España

30 años sin 'Goyo' Ordóñez: "Todo el mundo se quedaba con él, pero... no se ha aprendido nada de su legado"

Entrevista a Consuelo Ordóñez, hermana de Gregorio, con motivo del 30 aniversario de su asesinato: "De niño era muy cohibido; después..."

  • La acreditación parlamentaria de Gregorio Ordóñez -

Es posible que muchos lectores piensen que es imposible no conocer la figura de Gregorio Ordóñez; aquel joven que emergió en la política vasca con tal pasión y empatía que ETA le colocó en la diana. Pero la memoria colectiva es inapelable. Y 30 años después de su asesinato -el próximo jueves, 23 de enero, es el aniversario- irrumpen generaciones en las que nombres como el de Gregorio, el de Miguel Ángel Blanco y los de tantos otros se difuminan en tiempos pretéritos, difíciles de vivir e incómodos de recordar.

Por eso le pedimos a Consuelo Ordóñez, hoy presidenta de Covite, que hable de Goyo -así le conocía su entorno- como si su interlocutor no supiese de quién se trata. Del Gregorio político, pero también del Gregorio hermano. Aquel chico tímido que en la universidad se reconvirtió en un animal carismático y firme en sus convicciones; aquel candidato que encabezaba las listas del Partido Popular en San Sebastián en unas elecciones municipales en las que ETA y su entorno se jugaban algo más que el voto: su propio relato y la continuidad de un proyecto malherido tras la desarticulación de Bidart y de los consecuentes golpes policiales.

Pregunta. ¿Quién fue Goyo, a nivel político?

Respuesta. A nivel político, mi hermano fue un animal político. Con todas las letras. Mi hermano fue también un político singular, un político que realmente entendió lo que era ser un político, que era llegar a acuerdos con el diferente en beneficio del interés de los ciudadanos. Siempre lo hizo, desde que llegó muy jovencito, con 24 años, a ser concejal en San Sebastián. Porque primero gobernó el PNV, luego con EA y, luego, el PSE-EE. Cuando le mataron.

Era un político de verdad, con vocación de servicio, como yo creo que ha habido muy pocos. Desde luego yo no recuerdo a nadie del partido como él. Yo no los conozco a todos, pero de los que son más conocidos y los que he ido conociendo a lo largo de mi vida… Ninguno como él.

P. Con apenas 24 años fue concejal en San Sebastián.

Consuelo Ordóñez durante un acto a principios de diciembre.

R. La verdad es que no conozco a nadie que se pueda asemejar a lo que era mi hermano. Una persona que iba por la calle... ¡Tú no podías ir con él por la calle! Te hartabas porque le paraba todo el mundo. O sea, todo el mundo. Era súper conocido, traspasó las fronteras del País Vasco, le conocían hasta afuera. Y, cuando ibas a San Sebastián, todos le conocían y todos sabían que podían pararse a hablar con él. Eso ¿cuántas veces ocurre? Con un político, por ejemplo, que conozcamos.

Un ciudadano normal va por la calle y lo para. Y le cuenta todo lo que tiene, lo que quiere, esos problemas, y mi hermano se tiraba con él, si hacía falta, media hora en la calle.

P. Era un tiempo donde no era fácil ser precisamente un “político de raza”, como dice. Él solía decir: “Prefiero estar amenazado por ser fiel a mis principios que vivir con la comodidad de quienes se arrodillan suplicantes ante ETA”.

R. Mi hermano se volvió político en el momento más difícil para ser político. Eso, sin duda alguna. Por eso me indigna tanto el desprecio que puede haber en las personas que hacen esas declaraciones hacia las víctimas, cuando dicen que ETA está más viva y más fuerte que nunca. Me duelen muchísimo esas palabras. Me indigna muchísimo. Y vais de que estáis con las víctimas. No ha habido un tiempo peor ¡peor! para ser político que cuando ETA mataba todos los días o intentaba matar. ¡Nunca!

Es verdad que lo mejor que ha pasado en este país es que ETA haya desaparecido de nuestras vidas. Otra cosa son todas las consecuencias que seguiremos sufriendo y que tendrán que pasar generaciones.

P. Sigamos con quién fue Goyo. Pero, ahora, quién fue Goyo como hermano.

R. Bueno, pues mi hermano... Tenía un carácter, tengo que decirlo, mucho mejor que el mío. Porque era una persona que, por ejemplo, cuando tenía algún enfado o algo, se le pasaba enseguida. Yo era como más de... Se me quedaba como más esto, ¿no? Pero mi hermano era, bueno, como lo conocéis fuera.

Era una persona abierta, simpática, empática, que todo el mundo se quedaba con él. Daba igual que fuera de otro partido o del que fuera. Y luego levantaba pasiones, ¿sabe? O sea, eso ya en el ámbito político, pero en el personal, en el privado, mi hermano... Es verdad que me robaron también el que pudiera disfrutar de un hermano, porque yo no tenía un hermano convencional.

Éramos dos niños muy tímidos, muy cohibidos, muy introvertidos...

P. ¡Quién lo diría!

R. [Ríe] ¡Desde luego! Se fue a estudiar fuera, a Navarra, y yo me quedé en San Sebastián, con mis padres. Pues a Goyo, cuando empezaba a venir de vacaciones, -en segundo, en tercero, cuarto, quinto...- le fui viendo una transformación personal impresionante. Y ya cuando llega, con 24 años, está ya en todo la vorágine que es la política. Entonces, a mi hermano prácticamente no se le veía el pelo. Cuando tú te levantabas ya se había ido. Y cuando tú ya te habías acostado, él llegaba.

Gregorio Ordóñez, poco antes de ser asesinado, junto a su hijo Javier

Tenía ese carácter ya de líder, ese carácter extrovertido, ese carácter arrollador... Pues que se quedaba con todo el mundo. De lo introvertidos que éramos se fue transformando en lo que realmente éramos. Es verdad que me robaron el poder disfrutar de mi hermano. Yo siempre decía: “Joder, mi hermano, ¿por qué vive tan deprisa?”.

P. Dice que le robaron disfrutar de su hermano. ¿Quién cree que sería hoy Goyo?

R. Vamos a ver, no me gusta nunca hablar de quién sería hoy mi hermano. Como hermano yo creo que sería... Seguiría siendo el mismo que fue. Es verdad que lo que no tengo ni idea es dónde estaría, qué estaría haciendo y qué pensaría, ¿entiende? De eso no puedo hablar, no tengo ni idea, yo solo sé cómo era, cómo vivió y cómo vivió dentro de casa, cómo vivió como hermano, y cómo vivió como político, cómo hacía política mi hermano. De eso te puedo hablar.

P. Quisiera preguntarle por su legado. Las últimas palabras de una carta que publicó a título póstumo, en El Diario Vasco, rezaban: “Para ayudar, para crear, para fomentar, me tienes siempre a tu entera disposición”.

R. Pues el legado de Goyo... El legado de Goyo es precisamente las antípodas en las que estamos en la actualidad, ¿entiende? No se ha aprendido nada del legado de Goyo. Pero yo también estoy convencida de que tengo que enseñar cómo era mi hermano, cómo hacía política mi hermano. Porque vivía y sentía siempre bajo unos principios inquebrantables. Y siempre con una vocación de servicio, de generosidad, de trabajo… que no la verás nunca en la actualidad. Con un respeto brutal hacia sus adversarios políticos.

Porque eran adversarios políticos, ¡no eran enemigos! Mi hermano, cuando estaba debatiendo en un programa de televisión, en el Parlamento Vasco, en el Ayuntamiento o en cualquier lugar, lo hacía con sus adversarios políticos, que no enemigos políticos. Me encanta, suelo poner esos vídeos muchas veces también, para que la gente los vea. Primero empezaba alabando a esa persona que tenía, diciendo cosas buenas de él. Y luego ya iba a decir lo que él pensaba que tenía que decir en cada momento, ¿entiende? Pero siempre cuidando las formas, con una sensibilidad que parece mentira.

Yo, por eso, a veces, llevo mal la situación actual. Pero cada vez estoy más convencida de que mi hermano me quiere utilizar para que siga su ejemplo y para que siga difundiendo su legado porque quiere hacerlo a través de mí. 

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