Moncloa da por perdida la Generalitat. Pese al entusiasmo que generó la candidatura de Salvador Illa, reconoce que no ha servido para romper la dinámica de bloques y creen que habrá una reedición del Govern entre ERC y Junts

Aunque Pedro Sánchez, en el pleno de este miércoles, aseguraba que Cataluña pide cambio con un gobierno de PSC y comuns, en privado admiten que de poco servirá la investidura de Illa -que anunció que se presentaría al pleno de investidura y que hablaría con todos los partidos menos la “ultraderecha” de Vox-.

En consecuencia, abunda el pesimismo. Tampoco barajan, al menos por el momento, una contraofensiva de su candidato parecida a la que hizo Manuel Valls en el Ayuntamiento de Barcelona, que cedió sus votos para no dejar a la segunda institución más importante de la región en manos de ERC. Los de Pablo Iglesias plantearon -e insisten en ello de forma cada vez más abierta- con una abstención del PSC para un Govern de ERC y En Comú Podem. Pero tanto los de Oriol Junqueras como el candidato Illa han cerrado la puerta a esta posibilidad.

En Moncloa impera el escepticismo de que pueda fructificar cualquier alianza que deje fuera a Junts. Dentro de este pesimismo, se dan por satisfechos con que la opción de ERC, más pragmática y abierta al diálogo, se haya impuesto a la confrontación que planteaban los de Carles Puigdemont. Y aseguran que quienes les complicará las cosas a ERC para conformar gobierno será la CUP que, como informó Vozpópuli, ya ha amagado con forzar a ERC y Junts a poner fecha para un nueva referéndum unilateral.

Buena relación con Madrid

El Gobierno también cree que “Pere Aragonès no desaprovechará la oportunidad” de conformar un nuevo gobierno de signo independentista ahora que ERC ostentará la presidencia.

En este sentido creen que no afectará a las relaciones en el Congreso y que seguirán siendo sus principales socios en la política nacional. Aunque en Cataluña consideran que las cosas cambiarán poco, defienden que Illa se presente a la investidura y visualice ante Aragonès que “hay otra mayoría posible”.

Más allá de la cuestión catalana, donde Moncloa detecta un problema es en “la imagen del Estado” por el encarcelamiento de Pablo Hasel. Precisamente ayer en el Congreso, los socios del Gobierno de coalición y Podemos se unieron para pedir su libertad.

Las fuentes consultadas han avanzado que reformarán el Código Penal para que no se den interpretaciones restrictivas sobre la libertad de expresión, y que está modificación se abordará junto a la reforma del delito de sedición y rebelión