Pablo Echenique era uno de los dirigentes más fieles a Pablo Iglesias. El actual portavoz de Unidas Podemos en el Congreso y líder del grupo parlamentario llamaba a Iglesias “jefe”, y era considerado por el ex secretario general como un “buen soldado”. Ahora, con el cambio en el Gobierno tras la salida de Iglesias, y el mayor protagonismo otorgado a Yolanda Díaz, sectores de Podemos creen que el papel de Echenique está siendo analizado y cuestionado

Desde la salida de Iglesias, Echenique ha reducido sus salidas de tonos en las redes sociales. La mayoría de ellas habían sido estudiadas para generar un clima de polarización que la dirección de Podemos pensaba poder capitalizar en términos de imagen y agenda. Ahora, sin embargo, Díaz quiere imponer otro tipo de registro. No se trata de dejar de lado enfoques radicales y duros en el seno del Gobierno, pero sí evitar que se escenifiquen esos conflictos. 

La cuestión es personal. Díaz “carece de partido”, recuerdan una y otra vez sus excompañeros de Izquierda Unida y también los de Podemos. La ministra es afiliada al PCE, pero para algunos ya está trabajando en buscar alianzas (desde Colau hasta sectores errejonistas o exerrejonistas) para crear algo parecido a un núcleo de confianza. Todo ello sin irritar demasiado al PSOE, o mejor dicho al presidente Pedro Sánchez, de quien finalmente depende su continuidad en el Consejo de Ministros y su futuro político.

Colegialidad y "tranquilidad"

El pasado jueves, Díaz celebró la primera reunión del grupo de confluencias y dirigentes de Podemos en el Congreso de los Diputados. Lanzó algo parecido a un decálogo de acción, en el que destacó la petición de evitar sobreactuar en las redes sociales. En Podemos esas declaraciones han sonado a un rechazo hacia la estrategia de propaganda impulsada por dirigentes como Juanma del Olmo y a menudo ejecutada por Echenique e Ione Belarra, quien pronto se convertirá en secretaría general de Podemos bajo la tutela de Irene Montero

Concretamente, Díaz pidió al grupo político en el Congreso "tranquilizar" y mantener un tono más sosegado. Quiere "humanizar" la política desde el Parlamento para aprovechar los "vientos de cambio". Quiere que Unidas Podemos "se abra a la sociedad" y que afiance el "diálogo". También ha asegurado a las confluencias que componen un grupo de 35 diputados que contará siempre con su opinión, para que las decisiones sean lo más colegiadas posibles.

Así que todas las miradas se dirigen ahora sobre Echenique. A nivel interno, en Podemos ya se habla de una posible sustitución en la portavocía del Congreso. “Yolanda lo quiere fuera de la portavocía”, se aventura un miembro del partido. La idea del “cambio de tono” se refiere, entre otros, al propio Echenique, aseguran varias fuentes de Podemos. “Empezarán con él”, añaden. 

Echenique ha protagonizado durante la etapa de cogobierno con el PSOE varias polémicas en las redes sociales, muchas de ellas contra los medios de comunicación. Pocas horas antes del discurso de Yolanda Díaz ante el grupo, cuestionó las "dos horas de tertulias" hablando del nuevo corte de pelo de Iglesias. "Si 'libertad' es hacer lo que te dé la gana sin importar la ley ni los derechos de los demás, ¿por qué no va a ser 'libertad de prensa' hacer dos horas de tertulias sobre el look de Pablo Iglesias seguidas de otras dos horas de 'los políticos no hablan de las cosas importantes'?", escribió en Twitter.

Cambios en la organización

No es la primera vez que Yolanda Díaz habla del nuevo curso que quiere imponer en el partido. Hace casi un mes, por ejemplo, dijo que era más oportuno insistir en el diálogo, y no en la confrontación, como método de negociación con el PSOE como socio de gobierno. "Apenas elogia el legado de Pablo", comentaron entonces miembros del partido morado.

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Europa Press

La dirección de Podemos cree que Yolanda Díaz no está interesada en dar la batalla por el control del partido. Es posible que sea cierto, aunque desde Cataluña aseguran que la ministra está hablando con Ada Colau (ha fichado a uno de sus más estrechos colaboradores) y con otros sectores afines a los verdes europeos, con los que también coquetea Errejón.

A la espera de saber si Yolanda Díaz aceptará el control de la nueva dirección de Podemos o buscará construir un perfil propio, modificando los equilibrios en la confluencia, la primera baja tras la salida de Iglesias ha sido la del secretario de Organización, Alberto Rodríguez. El dirigente canario, amigo del exlíder de Podemos desde la época de las juventudes comunistas, ha anunciado que dejará el cargo. Sobre él se estrecha el cerco judicial, y una posible inhabilitación, pero políticamente su salida puede significar que los equilibrios del pablismo se van cayendo.