Desde la heterodoxia

2015, prerrogativas de clase y aspectos geopolíticos

En la evolución dinámica de las distintas economías nunca debemos olvidar, además de sus fundamentales internos, determinados aspectos relacionados con las dinámicas de poder. Por un lado, para entender la persistencia de la actual crisis sistémica, no podemos obviar las prerrogativas de clase, que nos permiten explicar el empecinamiento en la implementación de unas políticas económicas fracasadas. Su única justificación es defender los intereses de la clase dominante, la financiera, frente a la cual la élite política actual ha hecho pruebas consabidas de constante genuflexión.

No existe ningún Franklin Delano Roosevelt. Nadie osa decir, ni siquiera Podemos o Syriza, discursos tan vibrantes y tan actuales como el de cierre de campaña de FDR el 31 de octubre de 1936

El panorama actual, digámoslo claramente, es desolador, no existe ningún Franklin Delano Roosevelt (FDR). Nadie osa decir, ni siquiera Podemos o Syriza, discursos tan vibrantes y tan actuales como el de cierre de campaña de FDR el 31 de octubre de 1936. Se presentaba a su primera reelección y un Madison Square Garden lleno hasta la bandera, entre otras perlas afirmó: "Tuvimos que pelear en contra de los viejos enemigos de la paz, los monopolios financieros y empresariales, la especulación, una banca imprudente, antagonismo de clases, sectarismo, lucro con las guerras. Han llegado a considerar al gobierno de Estados Unidos simplemente como un apéndice de sus propios asuntos. Ahora sabemos que el gobierno del dinero organizado es igual de peligroso que un gobierno del crimen organizado".

Rescates bancarios, inversión productiva, deflación por deuda

¿Les suena, verdad? Rescates bancarios a costa de los contribuyentes, recortes sociales, bajadas salariales, acumulación de deuda privada generada por y para la banca en un juego en el que ésta no pierde nunca. Si todo va bien, el apalancamiento global beneficia a las élites bancarias, la superclase, ese 0,1% que ha acumulado riqueza como nunca, véanse los trabajos de Thomas Piketty y Emmanuel Saez.

Pero si todo acaba mal, exigen y obligan a sus apéndices políticos a que los bancos sistémicos sean rescatados con dinero de los contribuyentes. Y este es el auténtico problema que venimos arrastrando desde 2008. No solo no ha habido ninguna reforma encaminada a corregir los excesos, a exigir que fueran gerencia y acreedores quienes asumieran el coste de sus dispendios. Todo lo contrario, el apalancamiento ha vuelto a dispararse, ahora además con una implosión de deuda pública, generada buena parte por financiar a terceros insolventes, a la superclase. Pero, como detallamos en el blog anterior, todo está a punto de estallar. De nuevo quebrarán bancos sistémicos, empresas productivas desaparecerán, nuevas familias se empobrecerán... ¡Qué hilarante resultan en este contexto las declaraciones de Pierre Moscovici, o Wolfan Scauble amenazando a los griegos si finamente acaban votando a Syriza! ¿Saben acaso como está la banca francesa o alemana? Claro que lo saben.

FDR además de excelente orador era un hombre de acción. Implementó el New Deal, cuyo objetivo primordial era impulsar mediante una mezcla de políticas económicas heterodoxas -rentas, fiscal e industrial- un crecimiento económico encaminado a reactivar una inversión privada en parada cardiorrespiratoria. Resulta absolutamente patética la propuesta de Jean-Claude Juncker para reactivar la inversión en Europa. Pero la gran virtud de FDR fue someter, vía Ley Glass-Steagall, al sector bancario para evitar nuevos despropósitos. Y de eso sí que nada de nada, al revés los bancos sistémicos son cada día mayores.

Estamos en un mundo multipolar donde los otrora países occidentales están en un declive económico, social y político

Aspectos geopolíticos, guerra de divisas

Además de las prerrogativas de clase, no debemos desdeñar los conflictos geopolíticos entre los distintos bloques de poder global, y que en última instancia nos han abocado a la guerra de divisas en la que ya estamos inmersos. Recientes conflictos bélicos y tensiones geopolíticas de los últimos años reflejan tres características sobre la situación actual del mundo.

En primer lugar, que estamos en un mundo multipolar donde los otrora países occidentales están en un declive económico, social y político. Son países cuyo crecimiento potencial es ridículo y cuya única forma de mantenerse es mediante burbujas financieras e inmobiliarias. El volumen de deuda Estados Unidos y el Reino Unido representa más del 60% de la total del planeta y saben perfectamente que no la podrán pagar si pierden la actual guerra de divisas.

Frente a ello destaca la pujanza de nuevas economías, las denominadas BRICS (Brasil, Rusia, Indica, China, a las que podríamos añadir Sudáfrica) que pese a sus problemas y desequilibrios, ofrecen un tremendo potencial. Por encima de todas ellas, destaca China quien también ha puesto las bases para ganar esta particular guerra de divisas. Pretende el final del dólar como moneda reserva global. Dicha ruptura viene precedida, sin embargo, por la terminación de otra tendencia relativa a los últimos 15 años, y, por lo tanto de medio plazo. Se acabaron las compras masivas de deuda gubernamental estadounidense por parte de China.

Frente a la actitud defensiva y obstruccionista de Estados Unidos, Europa debería haber buscado una voz propia, y de esa manera haber contribuido a la búsqueda de soluciones cooperativas

En este escenario, destaca el papel miope de Europa. Frente a la actitud defensiva y obstruccionista de Estados Unidos, Europa debería haber buscado una voz propia, y de esa manera haber contribuido a la búsqueda de soluciones cooperativas. Sin embargo, las mismas élites que han impuesto sus prerrogativas de clase en la implementación de políticas económicas, ya tienen preparado nuevas formas de mantener las tasas de ganancias. Y es aquí donde entra en juego el Tratado de Comercio Transatlántico con los Estados Unidos. Además del objetivo último de crear una nueva divisa dominante, el eurodólar, entre otras cosas presupone, a través de la información aportada en documentos secretos que han salido a la luz, nuevas privatizaciones y liberalizaciones de servicios públicos -educación, sanidad, agua, energía, transporte…- para que los mismos que nos han arruinado continúen a lo suyo, unido a la enésima vuelta de tuerca a los salarios de los trabajadores europeos.

2015, en definitiva, promete ser un año apasionante. Tengan ustedes un muy feliz año nuevo.


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