Las enfermedades de transmisión sexual acechan durante el estío. El incremento estival de éstas, muchas de ellas sin síntomas, puede aparecer en la consulta varios meses después cuando se empieza a apreciar una sintomatología habitual: úlceras genitales, prurito, uretritis, secreciones genitales...

Tampoco son patrimonio de un género o de una edad determinada, aunque sí haya ciertas prácticas sexuales que puedan entrañar más riesgos de infección. Todo ello en una coctelera veraniega que este año se agita más de lo habitual con la relajación de las medidas antiCovid, donde las medidas tomadas para frenar la pandemia -que lastró nuestra actividad sexual- también permiten mayores contactos de todo tipo, lo cual también deviene en más prácticas por una cuestión simplemente estadística.

De enemigos silenciosos, de sintomatología, de no bajar la guardia y de reinfecciones nos habla el doctor Federico Pulido, médico en la Unidad de VIH del Hospital 12 de Octubre de Madrid y vocal en la junta directiva de la Sociedad Española de Infecciones y Microbiología Clínica (SEIMC) desde 2017 hasta 2019

"Hay una euforia generada por el fin de la pandemia, coincidente con la relajación de las medidas, y todo hace indicar que igual que hemos visto macrofiestas, veremos también un incremento de estas infecciones este año", advierte.

Como ejemplo recurre a 2020 donde "hubo menos infecciones por VIH durante las fases más duras del confinamiento, quizá también porque hubiera menos diagnóstico, pero desde este enero vemos cómo han repuntado", lamenta, coincidiendo los datos con menos práctica sexual durante el confinamiento.

Enfermedades frecuentes y no tan frecuentes

Los enemigos son muy variados, aunque "el podio lo ocupan la sífilis, la gonorrea y la clamidia, a las cuales se ha perdido parte del respeto" y donde advierte que "pueden volverse a adquirir porque no hay inmunidad de recuerdo y puede haber reinfecciones", aclarando además que "empezamos a ver resistencias a los tratamientos habituales con antibióticos".

Sin embargo, no solo este trío está a la orden del día en las consultas de Infecciosas, ni todas se manifiestan por igual. Hablamos también de herpes, del virus del papiloma humano (VPH), de VIH e incluso de distintas hepatitis, entre otras ETS.

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El hecho de tener muchas parejas sexuales aumenta el riesgo de contraer infecciones de transmisión sexual. ©Pexels.

"Estamos viendo un incremento progresivo de infecciones de este tipo de infecciones en los últimos años como la gonococia, la clamidia, los linfogranulomas o hepatitis A y C", explica. Esto también debe ponerse en relación la sintomatología de las distintas infecciones, ya que algunas pueden pasar más desapercibidas y acabar convirtiéndose en problemas a medio y largo plazo cuando se manifiestan.

"La sifilis puede ser silenciosa durante años, teniendo efectos neurológicos si no se trata, pero la gonorrea es más sintomática, o la clamidia, que a veces es asintomática", prosigue mientras alude a otras enfermedades más discretas. "El VPH puede pasar desapercibido muchos años si no se hace un cribado o screening, y puede acabar generando cánceres en el cuello del útero, anales o genitales", aclara.

Cuidado con la falsa ilusión de libertad

Algo que también pasa con el VIH. "Tarda más en manifestarse y por tanto la percepción del peligro es menor pero puede ser que años más tarde nos presentemos con una inmunodeficiencia importante porque no se controló a tiempo", indica.

En este caso, se trata además de la única ETS que sí se puede controlar con la denominada profilaxis postexposición: "consiste en pautar medicamentos antivirales a personas que han estado en una práctica de riesgo con un infectado", que contrasta con la inutilidad de "tomar antibióticos sin prescripción médica porque creamos tener otro tipo de infección".

En cualquiera de los casos, el doctor Pulido recomienda, igual que hemos visto con las medidas contra la Covid-19, hacer un rastreo. "Es deseable rastrear los contactos una vez que el paciente sepa que está infectado, aunque es complicado porque en muchos casos se produce por sexo con desconocidos", indica.

Infecciones que no entienden de edad o sexo

Al mismo tiempo, añade otra incógnita indeseada en la ecuación, el denominado chemsex. "Consiste en utilizar drogas recreativas durante el sexo, lo cual hace perder parte del control y de la consciencia y donde las medidas de protección se pierden. Puede ocurrir que la persona que lo practique no recuerde con quien lo ha mantenido", indica.

En esa pérdida del riesgo, aclara también que la diagnosis de las ETS no es inmediata. "Si hemos tenido una relación con un infectado no podemos ir dos horas después a hacernos una prueba y quedarnos tranquilos por no dar positivo. Se trata de hacer un seguimiento durante esos días, realizando exudados uretrales para lograr el diagnóstico", especifica.

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La única garantía de una relación sexual libre de infecciones que la otra persona esté completamente sana. ©Gtres

Todo ello sin bajar la guardia y "siempre con preservativo cuando no tengamos la consciencia de la vida sexual de la otra persona" porque los principales factores de riesgo de estas infecciones, sea verano o sea invierno, "se dan en personas con muchas parejas sexuales, y también en el sexo homosexual entre varones, además de en las personas que recurren al chemsex".

En cualquier caso, el doctor Pulido asegura que "la única práctica sexual segura y libre de infecciones es aquella que se realiza cuando tenemos la certeza de que la otra persona está completamente libre de ellas".