Ione Belarra, la lideresa in pectore de Podemos, ya trabaja en una hoja de ruta para su próxima secretaria general. Podemos celebrará el 14 de junio el congreso de Vistalegre IV. Los equilibrios internos están tan blindados que se da casi por descontado el nombramiento de la ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030 como nueva secretaria general. Fuentes de Podemos explican que Belarra tiene como prioridad revitalizar el partido en los territorios. También Pablo Iglesias prometió hace un año trabajar en el asunto, pero no se han registrado mejoras significativas.

La capacidad de recuperar a los militantes es esencial para que Podemos no se disuelva tras la salida de Iglesias. A esa conclusión ha llegado la cúpula del partido, que espera que Belarra pueda reactivar algunas agrupaciones o círculos, y a la vez resolver los conflictos entre algunos territorios y la dirección. La militancia de Podemos es tan escasa que roza la inexistencia. Varias fuentes de Podemos explican a Vozpópuli que hay ciudades relevantes en las que, como mucho, el partido tiene círculos con cuatro o cinco personas activas.

Es muy probable que Belarra llene su agenda de visitas en varias regiones, dando prioridad a los lugares donde Podemos tiene una presencia estratégica. El partido morado cuenta con un centenar de cargos electos y la intención de la futura secretaria general es no perder ese capital (humano y económico) que en el futuro puede constituir el arma principal para frenar la escalada de Íñigo Errejón. Para ello, no obstante, no está claro que aplique el método de la conciliación con los críticos.

De hecho, el pasado viernes, la dirección nacional ha anunciado la expulsión de 12 altos cargos de Podemos en La Rioja, uno de los territorios donde se han denunciado pucherazos en las primarias en connivencia con la dirección pablista. La acusación formal es de haber creado una "dirección paralela". Ese mensaje suena a aviso a navegantes para las otras comunidades autónomas donde la familia morada está dividida.

Pablo Iglesias con Irene Montero, tras anunciar su dimisión.

Continuidad con el 'pablismo'

También deberá asegurarse que nadie en Podemos escuche las voces que aconsejan sellar pactos con la matriz de Más Madrid, en un esquema de OPA hostil a Podemos parecido a lo que se hizo en 2014 con Izquierda Unida. A nivel oficial los miembros de Podemos descartan movimientos en ese sentido, pero lo cierto es que en muchas regiones clave, entre ellas Cataluña, se están realizando contactos en muy alto nivel.

Belarra intentará acompañar su tarea de reconstrucción del partido a la actividad de Gobierno. La nueva secretaria general no quiere perder su espíritu batallero que la distinguió durante la vicepresidencia de Iglesias. En esa combinación entre la llamada a la "tranquilidad" de Yolanda Díaz y la reivindicación de Belarra, Podemos insistirá en la misma línea estratégica, que resumen en “hacer que el PSOE cumpla con el pacto de investidura”.

Como ya desveló este diario, Belarra garantiza la continuidad con el pablismo y, concretamente, con Irene Montero. Según fuentes moradas, Montero es consciente de que su figura está demasiado relacionada con Iglesias, así que ha impulsado el nombramiento de Belarra, de cuya fidelidad no tiene dudas. Las dos dirigentes se conocen desde la época universitaria y Belarra siempre ha estado a las órdenes de Iglesias y Montero.

Escasa visibilidad

Belarra tendrá que resolver las pugnas internas que se están generando en regiones como Valencia, Cataluña, Cantabria o La Rioja. A la vez, será esencial que se asegure el apoyo de Izquierda Unida en Andalucía, una región estratégica para Podemos y que la escisión de Teresa Rodríguez y los movimientos de Más País puede convertir en otro fracaso a nivel regional. Cabe destacar que Podemos ya no tiene representantes en los parlamentos autonómicas de Galicia y Castilla-La Mancha. En Madrid es última fuerza, y en el País Vasco, que también fue uno de sus feudos, tiene una presencia muy reducida.

Belarra, además, deberá resolver el problema de su visibilidad. Casi uno de cada dos votantes de Podemos admite no conocer a la ministra, según el último barómetro del CIS. Así que se prevé que Podemos invierta parte de su dinero en la promoción en redes sociales de su nueva lideresa. Otro asunto será la capacidad real de liderazgo: "Cuando estaba Pablo todo dependía de lo que él decía, a Ione muchos no la van ni a escuchar", zanja un dirigente escéptico sobre su nombramiento.