Eva Granados (Barcelona, 1975) es la vicesecretaria primera del PSC y 'número dos' de Salvador Illa para las elecciones del 14 de febrero. En esta entrevista con Vozpópuli pide a los electores "cansados" con el 'procés' que "concentren" su voto en el PSC, aunque sea solo de forma "prestada" para dejar atrás "diez años de desgobierno". Afirma que antes de que se anunciara el nombramiento de Illa, solo había "resignación" en el espacio constitucionalista y que el exministro de Sanidad es la única "oportunidad para un cambio" en Cataluña. Este cambio pasa, a su juicio, por el "reencuentro" y la reactivación de la economía. De los posibles indultos a los presos del procés, se hablará después de la campaña electoral.

-¿Illa se presentará a la investidura si gana las elecciones aunque no tenga mayoría para formar gobierno?

-Sí, así es. Si llegamos los primeros, no vamos a hacer como hizo Ciudadanos en 2017, que consiguió sumar más de un millón de apoyos y después no se presentó al debate de investidura. Nosotros tenemos un proyecto, Salvador Illa tiene claro lo que hay que hacer en el Gobierno de Cataluña, así que si llegamos primero, habrá debate de investidura. Y esperamos que haya partidos que nos den su apoyo o nos dejen gobernar.

-Illa ha prometido que no habrá gobierno tripartito ni continuará el 'procés'. Pero, ¿hay otros equilibrios posibles?

-La fórmula del Gobierno de España sería una buena fórmula para la gobernabilidad de Cataluña, con los comunes. Y aunque no tengamos la mayoría absoluta, que haya partidos que no se opongan a que nosotros formamos gobierno.

-¿Con quién se sentiría más cómodo el PSC, con el bloque constitucionalista o con ERC?

-Constitucionalistas somos todos, no tenemos una Constitución militante así que no vamos a dividir a la gente por ahí. Nosotros más que vetos hablamos de pacto. Tenemos un programa electoral que se tendrá que convertir en un programa de gobierno, y esperamos que los que prioricen la gestión de la pandemia, el refuerzo de la sanidad pública, la reactivación económica y la vuelta de las empresas que se fueron de Cataluña, el escudo social que hemos logrado hacer en España, y que no quieran ni revanchas ni seguir con el procés, aquellos partidos que estén en esta lógica tendrían que apoyarnos a la investidura. Así que más que decir con quién no o con quién sí, habría que ver quién está dispuesto a este tipo de propuestas.

-Esta ausencia de vetos, ¿entiendo que abarca a todo el arco parlamentario? ¿También sirve para Vox si logra representación?

-Con Vox no vamos a negociar nada, no vamos a pactar nada. Con la ultraderecha no tenemos nada que pactar, igual que estamos haciendo en el Congreso de los Diputados.

-ERC y JxCat advierten de que, si es necesario, Illa aceptará los votos de Vox para gobernar.

-ERC y JxCat están muy nerviosos. Daban por hecho que las elecciones no se harían cuando ellos mismos los convocaron y ahora ven que puede haber una alternativa en la persona de Salvador Illa y acaban haciendo afirmaciones que no se sostienen. Así que más que calificar las afirmaciones prefiero observar el nerviosismo de los independentistas que han desgobernado el país en los últimos diez años.

Cs tiene autobuses por Barcelona donde dice que tenemos un pacto con ERC"

-Cs ha dicho que estaría dispuesto a dar un gobierno PSC-Podemos con el fin de dejar fuera a los independentistas. Como hizo Valls en el Ayuntamiento de Barcelona. ¿Cómo lo ve?

-Veremos qué aritméticas hay en Cataluña, lo que pasa que me sorprende lo que dice Cs. De hecho, tienen autobuses circulando por Barcelona donde ya dicen que tenemos un pacto con ERC. Lo que diría a los partidos es que nos respetemos un poco todos. Los independentistas están diciendo que si suman va a haber un gobierno independentista, y la alternativa a esto es concentrar los votos en la candidatura del PSC. Más que buscar después los apoyos de los escaños de Cs es mejor concentrar los votos en Illa para que llegue primero y podamos garantizar que haya una investidura alternativa y no independentista.

-Una de las últimas encuestas publicadas, del GESOP, reflejaba que los electores de PP y Cs quieren antes a Illa de presidente que a sus candidatos.

-La llegada de Salvador Illa al escenario catalán ha supuesto un punto de inflexión entre lo que antes era una resignación, una voluntad mayoritaria de cambio en la sociedad, pero que no se veía posible. La candidatura de Illa supone una ventana a la esperanza, una posibilidad de cambio. Por eso, podemos tener votos prestados de personas que tienen otra ideología pero que lo que sobre todo quieren es pasar página de diez años de gobiernos independentistas. Yo invito a todos los que están en esta tesitura que se pregunten si quieren más de lo mismo o si la alternativa es Salvador Illa.

-¿Para el reencuentro se necesita antes que el independentismo acepte que "no volverá a hacerlo"?

-Yo creo que son conscientes de que no lo volverán a hacer. En el debate de RTVE, Salvador Illa le dijo a Laura Borràs, “eso Laura no te lo crees ni tú”. Fíjate que en ninguna propaganda ni en los lemas llevan la independencia. A sus espaldas tienen un fracaso político muy grande, que es llevar a la sociedad catalana a la división y al desastre, y en este momento a lo que aspiran es a sumar para mantenerse en el poder, no para gobernar, porque en Cataluña hace mucho tiempo que no hay gobierno. Cuando hablamos de reencuentro, nosotros hablamos de mirar adelante, de no poner los retrovisores. Hay que pensar en lo que nos une a los catalanes, rehacer los consensos… Y para rehacerlos, evidentemente, hay que hacer autocrítica.

-¿Temen que la abstención les perjudique más a ustedes que otros sectores más movilizados, como los de JxCat?

-La sensación que tenemos por la movilización de nuestros militantes y simpatizantes, los locales abiertos y que ayudan a la gente a tramitar el voto por correo, las aportaciones en microcréditos para financiar la campaña, las encuestas -que también nos dicen que tenemos mucha fidelidad del voto y un aumento de la intención directa del voto- es que habrá más abstención porque la participación de las elecciones de 2017 fue extraordinaria y ahora estamos en pandemia. Pero esa bajada de participación se va a repartir entre todas las opciones políticas. En todo caso, creo que hay más desasosiego, desencanto, agotamiento y aburrimiento en el lado del independentismo que en los que creen que, ahora sí, el 14-F puede ser un momento de cambio para Cataluña.

-Un gobierno con Podemos en la ecuación, ¿conduciría a la petición de un referéndum de autodeterminación? Ellos están a favor.

-En ningún caso. Ni pedirlo ni estar de acuerdo con un referéndum. Por muchos motivos, aparte de jurídicos y de oportunidad. Sobre todo, porque es perjudicial para la sociedad catalana. Tenemos que unirnos en lugar de ahondar en las fracturas.

-¿Qué le parecen las afirmaciones de Pablo Iglesias de que España "no es una democracia plena"?

-España es una de las 23 democracias plenas que hay en el mundo. En España no hay 'presos políticos' y los ciudadanos tienen garantizados sus derechos y libertades. Las considero muy desafortunadas. Quiero pensar que son fruto de estar en campaña y demuestran, una vez más, sus complejos con el marco mental independentista.

Antes de Illa solo había resignación, con él hay una posibilidad real de cambio en Cataluña"

-Tras el 14-F se volverá a activar la mesa de diálogo entre gobiernos. ¿El PSC cree que debe haber algún tipo de votación en Cataluña para solucionar el conflicto territorial?

-Si tuviéramos una mayoría absoluta, nuestra opción sería mantener los mecanismos que ya están previstos en el Estatut, que es la comisión bilateral. En todo caso, si en Cataluña hubiera un acuerdo entre partidos de manera mayoritaria de alguna petición que habría que negociar con el Gobierno de España, entonces tendría sentido esa mesa de diálogo entre gobiernos. Pero nosotros ponemos el foco o la prioridad en que el diálogo se produzca entre catalanes. Donde se han roto los consensos es en Cataluña, y llevar una propuesta al Gobierno de España pasa por llegar antes a un acuerdo con los partidos catalanes. Así lo propusimos en la pasada legislatura, Quim Torra reunió el espacio de diálogo en tres ocasiones, pero el problema es que ni Cs, ni el PP, ni la CUP se llegaron a sentar nunca. Y el Govern puso encima de la mesa elementos que nos dividían incluso a los que queríamos dialogar.

La mesa de gobiernos es un compromiso firmado entre PSOE, PSC y ERC. De momento, no ha surgido ningún acuerdo, pero la voluntad de diálogo está. El PSC en estas elecciones pone el acento en el diálogo entre catalanes, porque no tiene sentido llevar la propuesta de la mitad de los catalanes a un diálogo con el Gobierno de España, que representa a todos los españoles. Se trataría de que el diálogo del gobierno catalán con el gobierno español representara el conjunto de intereses de toda la sociedad catalana. El texto de este compromiso decía que en el caso de que se llegara a un acuerdo, éste podría ser votado. Pero para mí esto significaría una reforma estatuaria y el mecanismo de reforma que está previsto en el Estatut.

España es una de las 23 democracias plenas que hay en el mundo. En España no hay 'presos políticos' y los ciudadanos tienen garantizados sus derechos y libertades. Las considero (las declaraciones de Pablo Iglesias) muy desafortunadas"

-¿Se podría acabar votando otro encaje jurídico de Cataluña en España?

-Creo que no, porque ya existe un encaje de Cataluña en el resto de España que es el Estatut de Autonomía, de 2006, que tiene rango de ley orgánica y forma parte del bloque de constitucionalidad. Luego, si eso hay que cambiarlo, habría que hacerlo a través de una ponencia de reforma del Estatut en el Parlament y que una vez aprobado se llevara a las Cortes.

-Usted se ha mostrado crítica con el papel de ERC en la votación de los fondos europeos del Congreso. ¿Cree que las inversiones en Cataluña pueden estar en riesgo si ERC y JxCat se mantienen en el próximo Govern?

-Lo que veo es que el Gobierno de Cataluña no está velando por que se articulen proyectos de cara a los fondos europeos. Otras comunidades autónomas han puesto organismos, han hablado los agentes sociales con las grandes empresas... Y Cataluña va tarde en eso, como en tantas otras cosas. Por esta razón, necesitamos un gobierno que piense en los próximos años y en los recursos públicos que tienen que venir a Cataluña. Eso no va de dejar la silla vacía, sino de dialogar y de concertar con grandes y pequeñas empresas, con todo el territorio, con otras comunidades autónomas…

ERC y JxCat son conscientes de que no lo volverán a hacer. Fíjate que no en sus propagandas ni carteles hablan ya de 'independencia'"

-¿Qué le diría a un votante constitucionalista que duda y que cree que los anteriores tripartitos de Maragall y Montilla sentaron las bases para el posterior 'procés'?

-Hago una llamada a la reflexión a todas las personas cansadas de diez años de procés, que estén cansadas de un gobierno que solo mira a la mitad de los catalanes, y que estén cansadas de gobiernos que mienten a los catalanes. Les puedo asegurar que el proyecto socialista tiene que poder concentrar todos los apoyos para cambiar esa situación. Si somos capaces de cambiarla, lo que vamos a hacer es superar el procés, no dividir a los catalanes, y que les dejen de mentir. Queremos una Cataluña orgullosa de su diversidad, en una España diversa y también orgullosa de su diversidad.

-¿Habrá indultos a los presos condenados por sedición?

-Es un derecho que tienen las personas que están en prisión de pedirlos. Y el Gobierno tiene la obligación de tramitarlos. Creo que no deben ponerse en campaña porque son condiciones personales de personas muy concretas. En todo caso, el reencuentro de los catalanes será mirando hacia delante, y no atrás.

-Oriol Junqueras dijo que si hubieran querido, ya les habrían indultado. ¿Cree que finalmente los habrá?

-No lo puedo saber, porque no me siento en el Consejo de Ministros. Es el ministro Juan Carlos Campo quien está recabando todos los informes. A partir de ahí tendrán que valorar y escuchar a las partes. Afortunadamente, este tema no está en campaña y creo que es una buena noticia que no lo esté.