El Gobierno tenía prácticamente armado el paquete de ayudas para socorrer a pymes y autónomos. Pero la necesidad de atar algunos flecos jurídicos y la presión de última hora de Podemos ha obligado a guardar en el cajón, algunos días más, el plan que tanto tiempo llevan reclamando los empresarios.

Las ayudas no verán la luz hasta el próximo viernes. Será un Consejo de Ministros extraordinario el encargado de aprobar el real decreto, según confirman fuentes gubernamentales consultadas por Vozpópuli.

El objetivo de Moncloa era tener listo el plan este mismo martes, pero finalmente se ha optado por aplazarlo al próximo viernes. Los altos funcionarios del Ministerio de Economía llevan trabajando a contrarreloj desde el fin de semana, con el objetivo de proporcionar el armazón legal que requiere el real decreto.

Las ayudas están supeditadas a la aprobación de la Dirección General de Competencia (DGS). Este organismo europeo ya dio el visto bueno a una parte del plan, pero las fuentes financieras consultadas insisten en que hay un segundo documento que aún no ha sido aprobado por Bruselas, por lo que es probable que no todas las medidas, tal y como se habían planteado en las negociaciones a puerta cerrada, vieran la luz este mismo martes.

El Gobierno confía en poder sacar adelante el plan en los términos que pide Nadia Calviño

El Gobierno confía en poder sacar adelante el plan en los términos que pide Nadia Calviño. Habrá tres fondos, un papel importante las autonomías y buena parte de las ayudas directas tendrán como objetivo compensar los gastos fijos de los empresarios más castigados por la crisis.

El grueso del paquete de ayudas está definido. "No hay obstáculos políticos, sólo técnicos", señalan fuentes del Ejecutivo. "Se trata de que las ayudas lleguen a los afectados de la manera más eficaz".

Sin embargo, la presión de Podemos ha interferido en la agenda de Moncloa, que pretendía dar salida a las ayudas cuanto antes. Este domingo, según ha informado El País, Nacho Álvarez hizo llegar un documento inesperado a Calviño. El economista de Unidas Podemos planteaba una vuelta de tuerca al plan, dando todo el protagonismo a las ayudas abonadas por el Estado y quitando peso al papel del ICO y las recapitalizaciones de empresas.

La formación que lidera Pablo Iglesias pedía una inyección de 8.000 millones con cargo a las arcas estatales (hasta ahora habían pedido que la carga se la repartieran a partes iguales la Administración Central y las comunidades autónomas).

El 'cortafuegos' del Gobierno

Fuentes del Gobierno aseguran que el planteamiento de Podemos está totalmente descartado. E insisten en que las ayudas cobrarán forma según lo previsto. El paquete más importante se materializará a través de transferencias directas a pymes y autónomos, que servirán para compensar sus gastos fijos. Para muchos empresarios, esos costes -como el alquiler, el agua o la luz- no han variado a pesar de que las restricciones han apretado -o cerrado a cal y canto- el grifo de los ingresos.

La cantidad asignada a este fondo será muy superior a los 2.000 millones que se habían barajado en un principio. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, avanzó en el Congreso de los Diputados que el conjunto de las ayudas alcanzarían los 11.000 millones pero no dio detalles del reparto.

El segundo fondo tendrá como objetivo recapitalizar a empresas a través de préstamos participativos. Y el tercero consistirá en quitas a parte de los beneficiarios -sobre todo micropymes- de los créditos que ha repartido el ICO durante la pandemia.

Las quitas no serán obligatorias

El Gobierno ha decidido aplazar el tema de las quitas 'obligatorias' y serán los bancos los que decidan a quién y cuándo otorgarlas. Según fuentes financieras consultadas por Vozpópuli, el Ejecutivo ha decidido aplazar el debate de utilizar el código de buena conducta para el futuro.

La banca, que rechaza por completo esta medida, asegura que en este momento no soluciona nada porque "es hacer algo que no es eficiente", ya que "los autónomos y las pymes lo que necesitan en este momento es liquidez para seguir sobreviviendo".

Y es que estas mismas fuentes señalan que las quitas son "ineficientes" y además aseguran que "no se han hecho en ningún otro país". "Lo que necesita ahora el país -añaden- son ayudas directas reales para fortalecer el balance de las empresas".

El sector financiero aboga por que el Gobierno ofrezca un paquete de ayudas directas, que ayuden a favorecer a la solvencia de las pymes y no sólo a atacar la parte de la deuda, que en este momento se mantiene estable gracias a los mecanismos ya aprobados por el Ejecutivo como la carencia (hasta 2022) y los vencimientos (ampliados hasta los ocho años).