Que la pandemia de la covid-19 ha tenido un incalculable impacto en nuestra salud mental es algo sobre lo que vienen alertando desde hace meses los profesionales: hay más ansiedad, más depresión y más trastornos del sueño. Un balance realizado por el Consejo General de Farmacéuticos sobre medicamentos de prescripción médica indica que el consumo de ansiolíticos o antidepresivos llegó a doblarse en 2020 respecto a 2019.

"Llevamos tiempo hablando de fatiga pandémica y estos datos lo constatan", señala a Vozpópuli Antonio Blanes, director de los Servicios Técnicos del Consejo General de Farmacéuticos. Así se desprende del análisis de los datos de dispensación de medicamentos en farmacia comunitaria con cargo al Sistema Nacional de Salud durante el pasado año que ha dado a conocer la organización colegial.

Los datos reflejan que el uso de antidepresivos, ansiolíticos o pastillas para dormir se incrementó en 2020 de manera significativa. Sobre todo durante la primera fase de confinamiento, al inicio de la pandemia. Blanes admite que es lo más llamativo de los porcentajes analizados: un incremento del consumo de fármacos para la ansiedad, la depresión o los trastorno del sueño de más del doble respecto a 2019, con un 4,8% de aumento en 2020 frente a apenas un 2% de subida del año anterior.

El pico de la pandemia

Si se habla de fármacos consumidos por los españoles en 2020, apunta el experto, sin duda lo más destacado es la repercusión de la crisis sanitaria a nivel emocional. "Puede reflejar el impacto, al menos las cifras concuerdan con esa lógica. Además, tengamos en cuenta que son fármacos de prescripción, que llevan detrás una valoración médica", indica.

Los picos más altos del consumo de estos medicamentos, precisa, se dieron coincidiendo con el primer semestre del año, durante la primera oleada, cuando ese incremento llegó hasta un 15% con respecto a un año antes.

Los picos más altos del consumo de estos medicamentos, precisa, se dieron coincidiendo con el primer semestre del año, cuando ese incremento llegó hasta un 15% con respecto a un año antes. La subida anual en el grupo específico de fármacos ansiolíticos fue de más del 5%, y el de los sedantes más del 4%, comparando datos de 2020 y 2019.

A medida que han ido pasando los meses y a medida que el pico de incidencia del coronavirus ha ido descendiendo, el consumo de estos medicamentos ha ido disminuyendo. "Se ha ido normalizando; en los últimos meses las cifras son más similares a las de otros años", indica el director de los Servicios Técnicos del Consejo General de Farmacéuticos.

El pasado jueves, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) daba a conocer datos de su encuesta sobre salud mental en pandemia realizada entre el 19 y el 25 de febrero. Del sondeo se desprende que el 23,4% de los españoles reconoce que durante estos meses ha sentido "mucho o bastante miedo" a morir por coronavirus. Además, uno de cada tres españoles admite haber llorado por la pandemia.

Más medicamentos para la fiebre

Otra tendencia que han constatado desde el Consejo es que, en 2020, también los analgésicos y antipiréticos, para el tratamiento de la fiebre , han tenido un mayor consumo. "Hablamos de fármacos tipo paracetamol", detalla Blanes. El crecimiento en este grupo de fármacos ha sido del 7,8%. En 2019, precisan, la subida para los analgésicos fue del 4,6%, por lo que se ha producido un incremento de más de tres puntos porcentuales en su utilización.

El incremento en el grupo en el que se encuentran medicamentos como el paracetamol, uno de los fármacos más dispensados, fue del 13%, comparando datos de 2020 y 2019

Los analgésicos son fármacos fundamentalmente usados en el tratamiento del dolor, recuerdan, por lo que su mayor consumo se asocia en esta época a la sintomatología propia del coronavirus. El incremento interanual en el grupo específico en el que se encuentran los medicamentos como el paracetamol, por ejemplo, uno de los fármacos más dispensados, fue del 13%, comparando datos de 2020 y 2019.

Pacientes hospitalizados

Por otro lado, grupos de fármacos como los corticoides sistémicos o los antibióticos de tipo macrólido -un grupo de antibióticos que se administran habitualmente para tratar las infecciones agudas y crónicas- han registrado descensos del 12% y del 19%, respectivamente, en su dispensación en farmacias con cargo al Sistema Nacional de Salud.

"Son medicamentos que se han venido usando para tratamiento de la pandemia", aclaran. En el grupo de corticoides sistémicos estaría la dexametasona, que se ha estado utilizado para tratamiento de la práctica clínica habitual y de los ensayos clínicos. "Es uno de los medicamentos que se sigue empleando en pacientes graves y hospitalizados", puntualizan desde el Consejo.

En el caso de los antibióticos de tipo macrólido, Antonio Blanes cita, por ejemplo, la azitromicina. "Lo que se ha visto es que se ha reducido bastante el consumo a nivel de farmacia comunitaria, lo que da reflejo de que estos medicamentos se han dirigido y empleando de forma organizada en hospitales", apunta.

En algunos casos, formando parte de ensayos clínicos que se han llevado a cabo con diferentes tratamientos farmacológicos. Estos medicamentos han estado incluidos en los listados calificados como medicamentos esenciales por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), categoría que obligaba a tener un control especial.

Enfermedades crónicas

Además, desde el Consejo, apuntan que, con el fin de garantizar la disponibilidad de medicamentos durante la pandemia desde el Centro de Información sobre el Suministro de Medicamentos de la Organización Farmacéutica Colegial (CISMED) se ha venido haciendo seguimiento de los incrementos en el uso de todos estos grupos, información que se ha compartido con la AEMPS para prevenir posibles problemas de suministro.

Por ejemplo, ante el incremento significativo en la demanda de hidroxicloroquina, empleada inicialmente para el tratamiento de la covid-19 y ante una posible dificultad de acceso para los pacientes que ya estaban en tratamiento con este medicamento por enfermedades crónicas como lupus o artritis reumatoide, se solventó con un procedimiento de distribución controlada en farmacias que se llevó a cabo desde la AEMPS en colaboración con la entidad.