El pacto de ERC y Junts para formar gobierno en Cataluña ha difuminado el apoyo inicial de la CUP a los de Oriol Junqueras, y la cesión de las carteras económicas y de mayor peso social a la “derecha” y a figuras cercanas al Ibex y al aparato de la extinta Convergència ha levantado las suspicacias de los anticapitalistas.

Por esta razón, la CUP tratará de recuperar el terreno perdido. Si este martes ocupaban la sede de ERC en Barcelona para protestar contra los desahucios y en su pacto para apoyar la investidura de Pere Aragonès exigían fijar una fecha a un nuevo referéndum separatista en Cataluña, ahora insistirán en que se “sincronice” con una eventual votación en Escocia.

Como Junts, también se avienen a dar un margen de tiempo a la estrategia de ERC de reunir la Mesa de Diálogo entre gobiernos, pero han advertido reiteradamente que su apoyo “no es un cheque en blanco” y están dispuestos a dejar caer el Govern si no avanza en el objetivo independentista.

En este sentido, y para aglutinar distintas sensibilidades, entre ellas las de los fugados de la justicia española que piden elevar la batalla a nivel internacional, la CUP propuso en un comunicado enviado a sus bases “sincronizar los tempos de un nuevo referéndum con el pueblo escocés con el objetivo de forzar el debate sobre la autodeterminación a escala europea”. Y ahora vuelven a a poner sobre la mesa esta propuesta.

El partido anticapitalista interpreta los resultados electorales de Escocia, que dieron la victoria al Partido Nacional Escocés, como una nueva oportunidad para su apuesta de volver a poner el Estado entre las cuerdas. En este aspecto, los ‘cupaires’, más que reivindicar el “mandato” del 1-O o el levantamiento de la declaración unilateral de independencia, piden favorecer un nuevo escenario de “desobediencia masiva” que culmine el proceso de independencia. 

Y creen en el compromiso de Escocia de ejercer nuevamente el derecho de determinación, ya que tras los comicios del pasado 6 de mayo, la primera ministra escocesa, Nicola Sturgeon, aseguró que buscará un nuevo referéndum "cuando pase la crisis de la covid". 

Puigdemont, en el ajo

Partidario de ello también lo es el expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont. Tras la retirada de su inmunidad como eurodiputado, y en unas declaraciones a 'Euronews', lanzaba lo que era toda una declaración de intenciones: “En el Reino Unido, el caso de Escocia nos inspira mucho", y se posicionaba a favor del derecho de autodeterminación de todos las regiones de la Unión Europea. 

En la misma línea, el nuevo presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, hizo referencia a la ‘vía escocesa’ hacia la independencia. Aunque ERC no está dispuesta a saltarse la legalidad en el corto plazo, aspira a que la Mesa de Diálogo entre gobiernos culmine con una votación en la región. 

Otras de las peticiones de la CUP es que el Ejecutivo catalán no persiga judicialmente a los que protestan en manifestaciones. La formación anticapitalista calcula que hay más de “3.300 represaliados” por los tribunales españoles. 

En el comunicado, afirmaban que "después de 14 procesos electorales consecutivos y mayorías claras a favor de la autodeterminación, en vez de referéndum hay más de 3.300 personas represaliadas y un Govern en el exilio y en la prisión". De nuevo, haciendo un paralelismo con la petición del Gobierno de Escocia. Y para cosechar simpatías en Escocia, pedían que el Gobierno de Boris Johnson respetara la “demanda mayoritaria del pueblo escocés” y “no se oponga a la voluntad popular”. 

Aprender del Partido Nacionalista Escocés

En la órbita del nacionalismo catalán hace tiempo que se trabaja con la vista puesta en Escocia. El profesor de Ciencia Política Marc Sanjaume acaba de publicar el libro ‘Independència i progrés’ (Saldonar) donde traza el camino del Partido Nacionalista Escocés desde la marginalidad a la hegemonía política.

El autor pone en relación el partido con las organizaciones catalanas centradas en el progreso social, la demanda del reconocimiento nacional y las vías institucionales del autogobierno o la secesión. El Departamento de Acción Exterior, también en manos de Junts en el próximo Govern, también tendrá un papel importante a la hora de tejer alianzas. Aunque a nadie se le olvida, tampoco dentro del nacionalismo, que los casos de Escocia y Cataluña son muy distintos.