El Gobierno ha retrasado tres semanas la aprobación de la reforma exprés para limitar las funciones del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), según ha sabido Vozpópuli de fuentes parlamentarias. El movimiento bendecido por Pedro Sánchez da un margen al acuerdo de renovación del órgano de gobierno de los jueces con el PP, que ahora sí parece cerca por la disposición que han mostrado tanto Sánchez como Pablo Casado. Y que incluiría además pactos en otras instituciones que necesitan mayorías reforzadas como el Defensor del Pueblo y Radio Televisión Española (RTVE).

La Comisión de Justicia del Congreso aprobó el martes por una amplia mayoría el dictamen de esta reforma, que restringe la capacidad del CGPJ de nombrar jueces con el mandato caducado. La previsión de los socios de coalición PSOE y Unidas Podemos era llevar la votación al pleno del Congreso de la próxima semana.

Sin embargo, el Gobierno ha detenido el reloj argumentando una supuesta falta de tiempo. Pero fuentes parlamentarias explican que con el dictamen de la Comisión aprobado el PSOE no hubiera tenido problema alguno en incluir la votación plenaria en la última semana de febrero. Se trata, dicen estas fuentes, de un gesto de Sánchez a Casado. "Podía haberse incluido, pero no lo han hecho", señalan. El Gobierno y PP están cerca alcanzar un acuerdo para renovar las instituciones del Estado cuyo mandato ha expirado, entre ellas el CGPJ.

Tres semanas para negociar

El movimiento amplía el margen de acuerdo tres semanas más, porque la primera semana de marzo no hay pleno ordinario en el Congreso. Así que la próxima oportunidad de someterla a votación será a partir del 8 de marzo. "La presidenta de la Cámara puede convocar pleno cuando quiera, pero en teoría hay un plazo amplio para el acuerdo entre el Gobierno y el PP", aseguran estas fuentes.

El retraso de la votación también ha sentado bien en el seno del Consejo, que advierte señales de acuerdo más intensas en otras ocasiones. Fuentes del CGPJ han informado a esta diario que están dispuestos a aparcar algunos nombramientos inminentes en otro gesto por allanar el camino al pacto político.

La propuesta ahora paralizada en aras del acuerdo entre el Gobierno y el principal partido de la oposición retira algunas competencias del CGPJ. El objetivo es impedir nombramientos cuando se encuentra en funciones, tal y como ha venido ocurriendo en los últimos años. Esta modificación exprés fue introducida por los socios de coalición PSOE y Unidas Podemos tras congelar su polémica iniciativa inicial. PSOE y Podemos pretendían suprimir el apoyo de los tres quintos del Congreso que exige la ley orgánica del Poder Judicial para renovar el Consejo. El Gobierno se topó no solo con las críticas del PP y otros grupos, sino con el reproche de la Unión Europea por comprometer la independencia judicial.

Sánchez telefoneó a Casado esta semana para retomar el diálogo tras las elecciones catalanas del 14-F. Los mensajes que transmitieron ambas partes sobre la conversación hacían sospechar de que las posiciones de salida no habían variado demasiado. Sin embargo, ambas partes admitieron un diálogo amplio no solo sobre el CGPJ, sino también RTVE o por ejemplo la reforma de la ley electoral para suprimir el voto rogado de los españoles en el exterior.

El Pleno del actual CGPJ

Sin Illa en el Govern, más sencillo

Es cierto que el Gobierno ha deslizado en varias ocasiones que el acuerdo con el PP "estaba hecho", pero luego nunca se ha materializado. Casado ha exigido hasta el momento que PSOE y Podemos retiren del Congreso las proposiciones que, a su juicio, comprometen la independencia del judicial.

La de sustituir los tres quintos por la mayoría absoluta del Congreso para renovar el CGPJ está en un cajón, pero sigue en el circuito parlamentario. El PP también demanda excluir a Podemos del proceso y una reforma más amplia para "despolitizar" el CGPJ.

Fuentes del PSOE admiten que el acuerdo "tiene buena pinta". Y reconocen que se ha visto favorecido por la imposibilidad del candidato del PSC, Salvador Illa, a formar Gobierno en Cataluña. "Antes de las elecciones la negociación estaba avanzando, pero es cierto que había dudas sobre como se plantearía el escenario catalán tras el 14-F", dicen estas fuentes. "Illa ha ganado pero no va a gobernar, así que es un poco más sencillo porque no existen contactos para un tripartito con ERC que podrían haber echado atrás al PP".