Para sustituir a un ídolo como Zinedine Zidane, el Real Madrid ha optado por un viejo conocido de la casa. Seis años después de su marcha, Carlo Ancelotti regresa al banquillo del Santiago Bernabéu y firma para las tres próximas temporadas. Florentino Pérez recupera de esta forma al técnico de la Décima, que dejó un grato recuerdo entre la afición y el vestuario en las dos temporadas que entrenó a los blancos.

Aunque no fue la primera opción del presidente del Madrid, las dificultades para acceder a otras como Allegri, que firmó por la Juventus, o Pochettino, vinculado al PSG, han decantado la balanza a favor del regreso del entrenador italiano, que a sus 61 años ha rescindido el contrato que le unía con el Everton y ha apostado por volver a ocupar el banquillo del Santiago Bernabéu tras una negociación relámpago.

"Aunque he disfrutado en el Everton, se me ha presentado una oportunidad inesperada que creo que es el movimiento correcto para mí y mi familia en este momento", ha reconocido el técnico italiano en su comunicado de despedida del club inglés, con el que había firmado hasta 2024. "He decidido marcharme porque tengo un nuevo reto con un equipo que siempre estuvo en mi corazón, el Real Madrid", profundizaba Ancelotti, que será presentado este miércoles a las 18.00.

Carletto dirigió al Madrid entre 2013 y 2015, conquistando una Champions, una Supercopa de Europa y un Mundial de Clubes, además de pulverizar varios de los récords históricos del club. Con Zidane precisamente como segundo entrenador, logró 51 victorias en 2014, un récord mundial, y de septiembre de 2014 a enero de 2015 firmó 22 victorias seguidas.

Fue precisamente después de esa racha cuando el equipo se vino abajo, realizando un segundo tramo de la temporada 2014-2015 errático y finalizando el curso sin títulos, un balance que precipitó su salida del club, siendo sustituido por Rafa Benítez a pesar de que el vestuario blanco apostaba por su continuidad.

"El Madrid necesita un nuevo impulso", explicó entonces Florentino Pérez para justificar la destitución de un técnico en el que, ahora, seis temporadas después, vuelve a confiar para llenar el vacío de que deja Zidane con su dimisión.