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Mario Armero

Opinión

Movilidad contra el cambio climático

Debemos trabajar ya en una batería de medidas de gran calado, en una regulación y una política de cohesión nacional

Los atascos en Madrid fueron, según TomTom, de 371 kilómetros el pasado año.
Los atascos en Madrid fueron, según TomTom, de 371 kilómetros el pasado año.

La celebración de la COP25, bajo presidencia de Chile, en Madrid ha puesto sobre la mesa de manera aún más evidente que la ciudadanía, los medios, las empresas y los Gobiernos entienden que el cambio climático es un problema urgente. Según una encuesta del Instituto Elcano, el 55% de los ciudadanos consideran que el cambio climático es el principal problema de las sociedades actuales. Y algunos alzan la voz acerca de que se nos acaba el tiempo. Es tiempo de actuar, reclaman las redes sociales. Actuemos, sí. Avancemos. Sabemos que el objetivo es la descarbonización de la economía y los fabricantes de automóviles, a los que mi asociación representa en España, están plenamente comprometidos. Pero, ¿cuál es la senda que debe seguir ese avance?

Esfuerzos de los fabricantes

Estoy, y estamos en el sector, absolutamente convencidos de que la electro-movilidad conectada y compartida es un arma potente para la lucha contra el cambio climático y la contaminación. La sociedad nos está pidiendo vehículos más eficientes y asequibles. Así, más del 70% de la oferta comercial de automóviles este año y el año que viene llevan aparejada una versión electrificada. Este porcentaje crecerá, porque los esfuerzos de los fabricantes se dirigen a incrementar la autonomía, ampliar las prestaciones para que la electro-movilidad se adapte cada vez más a todas las necesidades. Queremos seguir electrificando el parque y que la ambición del Gobierno de tener un parque de 3,5 millones de turismos electrificados en 2030 sea una realidad.

La sociedad nos está pidiendo una nueva movilidad, entendida como un servicio y así, salen al mercado, de mano de los propios fabricantes, nuevas aplicaciones y vehículos que complementan y potencian la intermodalidad. No queremos necesariamente más coches, queremos los mejores coches, los más eficientes y seguros, circulando de modo inteligente por nuestras calles y carreteras.

No podemos olvidarnos de que, además de la movilidad urbana, existe otra realidad, como son los desplazamientos interurbanos y las zonas rurales. Y que hay otros vehículos, industriales y pesados, que necesitan de otras maneras de moverse. Ahí también se está investigando con marcas que apuestan por el hidrógeno y otras fuentes de energía y que ya hacen pruebas de vehículo compartido en pequeños pueblos de España. La movilidad es de la gente, es para la gente y hay que multiplicar las opciones, tantas como necesidades de desplazamiento distintas hay.

Pero si la preocupación por el cambio climático y la necesidad de actuar es compartida entre todos, si estamos todos en el mismo barco, el movimiento debería ser conjunto y armónico. Pero no lo está siendo. Nos falta un plan. El impulso decidido a la electro-movilidad requiere de unas medidas coordinadas y contundentes, de planes de ayuda a la compra eficaces y por supuesto, de un esfuerzo máximo en la instalación de infraestructuras de recarga, punto clave en el que estamos a la cola de Europa.

La colaboración público-privada es cada vez más necesaria, y debe impulsarse a través de un plan que se apoye en la tecnología, la financiación, la regulación y la educación

He dicho muchas veces que los fabricantes no pueden estar solos en este desarrollo. Que, aunque se pongan los vehículos en el mercado, si no hay una demanda que le acompañe, no tiene sentido. Pero también me gustaría añadir esta vez que el Gobierno tampoco puede hacerlo solo. La colaboración público-privada es cada vez más necesaria, a través de un plan que se apoye en la tecnología, la financiación, la regulación y la educación. Este esfuerzo requiere de la colaboración de Administraciones públicas, fabricantes y energéticas. Todo el ecosistema de la nueva movilidad ha de estar implicado.

Por eso, el próximo 10 de diciembre, en el marco de la COP25, los principales agentes industriales de la electro-movilidad, fabricantes de vehículos, componentes y energéticas, se reunirán en una jornada organizada por AELĒC (Asociación de Empresas de Energía Eléctrica) y ANFAC, evento que cuenta con la colaboración del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo y de Sernauto (Asociación Española de Proveedores de Automoción). Allí, los principales representantes de nuestras empresas y los más destacados miembros de la administración (desde la Comisión Europea y el Gobierno Central hasta entidades locales y municipios) debatiremos sobre la electro-movilidad y el cambio climático, como modo de apoyar y construir este plan. Es una jornada sin precedentes, desde luego, por la calidad de los ponentes y por la actualidad de los temas y creemos que generará un gran interés.

El apoyo decidido a la electro-movilidad requiere de un Plan marco que de las pautas, un enfoque integral, con una participación activa y equilibrada de todas las partes. Debemos trabajar ya en esta batería de medidas de gran calado, en una regulación y una política de cohesión nacional y una hoja de ruta razonable, estable y ordenada. Con la colaboración de todos, esta senda nos llevará, sin duda, al objetivo europeo de la descarbonización.

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