Perplejos y sorprendidos. Así se muestran los epidemiólogos ante los planes del Gobierno y las comunidades autónomas de establecer cierres perimetrales en todas las regiones durante la Semana Santa, mientras los aeropuertos españoles siguen abiertos al turismo europeo y a los compatriotas que viven en el extranjero. Solo durante el último mes de enero, 434.362 personas visitaron España desde otros países y más de la mitad de ellas, un total de 274.242, en su mayoría europeos, lo hicieron por motivos de ocio, según datos del Instituto Nacional de Estadística.

"Que lleguen personas del extranjero por motivos de ocio no es una buena noticia. La mayoría de países europeos no permiten viajar por ocio, pero España sí. No tiene sentido. Ayuda muy poco económicamente y aumenta el riesgo de transmisión del virus. Es una incongruencia", indica a Vozpópuli Jeffrey Lazarus, jefe del Grupo de Investigación de Sistemas de Salud del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) y profesor asociado de la Universidad de Barcelona.

Desde la aprobación del actual estado de alarma, el pasado mes de octubre, el Gobierno delegó en las comunidades autónomas la posibilidad de establecer cierres perimetrales para frenar la expansión de la covid-19. Sin embargo, los gobiernos regionales no tienen competencias para negar la entrada de ciudadanos procedentes de otros países europeos, ni siquiera de los que están en situación de riesgo epidemiológico, siempre y cuando los visitantes entreguen un formulario y muestren un certificado de PCR con resultado negativo realizado 72 horas antes de su llegada a España.

Razón por la cual los extranjeros y los españoles residentes en países europeos que cumplan con los requisitos antes mencionados podrán viajar a cualquier comunidad autónoma en Semana Santa, mientras que las personas que viven en España no podrán salir de su región.

Un asunto, el de endurecer las restricciones a las personas que llegan desde países europeos -o incluso prohibir las llegadas que no sean por motivos de fuerza mayor, como ocurre en el caso de los viajes desde terceros países-, que no está incluido entre las restricciones conjuntas para Semana Santa que el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas abordarán en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud el próximo miércoles.

"Hay una contradicción clara. El tema de los vuelos desde el extranjero debe ser abordado. Entiendo que el turismo pueda necesitar una vuelta a la normalidad lo antes posible. Otros países europeos están poniendo medidas más duras para poder viajar. Por el afán de recuperar el turismo no se debería ponerse en riesgo la salud de la población general", coincide por su parte Daniel López Acuña, exdirector de Acción Sanitaria de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Ni el sector turístico exige abrirse a los extranjeros

Sin embargo, ni siquiera desde el sector turístico presionan para mantener abierto el país a los visitantes europeos durante la Semana Santa. Como adelantó Vozpópuli, las patronales del sector hotelero esperan que no se relajen las restricciones para no poner en riesgo las reservas de la temporada estival, cuando se espera una mayor recuperación del negocio.

"Hay que restringir los viajes de ocio por completo hasta que tengamos el virus más controlado y un 70% de vacunados. ¿Para qué sirve dejar entrar ahora a los turistas cuando ni siquiera pueden ir al cine, al teatro o a cenar en restaurantes en ciertas regiones y ciudades, como Barcelona? ¿Dónde van a gastar su dinero? Eso no es apoyar a la economía", señala el epidemiólogo Jeffry Lazarus. "Mejor aguantar ahora las restricciones para que en verano la situación sea mucho mejor y puedan venir los turistas a gastarse millones de euros", añade.

"Sólo se deberían permitir los vuelos en casos de extrema necesidad", añade por su parte López Acuña, quien recuerda que en otros países como Bélgica, Suiza, Reino Unido o Alemania solo se permiten los viajes procedentes de otros países de la UE en casos de fuerza mayor.

España, por el contrario, acepta a los viajeros procedentes de otros países miembros incluso por motivos de ocio. Para los países que no forman parte del espacio comunitario sí se exige justificar una razón de fuerza mayor o ser residente en España para poder entrar en el país. Incluso pueden visitarnos desde naciones donde se han descubierto nuevas variantes de la covid-19, como Reino Unido, Sudáfrica o Brasil.

Desde finales de febrero, como restricción adicional, a los viajeros procedentes de esos tres países se les exige una cuarentena de diez días que pueden romper al séptimo si se realizan una prueba diagnóstica de infección aguda con resultado negativo. A principios de marzo también se estableció una cuarentena similar a los pasajeros procedentes de otros diez países: Botsuana, Comoras, Ghana, Kenia, Mozambique, Tanzania, Zambia, Zimbabue, Perú y Colombia.