España

Alarma en Ciudadanos: sondeos internos vaticinan la pérdida de la mitad de sus escaños en Cataluña

El partido naranja maneja 'trackings' que le sitúan como cuarta fuerza en el Parlament con una representación de 15 diputados. Su siguiente paso es intentar revertir la tendencia denunciando la pésima gestión de ERC y JxCat en la crisis sanitaria y las cesiones de Sánchez al nacionalismo

Inés Arrimadas y Carlos Carrizosa, cabeza de cartel de Cs para las catalanas.
Inés Arrimadas y Carlos Carrizosa, cabeza de cartel de Cs para las catalanas. EP

Los pronósticos sobre las elecciones catalanas no son muy alentadores para los partidos constitucionalistas. En concreto, para Ciudadanos, que, según ha podido saber Vozpópuli, maneja unos sondeos internos que no le dan más de 18 diputados en la configuración del nuevo Parlamento catalán que surja de las urnas el próximo 14 de febrero.

Las previsiones son tan pesimistas que fuentes del partido comentan internamente que "firmarían para asegurarse 18 escaños", ya que no descartan que la caída sea aún mayor. Los trackings que han encargado les otorgan entre 15-18 diputados con respecto a los 36 escaños que tienen en la actualidad, cuando lograron ser la fuerza más votada en las últimas elecciones del 21 de diciembre de 2017. 

Su sondeo es levemente mejor para sus intereses que lo que refleja el último Barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que les da un intención de voto del 8,2% respecto al 25,36% de los comicios celebrados bajo la intervención estatal mediante el artículo 155 de la Constitución tras la fallida declaración unilateral de independencia del Gobierno cesado de Carles Puigdemont

En la misma línea, el Centre d'Estudis de Opinió de la Generalitat (CEO) les concede entre 13-14 escaños y les sitúa como cuarta fuerza en una cita a las urnas que, según el organismo público, ganaría ERC con mayoría absoluta independentista

El partido hace tiempo que es consciente de que hay cosas que internamente no se han hecho bien si en cuestión de tres años han pasado de ser la formación más votada a caer hasta una posible cuarta plaza. Aunque también atribuyen este escenario a la volatilidad que sufre la política catalana con el procés, no esconden que hay motivos para estar preocupados.

"Nos nos sabemos vender"

Uno de los puntos de autocrítica que están sobre la mesa del partido naranja es la falta de capacidad para explicar su productiva actividad parlamentaria a los catalanes. Por ejemplo, son el partido que más iniciativas de cariz social ha llevado a la Cámara catalana, pero no trasciende en el debate público. "No nos sabemos vender", resume un cuadro del partido a instancias de este medio.

La percepción que se tiene de Cs es la de un partido que no tiene complejos en entrar en el cuerpo a cuerpo con el nacionalismo y que se mueve cómodo liderando la oposición al Govern, pero que no acaba de ser útil a la hora de alcanzar pactos transversales.

Líderes en Madrid

La marcha de sus principales líderes a Madrid también es un argumento de peso que usan sus oponentes políticos para intentar erosionarles. El caso de Inés Arrimadas es ilustrativo de ello. La política catalano-jerezana obtuvo los mejores resultados de la historia del partido como candidata a la presidencia de la Generalitat, pero Albert Rivera la llamó a filas para que formara parte de su equipo en el Congreso.

El expresidente de Cs la incorporó en sus listas para el 10 de noviembre en un intento de atajar la caída electoral que vaticinaban las encuestas tras la repetición electoral. Como Arrimadas, también Lorena Roldán ha saltado del Parlament al Senado. Otros dirigentes y asesores han hecho el mismo viaje de Barcelona a la capital.

La elección de Carlos Carrizosa como candidato a la Generalitat tampoco despierta grandes entusiasmos. Aunque es un hombre fiel al partido y comprometido con la causa constitucionalista, no es el mismo perfil de político que representó en su momento Arrimadas.

Falta de movilización

Sin embargo, también hay variables externas que escapan a su control. La coyuntura política no es la más propicia para sus intereses. El deshielo de relaciones entre el Gobierno central y la Generalitat, así como los recientes pactos alcanzados entre Moncloa y ERC en materia de Educación o Presupuestos han neutralizado la oposición al nacionalismo.

La movilización constitucionalista está en caída libre no solo por los pactos de Sánchez con ERC, sino también por la sensación de que el peligro de una secesión ha quedado atrás. En este escenario, también el PSC juega sus cartas. Como publicó este medio, Miquel Iceta va en busca del voto de Cs.

Asimismo, la más que probable irrupción de Vox en la Cámara autonómica puede sacudir el tablero político catalán y repercutir negativamente en Cs y PP. Un aumento de la abstención también afectaría a la formación naranja.

El horizonte político de Cs no es muy prometedor, pero su intención es intentar cambiar la tendencia. La gestión de la crisis del coronavirus por parte de ERC y JxCat así como las cesiones de Sánchez al nacionalismo serán dos de sus principales banderas en la campaña electoral para buscar revertir la situación.

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