La Manada

El Tribunal deja en penas de 9 años de cárcel por abuso sexual la condena contra la Manada

La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Navarra ha condenado nueve años de cárcel a cada uno de los miembros de la Manada por un delito de abuso sexual sobre la joven de 18 años el primer día de las fiestas de San Fermín del año 2016. El tribunal ha hecho público el fallo mediante lectura pública ante los medios de comunicación, cinco meses después del juicio por estos hechos. Les absuelve a todos ellos del delito de agresión sexual por el que fueron procesados junto a un delito contra la intimidad y robo con intimidación.

Tras estas condenas, al menos los abogados de los cinco sevillanos presentarán un recurso ante el Tribunal Superior de Justicia de Navarra y en su caso ante el Tribunal Supremo. También lo harán los abogados de la víctima, que consideran insuficiente la pena. En concreto, se les ha condenado en virtud del artículo 181 del Código Penal, que aborda los delitos sexuales al entender que no hubo ni violencia ni intimidación, requisitos necesarios para la condena por agresión sexual. 

En la sentencia los jueces alegan que "las acusaciones no han probado el empleo de un medio físicopara doblegar la voluntad de la denunciante, que con arreglo a la doctrina jurisprudencial implica una agresión real más o menos violenta, o por medio de golpes, empujones, desgarros; es decir, fuerza eficaz y suficiente para vencer la voluntad de la denunciante y obligarle a realizar actos de naturaleza sexual, integrando de este modo la violencia como elemento normativo del tipo de agresión sexual". 

En sus explicaciones, el tribunal rechaza el primer informe médico realizado a la joven dos horas después de los hechos. Según ese documento, presentaba síntomas en sus partes genitales compatibles con los denunciado por ella. Sin embargo, los jueces dicen que "las lesiones que presentaba la denunciante cuando fue examinada en el Complejo Hospitalario de Navarra no revelan la existencia de violencia, que cumplimente las exigencias de este elemento que califica el tipo de agresión sexual". 

Se basan en las declaraciones de los propios forenses en el juicio cuando fueron preguntados acerca de si las lesiones que presentaba la joven era compatibles con una agresión sexual. En este caso dijeron que "la presencia de un eritema vulvar como el descrito es un dato morfológico compatible con rozamiento en la zona descrita no siendo en sí mismo un hallazgo que indique violencia".

También niegan que exista la intimidación. "En lo que atañe a la intimidación, precisamos que ha sido definida por la jurisprudencia como constreñimiento psicológico, consistente en la amenaza o el anuncio de un mal grave, futuro y verosímil, si la víctima no accede a participar en una determinada acción sexual", dice la sentencia que enmarca los hechos en el abuso sexual.

A su juicio, lo que sí se produjo fue que "los procesados conformaron de modo voluntario una situación de preeminencia sobre la denunciante, objetivamente apreciable, que les generó una posición privilegiada sobre ella, abusando de la superioridad así constituida  para presionarle, e impedir que tomara una decisión libre en materia sexual". 

"Le prepararon una encerrona"

Una vez fijado el delito, la resolución pasa a detallar, según su criterio, lo que sucedió la madrugada del 6 al 7 de julio de 2016, empezando por el momento en el que la chica es introducida en el portal de la calle Paulino Caballero. "Entró en el portal de modo súbito y repentino, sin violencia; la forma en que le enderezaron hasta el habitáculo donde se desarrollaron los hechos, un lugar recóndito, angosto, estrecho, con una única salida coincidente con la zona por donde se realiza la entrada, y en el que le prepararon una encerrona, colocándola en ese lugar y rodeándole". 

Los jueces han tenido en cuenta aspectos como la diferencia de edad desfavorable a la víctima, que acababa de cumplir los 18 años, las características físicas o el hecho de que "nunca había tenido relaciones sexuales en grupo, ni con personas desconocidas". Cuatro de los cinco condenados, en cambio, admitieron que sí lo habían hecho antes. " La denunciante se sintió impresionada y sin capacidad de reacción", admite el tribunal. 

A la hora de describir el acto sexual acaecido en el portal, el tribunal recoge jurisprudencia para defender que "el hecho de sujetar la cabeza (…) , durante una felación, sin más datos, no puede equiparase a la violencia típica del delito de agresión sexual”, pero destacan, en relación al delito de abuso, la situación "causó en la denunciante un bloqueo emocional, que le impidió reaccionar ante los hechos y le hizo adoptar la disposición de ánimo". "Provocaron un embotamiento de sus facultades de raciocinio ydesencadenaron una reacción de desconexión y disociación de la realidad que le hizo adoptar una actitud de sometimiento y pasividad, determinándole a hacer lo que los procesados le decían que hiciera".

La influencia del alcohol

Entre sus argumentos, los jueces hacen alusión a que la joven había bebido esa noche para decir que sus "posibilidades de respuesta conforme a un pensamiento racional se hallaban comprometidas por cuanto en el momento de los hechos, tenía un nivel de influenciamiento por el alcohol, que alteraba su conocimiento , el raciocinio, la capacidad de comprensión de la realidad , le provocaba desinhibición y disminuía su capacidad de autocontrol". 

También restan relevancia a los siete vídeos que grabaron los propios acusados con su teléfono móvil porque "tan sólo revela un fragmento muy escaso del tiempo que duraron los hechos en el interior del habitáculo y ofrecen una versión sesgada y parcial de su desarrollo". 

La Fiscalía pedía para cada uno de los miembros de La Manada 22 años y 10 meses de prisión; la acusación particular reclamaba 24 años y nueve meses, y las acusaciones populares elevaban esta petición a los 25 años.

Los miembros de La Manada

El grupo de cinco -en prisión provisional desde hace un año y nueve meses- lo integran un guardia civil, A.M.G., Anto; el militar, Alfonso Jesús Cabezuelo Entrena, Arfon; José Ángel Prenda Martínez; el peluquero, Jesús Escudero, Escu y Ángel Boza.

Fueron denunciados por la chica, que les había conocido media hora antes aquella noche. Les acusó de haberla violado en el interior de un portal de la calle Paulino Caballero de Pamplona. Permanecieron en su interior cerca de un cuarto de hora. Varios de los acusados grabaron la violación en vídeo con el teléfono móvil. Fueron varios fragmentos que suman 96 segundos de duración en total.

Las condenas a La Manada

Los cinco detenidos siempre defendieron que no había sido una agresión sexual, sino que la joven había consentido la acción y nunca se opuso a mantener relaciones sexuales con ella. El abogado de tres de ellos, durante el juicio celebrado hace cinco meses en Pamplona, admitió que sus clientes son “imbéciles”, “patanes”, pero no violadores.

La sentencia ha sido redactada a lo largo de cinco meses de deliberaciones en las que el tribunal ha mantenido discrepancias. El presidente y ponente de la resolución es José Francisco Cobo y los otros dos magistrados son Ricardo González -quien ha emitido un voto particular discrepante solicitando la absolución de todos- Raquel Fernandino. El hecho de que hubiesen decidido mantener en prisión a los acusados una vez tomada su decisión hasta la lectura de este fallo hacía presagiar que el resultado contra los cinco sevillanos sería condenatorio.

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