"Se ha ordenado por JEMAD el inicio de una vacunación inicial contra COVID 19 para personal del EMAD...". Así empieza la orden interna que elaboró el Estado Mayor de la Defensa el 12 de enero para sus centros de mando y que el 23 de enero le costó el cargo al máximo responsable de las Fuerzas Armadas, el general Miguel Ángel Villarroya.

Vozpópuli ha tenido acceso al documento de tres páginas que provocó el cese del entonces Jemad por parte de la ministra de Defensa, Margarita Robles, quien hace 15 días compareció en sede parlamentaria para dar cuenta por primera vez de esta polémica. Si bien criticó la actuación de Villarroya, a los pocos días no tuvo inconveniente en firmar un retiro dorado para él en Washington, concretamente de asesor de temas de Defensa dentro de la embajada española ante la Organización de Estados Americanos (OEA).

Robles reconoció a los diputados que el exJemad se vacunó tras dictar una orden para la que no tenía competencias, un documento que elaboró sin que ella lo supiera y en la que establecía la vacunación de 370 personas, quedando el Jemad en primer lugar a la hora de poner el brazo para los pinchazos. Tampoco informó a la subsecretaria de Defensa, Amparo Valcarce, que estaba a cargo de la estrategia de vacunación dentro de las Fuerzas Armadas.

La orden del EMAD (leer abajo) fue firmada por el jefe del Estado Mayor Conjunto de la Defensa (Jemacon), el general Fernando García, y dejaba claro que la vacunación era voluntaria. No todos incurrieron en la precipitación de Villarroya, pues según desveló este diario varios altos mandos rechazaron ponérsela por precaución o para dar ejemplo ante los subordinados. En aquel momento de enero, se estaba empezando a vacunar a las personas mayores que vivían en residencias.

Orden EMAD 12 de enero by Vozpopuli

Buena parte del personal adscrito al EMAD se tenía que haber vacunado en cinco días, del 18 al 23 de enero, aunque el día 22 se paró en seco el proceso por orden del Ministerio de Defensa tras saltar la noticia en El Confidencial Digital. Dentro de los criterios sanitarios que había aprobado el Jemad estaba el vacunar a los mayores de 55 años “o con factores de vulnerabilidad”, de ahí que la vacunación de Villarroya y el resto de generales fuese prioritaria.

Personal que trabajaba en oficinas

También había que priorizar a los militares que trabajasen en oficinas “de más de tres personas” o en sitios donde hubiese dos oficiales sin la suficiente distancia de seguridad. Sorprende este afán por vacunar a personal militar que desempeñaba sus tareas en oficinas cuando los miembros de la Unión Militar de Emergencias (UME) no habían recibido ninguna dosis para la misión 'Baluarte'.

Asimismo, se establecieron "criterios sanitarios de exclusión" de la vacuna, entre los que destacaba el haber pasado el coronavirus en los tres últimos meses. Igualmente, se daba discrecionalidad a cada mando para priorizar la vacunación “según la consideración de criticidad” que estimase en ese momento.

El antiguo Jemad, Miguel Ángel Villarroya.
El exjefe de Estado Mayor de la Defensa (Jemad), Miguel Ángel Villarroya. Europa Press

Obviamente, se incluía entre los vacunados al personal sanitario encargado de administrar las dosis, pero estos apenas sumaban una veintena de las 370 personas que se iban a beneficiar del programa de vacunación en el Estado Mayor.

Además, se establecieron tres puntos de vacunación: el cuartel general del EMAD donde trabajaba el Jemad; el edificio del Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (Ceseden), que se encuentra enfrente; y la base de Retamares a las afueras de Madrid para todas las unidades ubicadas allí, entre las que se encuentra el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS, el CNI militar).

Hay un punto clave del documento y es que excluía expresamente al personal que se fuera a desplegar en misiones en el exterior ya que sería vacunado “por otra vía”. Cuando saltó la polémica, desde el EMAD se vino a justificar las dosis administradas al Jemad y su entorno por ser personal militar susceptible de tener que salir fuera de España.

El Jemad se adelantó a Defensa

Con todo, el dato más llamativo de la orden bendecida por el Jemad es su fecha de elaboración: el 12 de enero. Es un día antes de que la Subsecretaría del Ministerio de Defensa enviase una circular a todos los gabinetes de la cúpula de las FFAA con el protocolo de vacunación que debían seguir los estamentos militares.

Eso supone que Villarroya no tenía oficialmente las instrucciones para la vacunación cuando elaboró la suya del EMAD, pues su escrito es anterior al que redactó Defensa. De ahí que Robles indicase en el Congreso que el exJemad actuó por iniciativa propia.

De 40 a 113 euros: las cifras de la subida salarial que Robles prepara para los militares
La ministra de Defensa, Margarita Robles, pasa revista a un grupo de militares en la despedida del Jemad.

Y hay una última incógnita que no se termina de desvelar. ¿Habían llegado ya las 370 vacunas al EMAD cuando se elaboró la orden interna de Villarroya o fue a posteriori? En el escrito de la Subsecretaría del día 13 de enero, en el último párrafo se autorizaba a las unidades a ponerse en contacto con la Inspección General de Sanidad de la Defensa (IGESAN) para solicitar las dosis que iban a necesitar los sanitarios.

Eso quiere decir que si el día anterior ya había 370 dosis en el Estado Mayor, una cifra considerable para aquel momento dentro de las FFAA, el cargamento de viales quizás se gestionó entre el EMAD e IGESAN por otro conducto reglamentario y sin el aval del Ministerio de Defensa.