La ministra de Igualdad, Irene Montero, aseguró este lunes que Rocío Carrasco ha sido "muy valiente" al confesar que sufrió malos tratos por parte de su exmarido, Antonio David Flores, y defendió que su testimonio es una forma de "ensanchar las puertas" para que otras mujeres víctimas de violencia de género puedan acceder a recursos de ayuda.

Así lo aseguró en declaraciones a Telecinco, en las que valoró la valentía de Carrasco para "revivir esas experiencias de violencia que todavía siguen siendo profundamente dolorosas para ella".

"Ese revivir, esa revictimización, porque vuelves a vivir otra vez esa situación de violencia, es una de las partes más duras a las que se enfrentan las mujeres que sufren violencias machistas y por eso creo que ha sido muy valiente", aseveró, consciente de que todavía "las puertas de acceso institucional para denunciar, acceder a la reparación y a la protección, son pequeñas para ojos de muchas mujeres", dado que la mayoría de víctimas tardan una media de ocho años y ocho meses en denunciar una situación de violencia, algo que consideró "una barbaridad".

“Muchas de ellas tienen miedo de no ser creídas”, agregó, convencida de que la decisión de Rocío Carrasco es “una forma de ensanchar esas puertas, de animar a que las mujeres identifiquen esa violencia que han sufrido y tengan la fuerza para denunciar porque sepan que otras van a estar ahí y que también las instituciones van a estar ahí”.

En este sentido, advirtió de que su departamento va a estar “ahí siempre que una mujer se atreve a dar el paso de denunciar una situación de violencia machista, de violencia de género en este caso”.

“Cuando una mujer da el paso de contar una experiencia de maltrato, puede ser cuestionada, puede ser ridiculizada y eso, muchas veces, supone un proceso de revictimización”. “Se expone a esa mujer a tener que revivir –su caso- de nuevo para dar explicaciones, para enfrentarse a ese cuestionamiento, esas experiencias, esas situaciones de maltrato que ha vivido, aunque hayan pasado hace mucho tiempo”, abundó.

Mala madre

Tras subrayar la “historia” que tiene Rocío Carrasco, hizo hincapié, como un “elemento muy importante” en el relato que la acompaña como “mala madre”. “Diariamente ha vivido con esa idea hecha pública de que es una mala madre y sin conocer su relato, sin conocer su historia”, lamentó, convencida de que hay “miles de mujeres que pueden sentirse identificadas” con ella.

“Pueden, quizá por primera vez, sentirse identificadas con su relato o verse reflejadas en algunas de las experiencias que ella cuenta”, aseguró, para enviarles un “mensaje claro” de que España está, “de forma decidida, luchando contra la violencia contra las mujeres que nos ocurre por el hecho de ser mujeres”.

Montero recordó la existencia de recursos como el teléfono 016 que atiende “365 días al año las 24 horas del día para ayudar, para asesorar”. “Nunca es suficiente, pero tenemos todas las herramientas puestas al servicio de ayudar a esas mujeres y de contribuir a su proceso de protección, de atención y de reparación, que también forma parte muy importante del proceso de una mujer para superar una situación de violencia machista”, sentenció.

Muchos retos

En este punto, reconoció que España tiene “muchos retos por delante” en este ámbito y admitió la importancia de acabar con la “justicia patriarcal” y de "poner el consentimiento en el centro". "Que si una mujer no dice que sí claramente quiere mantener una relación sexual, entonces hay una agresión”, insistió.

Asimismo, invitó a la “reflexión”, puesto que, a su entender, aunque España y su sociedad “han avanzado mucho en los últimos años” en la conciencia sobre la necesidad de erradicar la violencia contra las mujeres, todavía “tenemos muy distante cómo es vivir una experiencia de maltrato y una experiencia de violencia machista”.

Por ello reiteró que, gracias al testimonio de la hija de Rocío Jurado, “muchas mujeres pueden verse impulsadas a hacer cambios, a tirar para adelante, a buscar mecanismos de protección, de reparación”. “Eso me importa mucho, porque es impresionante cómo, a pesar de todos los avances de los últimos tiempos, desgraciadamente nos sigue pareciendo algo muy distante, algo que siempre le pasa a otras mujeres y que no te puede pasar a ti, o algo que pasa en otras familias y no en la tuya”, sentenció.

Para la ministra, el hecho de escuchar ese testimonio puede hacer a muchas mujeres “pensar en sus propias vidas y afrontarlo mejor y buscar esos recursos, esos apoyos”. “Aunque mientras haya una mujer más asesinada o una mujer que sufra una experiencia de violencia, siempre va a ser insuficiente, tenemos que poder ensanchar esas puertas para que las mujeres puedan acceder a esos recursos”, insistió.

Por lo que respecta al proceso judicial en torno al caso de Carrasco, Montero se mostró “muy prudente” dado que no lo ha estudiado “en profundidad”, si bien puntualizó que, al estar archivado de forma provisional, “siempre tiene la posibilidad de abrirse”.

Con todo, manifestó que los mecanismos de atención y reparación a las víctimas "no pueden depender ni de la denuncia ni de que exista un procedimiento judicial que termine en condena”, para incidir en la importancia del testimonio de Carrasco en este sentido y también de cara a la “reparación social colectiva” de la víctima.