ECONOMÍA

Por qué la guerra comercial China-EEUU es una oportunidad para El Pozo o Campofrío

Las empresas exportadoras de carne de cerdo pueden aprovechar la caída que se va a producir en las importaciones que hace China de Estados Unidos

Granja de cerdos
Granja de cerdos

Cuando parecía que la paz iba a llegar entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, se ha producido una escalada de la tensión tras la imposición respectiva de aranceles, pero lo que parece una amenaza para el comercio y la economía a nivel internacional puede convertirse en una oportunidad de negocio para compañías españolas como El Pozo o Campofrío. 

Este nuevo capítulo de la batalla arancelaria estalló el viernes pasado, cuando EEUU decidió elevar del 10% al 25% los aranceles que había impuesto a la importación de productos chinos por valor de 200.000 millones de dólares, una decisión que parecía que podía no ejecutarse dada la buena marcha -a priori- de las negociaciones entre los equipos comerciales de ambos países.

China no tardó en responder y este lunes anunció sus represalias: a partir del 1 de junio elevará hasta el 25% los aranceles con los que grava la importación de más de 5.000 productos estadounidenses, por un valor total de 60.000 millones de dólares; a lo que Trump ya ha contestado con una amenaza de imponer aranceles del 25% a importaciones de China por otros 300.000 millones de dólares.

El hecho de que ambos países suban los aranceles implica que los importadores nacionales probablemente reduzcan el número de compras que hacen a ese país, ya que se encarecerán esos productos, con lo que se verán obligados a producirlos por sí mismos (este es el objetivo proteccionista de Trump) o bien importarlos de otros países competidores (una derivada que podría beneficiar a las exportadoras españolas). 

En el caso de China, los nuevos aranceles afectan a la carne estadounidense, las frutas congeladas, vegetales, textiles, bebidas alcohólicas, químicos, gas natural licuado, microondas, impresoras, equipamiento de construcción o condimentos alimenticios, entre otros productos, y es aquí dónde las empresas españolas pueden encontrar una oportunidad. 

La hostilidad que ha presentado Trump frente a la Unión Europea hace que sea más sencilla la búsqueda de oportunidades en el país asiático y, en concreto, en el sector cárnico.

Un hueco de 460 millones de euros

"La guerra arancelaria entre China y Estados Unidos ha provocado una fuerte contracción de las importaciones procedentes de este país, generando oportunidades para el aumento de la cuota de mercado del resto de competidores (...) Debido a esta guerra arancelaria, las exportaciones estadounidenses de cerdo han descendido drásticamente desde 2016, cuando este país era líder del mercado con exportaciones por valor de 1.219 millones de euros y una cuota del 24% del total de importaciones", señala el ICEX.

Este organismo acaba de publicar una guía para explicar a las compañías exportadoras españolas todas las oportunidades que existen en este sector, ya que si caen las exportaciones que hace EEUU a China de carne de cerdo, de 460 millones de euros, las empresas españolas podrían posicionarse para ocupar ese lugar.

China es el mayor consumidor de carne de cerdo del mundo y, a pesar de sus altos niveles de producción (producirá 54,8 millones de toneladas de cerdo en 2019, según el ICEX), es también el primer importador del mundo.  

Su primer proveedor de productos porcinos es Alemania (exportaciones por valor de 545 millones de euros), seguido de cerca por España (exportaciones de 522 millones de euros) y por Estados Unidos, que ha pasado de ser el primer vendedor al tercero por culpa de los aranceles. En 2018 vendió carne de cerdo a China por valor de 392 millones de euros. Por detrás se encuentran Canadá, Dinamarca y Países Bajos. 

La carne de cerdo es el tercer producto que más exporta España a China, y entre las principales compañías que lo venden (carne fresca, refrigerada o congelada, despojos, jamón y productos no destinados a consumo humano) se encuentran grandes firmas como El Pozo o Campofrío. 

Peste porcina africana, otro factor a favor

Además de la guerra comercial y el hueco que dejará la carne estadounidense, otro factor que podría impulsar las ventas españolas a China es el brote de fiebre porcina africana que ha surgido en el norte del país y que ha obligado a las autoridades sanitarias a sacrificar a millones de cerdos. 

Se trata de una "pandemia a nivel nacional para China (con una cabaña de 430 millones de cabezas) y cuyas consecuencias pueden ser devastadoras, ya que no se dispone de vacuna ni cura para el virus, aunque se sabe que no afecta a los humanos", detalla el ICEX, que pronostica que "los innumerables sacrificios que serán efectuados en los próximos meses tendrán un impacto directo en la producción de carne porcina, que probablemente disminuirá en 2019".

"Por este motivo, las importaciones podrían aumentar en el próximo año para compensar la disminución en la producción local de carne de cerdo", prevén.

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