El Gobierno vuelve a mirar a Arabia Saudí ante la intensidad de la crisis económica. El presidente Pedro Sánchez busca inversiones y contratos en Riad ante la inminente ampliación del fondo soberano saudí para rescatar algunas de las empresas españolas más castigadas por la pandemia del coronavirus, según ha sabido Vozpópuli.

La ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, abrió las negociaciones con las autoridades saudíes en su reciente gira por Oriente Próximo. González Laya se entrevistó en Riad con el ministro de Inversiones, Khaled al Faleh, y el gobernador del fondo soberano saudí Public Investment Fund (PIF), Yasir al Rumayyan; además de con otros responsables de Turismo, Comercio y su homólogo, el príncipe Faisal bin Farhan al Saud.

El pastel del fondo saudí

Sánchez aspira a beneficiarse de la ampliación del PIF, que es el fondo que recibe y gestiona los ingresos de la privatización y salida a bolsa de Aramco. La petrolera saudí está considerada la empresa con más beneficios del mundo. El príncipe heredero del reino, Mohamed bin Salman, anunció que Aramco sacará nuevas operaciones de venta pública de acciones en los próximos años. Según Bin Salman, el fondo soberano aumentará su capital hasta los 1.100 millones de dólares. Y ese dinero se invertirá no solo en el país, sino también en el extranjero.

España quiere parte de ese pastel. Y así se lo trasladó Laya en su reciente viaje, en el que ofreció mecanismos de coinversión en el marco de los 72.000 millones de fondos europeos de recuperación que invertirá nuestro país en los próximos tres años. El reproche que tuvo que escuchar la ministra de Exteriores, según explican a este diario, es que el Gobierno vuelva a interesarse ahora por Arabia Saudí cuando hay mucho dinero en juego, y le ignore en otros conflictos del Oriente Medio y la agenda internacional que son importantes para este país.

El nuevo acercamiento de Sánchez a Riad augura tensiones en el seno de la coalición. Y no solo entre el PSOE y Unidas Podemos. También dentro del socialismo hay voces críticas con esta relación diplomática. Arabia Saudí se rige por la ley islámica y el innegable aperturismo de los últimos tiempos no ha evitado críticas a la situación que viven las mujeres en el país árabe. El traslado de la Supercopa de España de fútbol, organizada por la Federación Española, a Arabia Saudí dividió al Consejo de Ministros. Y ningún alto representante del Gobierno acudió a la primera edición del torneo disputada en este país el año pasado. La cita de 2021 se ha celebrado en Andalucía por las restricciones del coronavirus, pero la idea es que vuelva al país árabe en cuánto sea posible.

El jefe del Ejecutivo abortó también conflicto diplomático poco después de la moción censura. La ministra de Defensa, Margarita Robles, suspendió una entrega de armas a Arabia Saudí. Era un pedido comprometido y pagado. El Gobierno saudí, en respuesta, amenazó con la cancelación de un contrato naval por valor de casi 1.900 millones de euros clave para los astilleros de Navantia. Sánchez corrigió la decisión de Robles y autorizó la entrega del material bélico.

Las comisiones del rey emérito

Otro de los problemas que enturbian la relación entre ambos países son las supuestas comisiones que recibió Juan Carlos I por el contrato que ganaron las empresas españolas para la construcción del tren de alta velocidad entre Medina y La Meca.

La banca privada suiza Mirabaud, donde Dante Canónica y Arturo Fasana abrieron una cuenta de la Fudación Lucum de la que era beneficiario el rey emérito, señalaba que los cien millones de dólares eran un "regalo" según la "tradición saudí". Toda la polémica en torno a este dinero no gusta en Riad, que no quiere verse salpicado por cuestiones que considera internas de España.

Los vaivenes diplomáticos han resentido las relaciones no solo diplomáticas, sino también económicas entre ambos países. A pesar de ello, Arabia Saudí era el principal socio comercial de nuestro país en Oriente Próximo antes de la pandemia. España es además uno de los principales exportadores de armas al país árabe. En 2019, según los últimos datos disponibles, se vendió material de defensa a Arabia Saudí por valor de 75,4 millones de euros.