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Alberto Pérez Giménez

Opinión

El toque de queda de los hermanos Marx

En mitad de la segunda ola de la pandemia y la ruina, cuando más necesidad tienen los ciudadanos de seguridad jurídica, el espectáculo con el toque de queda en Madrid supera la capacidad de asombro

Escudero y la presidenta Ayuso durante la reunión con los colegios sanitarios este lunes
Escudero y la presidenta Ayuso durante la reunión con los colegios sanitarios este lunes EFE

El espectáculo de hoy en el Gobierno madrileño a cuenta del supuesto toque de queda –“más madera, es la guerra”- da buena muestra del sainete que se está viviendo en la Comunidad en la lucha contra la pandemia de coronavirus y que, desgraciadamente, lo acaban pagando los de siempre: los miles de ciudadanos y autónomos que, hoy, no saben cuándo van a poder abrir o cerrar sus negocios, en qué condiciones o, simplemente, cuándo van a poder circular por la calle a sacar al perro.

El consejero de Sanidad abría la caja de Pandora respondiendo a un globo sonda: “valoramos pedir” el toque de queda a partir de las 12 de la noche. Una medida que, sin embargo, depende del Gobierno central y que no se puede aplicar sin un estado de Alarma… que el propio Gobierno de Isabel Díaz Ayuso lleva días pidiendo que se derogue.

El lío ya estaba montado, y mientras desde la parte ‘naranja’ del Gobierno madrileño se veía el anuncio como una clara “rectificación” de Ayuso y un espaldarazo a Ignacio Aguado, que lleva clamando en el desierto de Sol por un parón “de 7, 17 o 21 días”, en la parte azul del Ejecutivo se intentaba a toda prisa deshinchar el globo.

Primero, aseguraban que "el consejero no ha pedido nada", que es una medida que solo se “está valorando” porque lo pidieron en una reunión el lunes los “colegios sanitarios” y que, en cualquier caso, la cobertura legal la tendría que dar el Gobierno central. Un Gobierno central al que a esas alturas, nadie le había pedido nada. Ni siquiera, como reconocían fuentes de la Consejería de Sanidad madrileña, se había comunicado a otras Comunidades.

En apenas cuatro horas, se había pasado de un toque de queda y la necesidad de prorrogar el estado de Alarma por el Gobierno central a ampliar la apertura de bares y restaurantes hasta las doce…

Pero como si el Gobierno de la Comunidad de Madrid fuera el camarote de los hermanos Marx, faltaba la declaración del consejero de Justicia e Interior.Enrique López –habitualmente una voz sensata- terminaba de alimentar el follón: no se pedía ningún estado de Alarma al Gobierno central porque lo que en realidad se estaba estudiando era “limitar la actividad económica” ¡a las 12 de la noche! Es decir, no solo no habría toque de queda sino que lo que en realidad estaba valorando su Gobierno era ampliar una hora la apertura de la hostelería, que ahora concluye a las once de la noche.

En apenas cuatro horas, se había pasado de un toque de queda y la necesidad de prorrogar el estado de Alarma por parte del Gobierno central a ampliar la apertura de bares y restaurantes hasta las doce… 

Y para terminar la ceremonia de la confusión, apareció Salvador Illa en el Consejo de Ministros. El filósofo y ministro de Sanidad entró de lleno en el camarote del toque de queda para decir, literalmente, que "el toque de queda requiere del estado de alarma. Vamos a analizarlo", para terminar su intervención, instantes después, asegurando que "no vamos a pedir la prórroga del estado de alarma". La parte contratante...

La ciudadanía asiste una vez más atónita a cómo sus políticos, que deben dar seguridad jurídica en mitad de la pandemia y la ruina que empieza a asolar a miles y miles de familias, se dedican a confundir y a desdecirse unos a otros. Demasiado triste para provocar risa estos políticos ‘marxistas’…   

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