Investidura en Cataluña

Puigdemont desafía al Supremo: prepara viajes a Suiza, Eslovenia y Moscú

Puigdemont prepara nuevas salidas por Europa para 'internacionalizar el conflicto', en claro desafío al Supremo. La reactivación de la euroorden pesa sobre su cabeza

El expresidente catalán Carles Puigdemont durante una concentración en la localidad belga de Lovaina
El expresidente catalán Carles Puigdemont durante una concentración en la localidad belga de Lovaina EFE

Carles Puigdemont proyecta nuevas escapadas por Europa para 'internacionalizar' su desafío al Estado y, especialmente, para no perder protagonismo informativo. Se trata de una nueva provocación al juez Pablo Llarena, quien levantó la orden de detención contra el expresident tras asumir el caso contra la antigua cúpula del 'procés'. 

El 'sanedrín de Bruselas' que acompaña y asesora al expresidente, intenta llenar la agenda del prófugo, más eclipsada ahora ya que el foco informativo está centrado en el Parlamento catalán, donde se debaten las fórmulas para celebrar una sesión de investidura que permita superar la actual situación de bloqueo. 

Son varios los destinos que se manejan para estas excursiones propagandísticas, que tendrían lugar en las próximas semanas, según fuentes soberanistas. Eslovenia siempre ha estado en la agenda de visitas amigables y sin contratiempos. Allí cuentan los independentistas con algunos aliados, como el partido Socialni Demokrati, una formación excomunista que defiende el denominado  derecho de autodeterminación de los pueblos. Se trata de un curioso conglomerado que aglutina antiguos militantes estalinistas, sindicalistas y hasta asociaciones de jubilados y que mantiene buenos contactos con las formaciones separatistas europeas. Eslovenia sería un lugar jurídicamente más seguro para el prófugo incluso que Dinamarca, dadas sus diferencias con el ordenamiento jurídico español.

Una independencia 'viable'

Suiza es otro de los puntos del periplo europeo. El gobierno de Berna, de neutralidad militante, se ofreció en su momento como mediador entre el Gobierno español y la Generalitat antes de que se produjera la proclamación de independencia del 27 de octubre. En Moncloa apenas se atendió tal oferta, pese a que algunas versiones hicieron circular que la diplomacia española la había recibido con interés.

"No hay lugar para una mediación ya que la situación creada por un referéndum ilegal no encaja en este escenario", señaló en su momento el ministro Dastis. Santi Vila, por entonces consejero del 'Govern', recibió esta oferta como 'una gran noticia'. Incluso el embajador helvético en Madrid afirmó en su momento que consideraba 'viable' una independencia de Cataluña siempre que las dos partes se pusieran de acuerdo. No hubo más. El gobierno suizo siempre ha sido respetuoso con la soberanía del Estado español y ha evitado interferir en este asunto. 

Puigdemont intentaría protagonizar algún acto en la sede de la Unesco, organización internacional que da cobijo a iniciativas de todo tipo, aunque nada se ha confirmado en este sentido.

Dentro de este particular tour se ha hablado asimismo de un desplazamiento a Moscú, donde algunos diputados del soberanismo catalán mantienen vías de comunicación. Esta es la escala más complicada de todas las mencionadas puesto que se tata de un país que no forma parte de la UE y que ha sido señalado desde el ministerio de Defensa español como el territorio desde el que se registraron ataques informáticos para interferir en las elecciones catalanas. La ministra de Defensa, Dolores Cospedal, denunció estos hechos en una comparecencia parlamentaria. Dar cobijo a una 'performance' de Puigdemont sería 'inconveniente', según fuentes consultadas. También se ha hablado de Servia y hasta Quebec, como puntos que el candidato de JxCat pretendería visitar. No parece que el tiempo se lo permita. 

Se menciona que, una vez se ponga en marcha el procesamiento de los imputados, se procederá a su inhabilitación y se reactivará la orden de detención de los que están fugados

El juez Llarena, quien dirige la instrucción contra los impulsores del golpe, decidió en su momento levantar la orden de detención internacional contra Puigdemont. Tampoco la aplicó cuando el expresidente viajó e Copenhague, para evitar que el prófugo lograra beneficios jurídicos en esa jugada. En el caso de que se produzca alguno de estos 'saltos' europeos, parece que el magistrado del Supremo actuaría en esta misma línea. 

"El tiempo de Puigdemont se acaba", señalan fuentes jurídicas, donde se menciona que, una vez se ponga en marcha el procesamiento de los imputados, se procederá a su inhabilitación y se reactivará la orden de detención de los que están fugados. Podría ser en abril. Le quedan unas semanas al fugado de Flandes para ultimar este raid europeo. 

En el Parlamento catalán, mientras tanto, se alargan los plazos y se eterniza la posibilidad de dar con la puerta que conduzca a la salida el actual callejón. 


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