Política

Pablo Casado exige a Arrimadas que no hable con Sánchez "en nombre del PP"

Aprovechó la fiesta de la Constitución para mostrarle su malestar con las continuas alusiones a la abstención de los populares; máxime tras el desgaste que le ha supuesto intentar que Cs entrara en la Mesa del Congreso

Pablo Casado y Pedro Sánchez durante un encuentro en La Moncloa.
Pablo Casado y Pedro Sánchez durante un encuentro en La Moncloa. Borja Puig de la Bellacasa

A Pablo Casado no le gustan nada las continuas alusiones de la futura presidenta de Ciudadanos, InésArrimadas, a una hipotética investidura de Pedro Sánchez con el apoyo, por activa o por pasiva, del PP. Y así se lo hizo saber en privado el pasado viernes, en un 'aparte' que hizo con ella en el Congreso durante el cóctel posterior al acto por el 41 aniversario de la Constitución, según han confirmado a Vozpópulifuentes populares. "Le ha pedido que se abstenga de hablar en nombre del PP".

Tradicionalmente, antes de entrar al viejo edificio de la Carrera de San Jerónimo cada 6 de diciembre, los líderes políticos hacen una breve declaración a la prensa según van llegando. Casado se encontró con que minutos antes Arrimadas se había declarado a los periodistas dispuesta a votar a favor de Sánchez si PSOE, PP y Ciudadanos cierran "un acuerdo de legislatura" para conseguir un Gobierno de los socialistas en solitario, una vez deshecho su preacuerdo con Unidas Podemos.

Era la segunda vez que la lideresa de Cs utilizaba el nombre del PP en vano porque ya unos días antes había remitido una carta a Sánchez proponiéndole una reunión a tres, Casado incluido; la respuesta tanto en el primer caso como la que dio a los periodistas que le esperaban el viernes fue la misma: "No me puedo abstener, soy la alternativa".

El líder del PP está persuadido de que el acuerdo con ERC "está hecho", antes o después de Navidad, y aunque no lo estuviera, prefiere ir a terceras elecciones antes que abstenerse en la investidura

Y es que el presidente de los populares, muy presionado por sectores de su partido y barones partidarios de ofrecerse al PSOE antes de que el Gobierno de España caiga en manos de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), no quiere oír hablar de esa supuesta abstención similar a la que los socialistas dieron en la investidura de Mariano Rajoy en 2016.

Primero, porque está persuadido de que el acuerdo entre el PSOE y los republicanos catalanes independentistas "está hecho" antes o después de Navidad; y aunque no fuera así prefiere terceras elecciones, como adelantó este periódico hace una semana, porque entiende que el PSOE está en una "deriva" peligrosísima en este momento:

Además, la alternativa al actual ejecutivo, insiste en público y en privado a sus barones, no puede quedar en manos de Santiago Abascal (Vox) y Pablo Iglesias, que es lo que ocurriría si Sánchez renueva en La Moncloa con el apoyo de los diez diputados de Ciudadanos y la abstención de los 89 del PP.

Así las cosas, tras la rotunda negativa del dirigente popular -reprocha al candidato socialista que ni siquiera se haya dignado a devolverle la llamada de felicitación que le hizo el 10-N por la noche-, Sánchez ha quedado en verse con Arrimadas "en los próximos días". Pero, de momento, más parece una operación destinada a meter presión a ERC para que se decida a facilitar su investidura esta semana del 16 al 19 de diciembre que otra cosa.

La señal de la mesa del Congreso

Solo si fracasa la vía Esquerra, lo cual significaría que el pacto con Podemos también entra en vía muerta, el PSOE se vería obligado, para evitar esas terceras elecciones, a explorar aquello que propone Arrimadas y de lo cual Pablo Casado huye como de la pólvora.

Le molesta al presidente del PP, en este sentido, que después del desgaste que le ha supuesto patrocinar, sin éxito, la entrada de los naranjas en la Mesa del Congreso -enfrentarse con Vox y poner en riesgo Gobiernos autonómicos y municipales-, ahora Arrimadas le pague con este abrazo del oso en su estrategia negociadora con los socialistas. Él prefiere que Ferraz "se cueza en su salsa" con los independentistas en un Gobierno al que no le da más de dos años.

"Arrimadas debería darse cuenta que esa vía 130 es una vía muerta porque, si Sánchez estuviera pensando en ser investido con los votos de Ciudadanos, habría hecho lo imposible para meterlos en la Mesa del Congreso. Y no fue el caso", señala a este periódico una fuente popular.

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