La compra en el ‘súper’ es cada vez más cara. Es la sensación que tienen los clientes, pero también la realidad que evidencian los datos. En un año en el que han crecido las compras en supermercados e hipermercados, por un cambio de hábitos marcado por las restricciones del coronavirus, el precio de la cesta se ha incrementado. Las causas, explican los expertos de Nielsen, no están en su mayoría relacionadas con el aumento de demanda, sino con “factores externos” a la distribución.

No obstante, no todos los productos de la misma han visto crecer sus precios de la misma forma; de hecho, hay categorías que incluso han bajado. Así, según los datos que aporta Nielsen, una de las claves se encuentra en el precio de los frescos, que ha crecido un 5,5% de media; un aumento relevante si tenemos en cuenta que estos productos representan un 32% de las ventas totales de gran consumo. En ellos, se incluyen desde carne, pescado y huevos hasta fruta y verdura, y no todos han evolucionado de la misma manera.

“La subida de precios está muy vinculada a factores externos, sobre todo en el caso de las frutas y el pescado”, explica a Ignacio Biedma, Senior Client Executive de Nielsen, preguntado por Vozpópuli. En el caso de las frutas (+13%), por ejemplo, la consultora resalta los incrementos de precios de las cerezas (+36%), melocotón (+35%), naranjas (+29%), melón (+18%), limón (+17%) o pera (+16%). En el caso del pescado (+5,1%), por su parte, el incremento ha sido cercano al 10% en los peces de captura, como son la merluza, el atún y el gallo o lenguado.

Junto con la subida de precio de los frescos, destaca, siempre según los datos de la citada consultora, el aumento que han registrado otras categorías como las bebidas (+2,6%) y los alimentos refrigerados o congelados (+2,5%). Más o menos estables se han mantenido los precios de la alimentación envasada (+0,4%), del pan (0,6%) o los huevos (-0,1%).

Hay una categoría que ha visto su precio desplomado en los supermercados: la de perfumería

Frente a estos, hay una categoría que ha visto su precio desplomado, la de perfumería. En este caso, los precios han caído un 8,2%, algo que Biedma explica porque en la cesta “hemos introducido menos productos de belleza, que tienen un precio mayor”. Así, la droguería, en la que se incluyen productos de limpieza y desinfección para el hogar, los precios han aumentado un 3,6%.

Un incrementos que los españoles están notando en su bolsillo puesto que, en un contexto de restricciones y menos consumo fuera del hogar, las compras en supermercados e hipermercados son cada vez más grandes. No en vano, apunta Nielsen, el gran consumo registró un facturación de 95.000 millones de euros en 2020, lo que supone un crecimiento de ventas del 6,4% respecto al año anterior. Según la consultora, el coronavirus ha provocado un “exceso de ventas” en el sector de cerca de 3.100 millones de euros.

¿Guerra de precios?

En este contexto, las cadenas de supermercados tratan de captar clientes y aumentar su cuota de mercado, para lo que está resultando clave el atractivo de los precios más bajos. Es el caso de la alemana Lidl, que incide estos días en sus “bajadas de precios permanentes” de entre el 15% y el 80% según los productos, con el objetivo de captar consumidores interesados por el ahorro.

Su principal competidor, Aldi, insiste también en que su política de precios bajos “le ha permitido ser el dique de contención de los precios en el sector”.  Según la cadena alemana, el precio de sus productos se redujo en 2020 un 0,75% respecto al año anterior.

De hecho, son varias las voces en el sector que llevan meses alertando de una guerra de precios en los supermercados, en la que las tiendas tratarían de no perder los clientes ganados durante la pandemia. No en vano, este año ha traído consigo consumidores “más impactados por la crisis económica que maximizarán su foco en precios o en promociones tal y como ocurrió en 2008”, explica Patricia Daimiel, directora general de Nielsen para España y Portugal. La postura que fijen los operadores será determinante.