidad de Louisiana, que siguió a 200 hombres y mujeres con sobrepeso. Tras realizar ejercicio aeróbico durante seis meses, los participantes terminaron compensando comiendo de más todas las calorías que habían perdido al hacer ejercicio. ¿Resultado? La mayoría no perdió peso o lo ganó

5) No has recortado calorías

Si sigues comiendo lo mismo y quieres perder unos kilos, tendrás que hacer dieta además de ejercicio, pues para quemar las calorías y lograr adelgazar tendrás que ejercitarte al menos durante una hora, intensamente, todos los días, pero tal y como han comprobado diferentes estudios, es difícil de seguir para la mayoría de la población, sobre todo si uno no está acostumbrado a ello.

Lo mejor es que combines una dieta sana, variada, baja en calorías y alta en proteínas, como ya te hemos contado aquí, con algo de ejercicio para acelerar la pérdida de peso y tonificar el cuerpo.

Comes de más

Y esto es todo, lector. ¿Haces deporte? ¿Adelgazas?