El Gobierno y el PP se han dado una semana tregua para volver a intentar un acuerdo que desbloquee la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y otras instituciones del Estado. El pacto naufragó a última hora del jueves cuando parecía hecho unas horas antes. Los vetos cruzados entre los tres partidos inmersos en la negociación –PSOE, PP y Unidas Podemos- han dado al traste con la negociación. Y las dos partes han optado por congelar unos días el diálogo para enfriar el ambiente y retomar los contactos cuando baje el suflé de los reproches, según ha sabido Vozpópuli de fuentes próximas a esta negociación.

El Gobierno; con el secretario General de la Presidencia, Félix Bolaños; y el PP, con su secretario General, Teodoro García Egea; llegaron al jueves con la intención de cerrar el acuerdo. Las dos partes habían pactado horas antes el nuevo consejo de administración de Radio Televisión Española (RTVE). Pero hay una gran diferencia entre el ente público y el CGPJ, según explican estas fuentes. Y es que el PP era innecesario para RTVE si el PSOE hubiera querido recurrir al bloque de la investidura. Sin embargo, es imprescindible para la elección de los nuevos vocales del Poder Judicial.

Bolaños y García Egea tenían acordado la cuota de cada partido para el nuevo CGPJ. Y el único escollo era poner nombre a los puestos que previamente habían decidido para cada formación política. Es entonces cuando todo saltó por los aires, según el relato de sus protagonistas.

“Cuando se levantó la sábana de los nombres, el PP empezó a vetar todas las propuestas de Podemos y algunas otras”, explican desde el lado del Gobierno. “Fue inútil. Hasta el punto de que nos llegamos a plantear que todo era un paripé y que el PP en realidad no quería pacto alguno”.

La lista del Gobierno

La sensación era de "sorpresa" en el Gobierno. Bolaños ha negociado en nombre de PSOE y Unidas Podemos durante todos estos días. Y desde La Moncloa se presuponía que el PP aceptaba las reglas de juego no solo con el reparto de vocales, sino también los nombres que la formación morada pusiera encima de la mesa.

No fue así. Y la versión del partido de Pablo Casado es completamente diferente. En su opinión, las peleas entre el PSOE y Podemos son las que “han hecho descarrilar el acuerdo”. “El PP es coherente con las condiciones que ha determinado para alcanzar este acuerdo”, aseguran fuentes populares.

El PP vuelve a personalizar en los magistrados Victoria Rosell –vinculada a Podemos y actual Delegada del Gobierno contra la Violencia de Género- y José Ricardo de Prada-autor de la sentencia del caso Gürtel que detonó la moción de censura de Pedro Sánchez. Fuentes del Ejecutivo han evitado entrar en nombres propios, pero aseguran a este diario que De Prada, por ejemplo, no es un magistrado del partido morado y aun así lo han vetado.

Desde el PP recuerdan que De Prada “no ha sido elegido por sus compañeros”. “Lo que supone es una clara ilegalidad y es contrario al espíritu constitucional”, recuerdan desde el PP. “La propuesta de la señora Rosell es totalmente contraria con el objetivo de despolitizar el órgano de Gobierno de los jueces”.

Podemos, que ha permanecido en segundo plano durante la negociación, quiso hacerse notar ante el rechazo del PP a sus propuestas. Y decidió vetar a uno de los candidatos del PP, en concreto al juez Alejandro Abascal. Este veto se filtró convenientemente a varios medios de comunicación. La negociación encalló por completo. Y La Moncloa, de acuerdo con el PP, emitió un comunicado pasada la media noche dando el acuerdo por imposible.

Sánchez culpa al PP

Sánchez ha culpado al PP del fiasco. Y ha esquivado reiteradamente las preguntas de los medios de comunicación sobre los nombres de De Prada y Rosell, que el PP identifica como una línea roja.

Le pido a la oposición que recapacite”, ha dicho Sánchez. “No se entiende el bloqueo del CGPJ y del resto de órganos constitucionales. Hemos sido flexibles. Hemos dado todos los pasos. Cuando hemos dado un paso adelante nadie entiende que se dé un paso atrás”.

El Gobierno y el PP se han dado un margen para volver a intentarlo. Sánchez ha dejado claro que no recuperará la derogación de la mayoría de tres quintos para renovar el CGPJ. Su intención es aprobar la reforma exprés que restringirá los nombramientos en el seno del Consejo cuando su mandato esté caducado. Tal y como informó este diario, el dictamen de esa reforma podría haberse votado en el pleno del Congreso de esta semana, pero el PSOE retrasó a la votación al menos tres semanas como gesto de buena voluntad.

Lo más probable es que las dos partes vuelvan a intentarlo pasados unos días. La coalición de Gobierno, tan dividida en algunos temas, ha actuado en bloque durante la negociación. Para el partido de Pablo Iglesias no fue un trago de buen gusto desaparecer de la negociación y dejarlo todo en manos de Bolaños. Pero su lectura es que el secretario General de la Presidencia ha actuado con lealtad y ha defendido las posiciones de Podemos frente a los populares.